Las 10 más populares del día

12 may 2011

Silencio por un torero


Intérprete: Manuel Lombo
Título: Silencio por un torero
Autores: Antonio Quintero / Rafael de León / Manuel López-Quiroga
Disco: Manuel Lombo
Año: 2006



Aquella tarde Sevilla
se puso toda amarilla,
quebradíta de color.

Y sobre el aire caliente
su voz clamó de repente:
¡Ay, qué penita! ¡Y qué dolor!

Silencio en Andalucía.
Rezadle un Ave María
y quitarse los sombreros.

Silencio el patio y la fuente,
que está de cuerpo presente
el mejor de los toreros.

Parece que está dormido, Dios mío,
en su capote de brega.
Y por Gerve viene el río, teñido,
con sangre de los Ortega.

Suspira bajo su velo
la Virgen de la Esperanza
y arría en señal de duelo
banderas La Maestranza.

Y Sevilla enloquecida
repetía a voz en grito:

Pa’ que quiero mi alegría…
¡Pa que quiero mi alegría
si se ha muerto Joselito!

Silencio por un minuto.
Pintar el campo de luto,
el ciprés y el olivar.

De luto las amapolas,
de luto Carmen y Lola,
Concha, Pepa y Soledad.

Silencio guarde el romero.
Silencio el torito fiero
y los bravos mayorales.

Crespones en las divisas.
Silencio pide la brisa
al pasar por los trigales.

Parece que está dormido, Dios mío,
en su capote de brega.
Y por Gerve viene el río, teñido,
con sangre de los Ortega.

Suspira bajo su velo
la Virgen de la Esperanza
y arría en señal de duelo
banderas La Maestranza.

Y Sevilla enloquecida
repetía a voz en grito:

Pa’ que quiero mi alegría…
¡Pa que quiero mi alegría
si se ha muerto Joselito!

Web de Manuel Lombo
Video de Manuel Lombo cantando “Silencio por un torero”



Mis trenzas


Intérprete: Montse Delgado
Título: Mis trenzas
Autores: Salvador Guerrero / Carlos Castellanos
Disco: Cruce de caminos
Año: 2009



No sé que tiene mi pelo
que a ti te lleva cautivo,
y es una soga en el cuello
que no te deja vivir tranquilo.

Desde el día que tu a mi me viste
no hubo reposo para tu vida,
porque dices que tengo la cara
como la madre que tanto querías.

Con las trenzas de mi pelo negro,
poquito a poquito, te voy sujetando.
Con las trenzas de mi pelo negro,
por que yo en silencio te voy despreciando.

Me camelas con ansia y locura,
por las noches me ves en tus sueños,
y enredando bajo la locura la locura,
y en la amargura,
de las trenzas de mi pelo negro.

Miedo me da de acordarme
que ya no estás a mi vera,
y solo acierto a cantarte
sin que mis penas a ti te duelan.

Se acabaron tus horitas malas
y ahora de lejos no me perdonas,
porque aquello que en juego empezara
ya es un tormento que no me abandona.

Con las trenzas de mi pelo negro,
yo debo serrano segarme la vida.
Con las trenzas de mi pelo negro,
porque ya no tengo a quien me quería.

Te camelo con ansia y locura,
por las noches velándote sueño,
y enredarte quiero en la locura,
y en la amargura,
de las trenzas de mi pelo negro.

Web de Montse Delgado



Elvira la cantaora


Intérprete: Marta Quintero
Título: Elvira la cantaora
Autores: Antonio Quintero / Rafael de León / Manuel López-Quiroga
Disco: Una cantaora
Año: 1997



Elvira la cantaora
es el alma del tablao.
Los ojos como las moras
y el color aceitunao.

Zarcillos de plata fina,
peinecillos de coral,
y en los centros una espina
hasta el puño atravesá.

Y por eso cuando canta
una rosa ensangrentá
se le sube a la garganta.

Dejarme. ¡Por Dios, dejarme…!
Dejarme llorar pa’ dentro,
que no quiero ni enterarme
de lo sola que me encuentro.

Sin un por qué me ha olvidado
el hombre de mis delirios,
y yo en vida me he enterrado
y me he puesto cuatro cirios.

Dejarme con mis pesares
que está viniendo la aurora,
y quiere llorar a mares
su llanto por soleares, soleares…
Elvira la cantaora.

Elvira se está quedando
macilenta y amarilla.
Su pena, de cuando en cuando,
le hace son por seguiriyas.

No pienso tomar venganza
-dice triste y resigná-,
si he perdido la esperanza
que más puedo perder ya.

Compañero, mira y mira,
son dos ríos hechos sal,
los ojitos de tu Elvira.

Dejarme. ¡Por Dios, dejarme…!
Dejarme llorar pa’ dentro,
que no quiero ni enterarme
de lo sola que me encuentro.

Sin un por qué me ha olvidado
el hombre de mis delirios,
y yo en vida me he enterrado
y me he puesto cuatro cirios.

Dejarme con mis pesares
que está viniendo la aurora,
y quiere llorar a mares
su llanto por soleares, soleares…
Elvira la cantaora.

Web de Marta Quintero



Pastora Imperio


Intérprete: Rocío Jurado
Título: Pastora Imperio
Autores: Rafael de León / Juan Solano
Disco: Canciones de España
Año: 1988



A las puertas de la gloria
llegó Pastora a llamar
y San Pedro, emocionado,
las abrió de par en par.

¿De dónde es usted, señora?
De Sevilla, casi ná.
Andaluza y española...
y gitana aceituná.

Me llamo Pastora Imperio,
pa’ lo que guste mandar.

Tenía los ojos verdes,
y los tengo que la mar
por mucho que rice el rizo,
verde que verdes serán.

¿Y usted qué vende? ¿Qué quiere?
¿Qué sabe hacer? Pues verá:

Sé llevar una mantilla
y una bata almidoná,
y moviendo los pinreles
nunca he perdido el compás.

Dicen que si soy antigua
de una España trasnochá,
y yo me río lo mío
de eso de la antigüedad.

Porque levanto los brazos
y me pongo revelá,
diciendo por lo bajini
al que lo quiera escuchar.

Como la Giralda mora,
Pastora no tiene edad.
Como la Torre del Oro
y el Palacio de San Telmo,
Pastora no tiene edad.

Porque perdí los papeles
en una juerga real,
entre Isabel y Fernando
en la Granada Imperial.

Y no hay taco de almanaque
que lo pueda demostrar.
Es, que no… ¡Ea, que no!

Que Pastora Imperio
ni quiere, ni tiene edad.

Es, que no… ¡Ea, que no!

Que Pastora Imperio
ni quiere, ni tiene edad.


Web de Rocío Jurado
Video de Rocío Jurado cantado “Pastora Imperio”




23 abr 2011

Macarena


Intérprete:
Carlos Cano
Título:
Macarena
Autor: Carlos Cano
Disco:
Ritmo de vida
Año:
1989



“Me dediqué a la copla para recuperar memoria. Para decir que yo vengo de ahí. No me avergüenzo de cantar coplas”.

Carlos Cano

Nació en la posguerra española, en una familia marcada por la tragedia bélica de la Guerra Civil. En la ciudad de La Alhambra vio la luz el 28 de enero de 1946 José Carlos Cano Fernández, un niño que con tres años tuvo que vivir la marcha de su padre del hogar familiar. También el bando franquista diez años antes le había arrebatado la vida a su abuelo Emilio, un Capitán de la Fabrica de Pólvora de El Falgue en Granada.

Aunque no llegó a entrar en la universidad, inició sus estudios superiores y formó parte de una tuna con la guitarra que le había regalado un amigo.

Emigró a los 18 intentando encontrarse y labrarse un futuro mejor, dejando atrás su Granada natal y descubriendo Barcelona, quien lo vio componer su primera canción a los 22, “La miseria”, mientras se relacionaba con poetas y músicos de su tiempo. Atrás dejaba una Andalucía que quedaba en el olvido de los gobernantes y que sufría la emigración de casi la mitad de su población a las principales ciudades españolas y europeas.

Se aproximó a la poesía a través del grupo Poesía 70, con
Juan de Loxa a la cabeza, quien también promovería el Manifiesto Canción del Sur, al que más tarde se adscribiría Carlos Cano. Pero la guitarra no faltó entre sus manos durante la adolescencia y en su juventud crecieron paralelas sus aspiraciones a músico y a poeta.

Formó parte del Manifiesto Canción del Sur que se firmó en 1969. Este decía:

“Manifiesto creado en Andalucía en 1969 para contribuir a una mayor conciencia de nuestra comunidad ante las realidades que limitan tanto social como culturalmente su proyección humana. Hoy “MANIFIESTO CANCIÓN DEL SUR” responde al compromiso contraído. Sus componentes son: C. Cano, E. Moratalla, A. Luís Luque.”

Manifiesto Canción del Sur

Para entonces ya había emigrado a Suiza y Alemania, donde trabajó fabricando farolillos para féretros en una empresa suiza, en la imprenta de un periódico alemán o en un buque en el puerto de Rotterdam en Holanda, experiencias que darían pié a temas que de otro modo hubiesen sido impensables, como “La miseria” o “El Salustiano”, y que en la distancia convertirían a Carlos Cano en un poeta más andaluz o andalucista.

“Carlos Cano era el que cantaba bajito”

Juan de Loxa


Con voz trémula y memoria republicana comenzó a cantar en la Universidad en 1969, pero no se dedicó a la música hasta tres años después, animado por
Luís Llach o Enrique Morente. Para entonces ya había compuesto sus primeras canciones, dado su primer recital en la Casa de las Américas o puesto música a dos casidas de Lorca: “Casida de la muchacha dorada” y “Casida de las palomas oscuras”, lo que le valió en 1972 actuar en un homenaje que la UNESCO dedicó en París al eterno poeta de Granada.

En 1975 editó su primer disco con canciones cargadas de mensajes sociales, de un profundo rechazo al sistema establecido y de anhelos hacia la tierra que lo vio nacer. Dice
Juan José Tellez que “Carlos Cano asumió el papel de juglar que tiene la doble militancia, en la palabra y en la música”, por eso su primer disco, “A duras penas” (1975), contiene temas como “El Salustiano”, “La miseria” o un inolvidable “Verde, blanca y verde”, que funcionaría durante algunos años como el himno no oficial, prohibido, de Andalucía, ante el que los andaluces se ponían de pié.

“Una buena copla siempre acaba por llegar al lugar del que proviene.”

Carlos Cano


A medida que su discografía avanzaba, Carlos Cano se acercaba más a la música popular. El granadino encontró en la copla un elemento vital para el desarrollo de su carrera. Descubrió su literatura y su profunda raíz en el pueblo y decidió firmemente que ese patrimonio también le pertenecía, por eso tuvo la necesidad de reivindicarlo.

A lo largo de su discografía, paralela a un momento social en el que comenzaba el despertar político de las Comunidades Autónomas en España, reivindicó la copla como sentimiento popular, dignificó los ritmos andaluces, defendió la liberación de su pueblo, luchó por el folclore, desmitificó las grandezas y asumió lo sencillo como objeto de grandeza. Reivindicó las historias que unen a los hombres y construyó, sobre las raíces de la copla, su propia copla, la que le pertenecía a él y a su tiempo. Lo hizo desde la amargura, el dolor, la impotencia, el desarraigo… pero también desde la ironía, la festividad, la intrascendencia, la imprevisibilidad y el desahogo cultural de un momento catárquico.

Utilizo fórmulas populares para acompañar sus textos comprometidos, tanguillos, romances, pasodobles, cuecas o rumbas, en un momento en el que la copla estaba arrinconada por el pop y las influencias sajonas, no exenta de injustas connotaciones políticas.

“A Carlos Cano hay que considerarlo precursor de esta etapa de resurgimiento de la copla.”

Manuel Román


Tras incluestionables y legítimas aportaciones a la copla que comenzaron en 1975, con temas y discos que por méritos propios ya pertenecen a la historia del género, en 1989 Carlos Cano seguía su lucha a favor de esta música popular y editaba “Ritmo de vida” (1989).

En aquel trabajo se incluían dos versiones de coplas clásicas como “La bien pagá” y “No te mires en el río”, y entre las creaciones propias, más coplas que ampliaban el repertorio popular, como la marcha titulada “Cántame un pasodoble”, “En un castillo encantado”, “Mari-María”, “Ay, Candela”, “A París”, “Por el mar de los sueños” o “Macarena”.

“Macarena” es una copla con letra de Carlos Cano dedicada a la Virgen de la Esperanza Macarena de Sevilla. Esta Virgen es una imagen de advocación a María que se encuentra en la Basílica de la Macarena, situada en el sevillano Barrio de San Gil. Su imagen es una talla de candelero del siglo XVII coronada canónicamente en 1964, convirtiéndose en la segunda imagen dolorosa de la ciudad, precedida por la Virgen de la Amargura.

Se trata de una de las imágenes de mayor devoción mariana en la Semana Santa sevillana y realiza su estación de penitencia en la tradicional Madrugá del Viernes Santo.

Su primera salida se llevó a cabo en 1615, aunque su primera estación de penitencia independiente fue 1624. Cuatro años más tarde se modificó su horario de salida a las doce de la noche, saliendo de su Basílica en la calle Bécquer y pasando bajo el Arco de la Macarena que da acceso a la carretera, en la que inicia su recorrido durante trece horas y media por las diferentes calles de Sevilla, con llegada de nuevo a la basílica a las 13:30 de día siguiente.

En la historia y sucesos que pertenecen a la mitología de la imagen, se basó Carlos Cano para componer este hermoso pasodoble titulado “Macarena”.

Comienza el poema hablando del contexto. Nos sitúa en “una noche de abril / de luna y claridad, / cuando la primavera / se viste de azahar”, directamente en la Semana Santa. Cuenta que esa noche del Viernes Santo una estrella fugaz “pasó de madrugá / atravesando el cielo” y que lo hacía “como un rayo de luz / hacia la eternidad” y “bajo palio de seda”.

La letra hace referencia al título de Dolorosa que tiene la Esperanza Macarena, llamándola “Soledad” o “Dolores”, y sigue contándonos que por su dolor “las campanas de bronce / doblaron de amargura, / sentí el alma desnuda / y me puse a llorar”.

Según sean alegrías o sinsabores”, los devotos la llaman o bien Dolores o bien María, y Carlos Cano nos cuenta que es en esa noche de abril, en la que los sevillanos se dirigen a la Esperanza Macarena cantándole saetas “para hacerla sufrir” (la saeta, que es ese cante doliente específico de la Semana Santa).

El devoto le pide a la Virgen que grite su pena al mundo y que le abra sus ríos de lágrimas, esas lágrimas tan características de esta Dolorosa de Sevilla. Sigue diciéndole a la Virgen que sufre por la crucifixión y muerte de su hijo Jesús: “Macarena, que la cruz, que las espinas, / que el calvario y las cadenas, / también son tu corazón”.

La Esperanza se encuentra “perdida en el dolor / de un amargo querer” donde se marchita de pena la que el poeta ha denominado con gusto como La Rosa de Belén, esa que resignada no olvida “la boca de José”.

Es el amor de una madre por un hijo que ha muerto. Un hijo que vino del cielo “porque un ángel divino / dejó sobre su vientre / la semilla celeste / del sueño de Israel”, haciendo referencia al apartado de la Biblia en el que se cuenta la concepción de Jesús Cristo.

Dice la copla que “los arcángeles bailan por alegrías” cuando en la sacristía cae la noche y que Murillo, el insigne pintor barroco español, la pintaba “como a una mujer”.

El cristiano, que intentar paliar el dolor de su Virgen, le dice: “¡Deja ya de padecer! / ¡Macarena se mujer! / Ay, Macarena de Dios”.

Con esta copla Carlos Cano recuerda el multitudinario acontecimiento de la salida de la Macarena en la Madrugá sevillana del Viernes Santo. Lo hace como siempre desde el buen gusto que caracteriza su copla, llena de referencias verídicas que le sirven para narrar historias populares. Así queda demostrado en esta hermosa marcha que confiesa el ambiente de las calles de Sevilla en la imponente Madrugá.

Una noche de abril
de luna y claridad,
cuando la primavera
se viste de azahar.

Una noche de abril
pasó de madrugá,
atravesando el cielo
una estrella fugaz.

Como un rayo de luz
hacia la eternidad
bajo palio de seda
iba la Soledad.

Las campanas de bronce
doblaron de amargura,
sentí el alma desnuda
y me puse a llorar.

Ay, unos dicen María y otros Dolores.
Ay, según sean alegrías o sinsabores.

Ay, una noche de abril…
le cantaban saetas para hacerla sufrir.

Macarena, cántale al mundo tus penas,
las falticas del cariño y ábrele tus ríos.

Macarena, que la cruz, que las espinas,
que el calvario y las cadenas,
también son tu corazón.

Macarena, Macarena…
¡Deja ya de padecer!
¡Macarena sé mujer!
Ay, Macarena de Dios.

Perdida en el dolor
de un amargo querer
de pena marchitaba
la Rosa de Belén.

Con la resignación
la espina de la fe,
su boca no olvidaba
la boca de José.

Ay, qué terrible amor,
el amor de Yhavé.
Misterio de una madre
que nunca fue mujer

porque un ángel divino
dejó sobre su vientre
la semilla celeste
del sueño de Israel.

Ay, cuando cae la noche en la sacristía.
Ay, los arcángeles bailan por alegrías.

Ay, nadie sabe por qué…
la pintaba Murillo como a una mujer.

Macarena, cántale al mundo tus penas,
las falticas del cariño y ábrele tus ríos.

Macarena, que la cruz, que las espinas,
que el calvario y las cadenas,
también son tu corazón.

Macarena, Macarena…
¡Deja ya de padecer!
¡Macarena sé mujer!
Ay, Macarena de Dios.

Web de Carlos Cano
Video de Carlos Cano cantando “Macarena”



20 mar 2011

Manuela


Intérprete: Estrella Morente
Título: Manuela
Autor: Javier Limón
Disco: Mujeres de agua
Año: 2010



“Cuando me ponía a berrear, al poco de nacer, venía mi abuelo Montoyita con la guitarra a tranquilizarme, y seguía a compás con el llanto.”

Estrella Morente

Estrella Morente Carbonell nació en Las Gabias, Granada, el 14 de agosto de 1981. Hija de Enrique Morente, genial cantaor de flamenco, y de Aurora Carbonell, bailaora, ambos le transmitieron desde la infancia la pasión por su música original.

A los 7 años cantó acompañada a la guitarra por el maestro Sabicas y desde la adolescencia colaboró en los discos de su padre. Su presentación como cantante tuvo lugar con dieciséis años, en la Gala de presentación de los Campeonatos de Esquí Alpino de Sierra Nevada.

En 1997 debutó como solista en la Peña de la Platería de Granada e intervino en el Festival de Fuentevaqueros en el aniversario del poeta Federico García Lorca, además de colaborar con Juan Manuel Cañizares durante el GREC’ 97 o de intervenir en Huellas de la Argentinita junto a figuras como Imperio Argentina, Martirio o Carmen Linares.

Varios discos en solitario como “Calle del aire” (2001), “Mi cante y un poema” (2001), “Mujeres” (2005), o el DVD “Casacueva y escenario” (2007), así como diversas colaboraciones junto a Chano Lobato, Juan Habichuela o Javier Limón, han curtido su discografía. Además, ha participado paralelamente en infinidad de festivales y diversas bandas sonoras, como las de las películas "Sobreviviré", o "Volver" de Pedro Almodóvar con un tango homónimo de Carlos Gardel.

También el cineasta Carlos Saura se fijó en ella para que participara en “Buñuel y la mesa del Rey Salomón” (2001), “Iberia” (2005) y “Flamenco, Flamenco” (2010).

Estrella Morente constituye una de las voces del flamenco más cotizadas dentro del panorama musical actual. Esencia y progreso se unen en sus formas, riesgo y clasicismo marcados por la Granada de dominio musulmán.

“Manuela” es una copla compuesta por el guitarrista, compositor y productor Javier Limón, incluida en su disco “Mujeres de agua” (2010).

Javier Limón nació en la capital española en 1973. Cursó estudios musicales en Madrid y Nueva York e inició su carrera componiendo temas para Enrique Morente, Estrella Morente, Remedios Amaya, Potito o Montse Cortés y colaborando en producciones de importantes figuras del flamenco como Paco de Lucía.

En su trabajo como productor discográfico figuran importantes éxitos como “Cositas buenas” de Paco de Lucía, “Lagrimas negras” de Bebo Valdés y Diego El Cigala, “El pequeño reloj” de Enrique Morente, “Niña de fuego” de Buika o “Niño Josele” y “La rosa blanca” de Montse Cortés.

Su vitrina contiene premios destacados como el Grammy Latino al Mejor Productor Musical o el Premio de la Música a la Mejor Producción Artística. El prestigio llevó a Javier Limón a crear un sello discográfico propio llamado Casa Limón y del que ha recogido importantes éxitos.

Su interés por la copla es nato, aunque en 2008 quedó patente tras su incursión en el musical Enamorados Anónimos, del que asumio la dirección musical. Un espectáculo dedicado íntegramente a la copla, con arreglos renovados y una puesta en escena innovadora.

En 2010 editó “Mujeres de agua”, un disco en el que desde su raíz flamenca iniciaba un fascinante viaje musical alrededor del Mediterráneo junto a las voces de doce mujeres. Desde la portuguesa Mariza y la kurda Aynur o la griega Eleftheria Arvanitaki, pasando por la israelí Yasmin Levy y por una plétora de las mejores cantaoras españolas: La Susi, Camen Linares, Estrella Morente, La Shica, Buika, Montse Cortés, Sandra Carrasco o Genara Cortés.

En este disto se incluye una preciosa copla titulada “Manuela” que Javier Limón define como un pasodoble turco.

Manuela es una vieja cantaora andaluza que ahora vende claveles “en la calle ancha / de una Andalucía tan pobre como blanca”. Una de esas heroínas que a mediados del siglo XX actuaban en los míticos Cafés cantantes desgranando coplas y cuyas tragedias personales inspiraron a tantos autores.

Javier Limón retrata a Manuela como una mujer misteriosa que “vivía entre flores y soledad, / siempre con gente, pero siempre callá”. Del primer hombre que quiso conquistarla cuentan que no soportó su locura, porque ella que era una cantaora libre, y “las almas libres no duermen, viven eternamente, / como los gorriones, de mano en mano / y a la sombra de los girasoles”.

Manuela era la florista “más hermosa de la plazuela” así como la debilidad de los hombres. “Tenía andares de emperaora” y como buena cantaora “en la Calle Grande, todavía / se recuerda su cante por bulerías”.

Un buen día la reclamaron en el Café cantante de su juventud y “no supo qué cantar, sólo se echó p’alante. / Su voz temblorosa se volvió un cuchillo” y “sus notas dolieron como duele el frío”.

Rompió las almas del los allí presentes, pero “no quiso saber nada, se quedó indiferente” y como mujer libre, volvió a su puesto en la Calle Grande, “se fue sola caminando, nunca volvió a un escenario, / siempre entre las flores, cantando sola, / en libertad, como los ruiseñores”.

El personaje de Manuela retrata a una mujer de carácter que frente a la realidad social de aquellos años en España, luchaba a favor de su libertad. Una cantaora que optó por el silencio a cambio de ser feliz vendiendo flores en una plaza cualquiera de Andalucía.

El gusto de Javier Limón junto al ejecución precisa de Estrella Morente, dan vida a esta deliciosa copla en pleno siglo XXI. Piezas como “Manuela” dejan constancia de que la copla es un género vivo casi 90 años después de su nacimiento.

Vivía entre flores y soledad,
siempre con gente, pero siempre callá.
Vendía claveles en la calle ancha
de una Andalucía tan pobre como blanca.

Y el primer hombre que quiso hacerla suya
no pudo nunca entender su locura.
Las almas libres no duermen, viven eternamente,
como los gorriones, de mano en mano
y a la sombra de los girasoles.

Manuela tenía andares de emperaora.
Por ella, los hombres sufren y lloran.
Y en la Calle Grande, todavía
se recuerda su cante por bulerías.

Manuela, Manuela…
la más hermosa de la plazuela.

Cuando la llamaron al Café cantante
no supo qué cantar, sólo se echó p’alante.
Su voz temblorosa se volvió un cuchillo,
sus notas dolieron como duele el frío.

Y una vez rota el alma de la gente,
no quiso saber nada, se quedó indiferente.
Se fue sola caminando, nunca volvió a un escenario,
siempre entre las flores, cantando sola,
en libertad, como los ruiseñores.

Manuela tenía andares de emperaora,
por ella, los hombres sufren y lloran.
Y en la Calle Grande, todavía
se recuerda su cante por bulerías.

Manuela, Manuela…
la más hermosa de la plazuela.

Web de Estrella Morente
Video de Estrella Morente cantando “Manuela”

19 mar 2011

Concha Piquer


Intérprete: Concha Márquez Piquer
Título: Concha Piquer
Autores: José Antonio Ochaíta / Xandro Valerio / Juan Solano
Disco: Concha Márquez Piquer canta a Concha Piquer
Año: 1992

“Cada vez se parece más a mí. Tiene el mismo color de voz. Pero eso es algo natural. No se va a parece a la vecina de enfrente. ¡Si la he parido yo!”

Concha Piquer

Nació en Bueno Aires, Argentina, el 31 de diciembre de 1946. Hija del torero Antonio Márquez y de la célebre tonadillera Concha Piquer, fue amadrinada por la entonces Primera Dama Argentina Eva Perón.

Desde niña decidió seguir los pasos de su madre. Durante su adolescencia estudió en Suiza, dominó el francés, el inglés y cursó Arte Dramático. Debutó en 1968, a los 22 años, en una Gala Benéfica en el Teatro Calderón de Madrid. Dos años después, el 20 de junio de 1970, hizo su presentación oficial como cantante en una gala en el Teatro de la Zarzuela, donde tuvo ocasión de interpretar hasta 30 canciones.

Se estrenó con coplas compuesta por la pareja artística formada por Rafael de León y Juan Solano: “Ser o no ser”, “Señor, Señor”, “Si yo hubiera sido” o “Fue por tu voz”, que grabaría en varios discos sencillos para la casa Columbia.

Mezcló coplas de autores como León, Solano, Ochaíta, Martinez Remis, Atahualpa Yupanqui o Cole Portet, con clásicos latinoamericanos, así como idiomas y formas de interpretación muy diversas.

Entre sus primeras incursiones artísticas debe mencionarse su participación en el concurso Pasaporte a Dublín en 1970, a través del cual se elegía representante para el Festival de Eurovisión de 1971. También estrenó en años posteriores varias comedias musicales: “Un millón de rosas” (1971) y “La bella Otero” (1975).

Durante el resto de su carrera artística, recogió éxitos por España y Nueva York y centró su trayectoria esencialmente en la copla. Una fortuita discografía que quizá no tuvo la difusión y repercusión merecida, avaló su capacidad para este género, aunque siempre tuviera que lidiar con el poderoso mito de su madre.

“Primero está La Piquer, después el mar… y después todas las demás.”

Rafael de León


El 12 de diciembre de 1990 fallecía en su casa de la Gran Vía madrileña Concha Piquer. Un día antes, recuperándose de una indisposición que parecía pasajera, llamó a su hija que vivía en una urbanización a las afueras de Madrid, en Somosaguas, quien acudió rápidamente tras la llamada. Allí hablaron lúcidamente. Y entre sus últimas palabras, la irrepetible artista declaró en su lecho de muerte:

“Que me voy Conchín. Que me pongas en un ataúd donde no entren bichos. Y vestidme con el traje de “La Parrala”. Sé que tú puedes cantar como yo, aunque yo nunca hubiera podido cantar como tú. Triunfarás cuando yo me muera. Ahora te toca a ti.”

Concha Piquer

Y efectivamente. Tras sufrir un paro cardíaco provocado por una bronquitis crónica, Concha Piquer, daba inicio a su leyenda. Fue amortajada por su hermana Ana -como ella pidió, porque siempre la vestía en los camarines de los teatros- y llevó puesta, al menos, la matilla con la que interpretó tantas veces “La Parrala”.

Coincidiendo con el 2º aniversario de su muerte, tras sentidos homenajes, salió a la venta un disco titulado “Concha Márquez Piquer canta a Concha Piquer” (1992). La hija interpretaba diez coplas de la madre, incluso una de ellas a duo póstumo: "En tierra extraña".

“Tengo que pedirte disculpas por mi atrevimiento de cantar algunos de los versos que tú hiciste eternos en tu voz. Perdona si no estoy a tu altura.”

Concha Márquez Piquer.

Entre las versiones que grabó, se encuentra una marcha de Ochaíta, Valerio y Solano. Fue el homenaje que el triunvirato de compositores quisieron rendirle en vida a la valenciana. La propia Concha Piquer estrenó esta copla que llevaba su nombre, y en la que queda reflejado el estatus artístico de una de las tonadilleras más importantes que ha dado este género.

Concha Márquez Piquer, tras la muerte de su madre, adaptó parcialmente la letra de esta pieza para poder dedicársela. Su poema dice que “Aunque los mares azules / fueran leños encendidos, / su barco los cruzaría” y que “Si le dieran los perules / doblones de oro fundido” no la detendría ni el oro. Nos presenta con esta palabras a La Piquer, una mujer de indiscutible carácter y sobrada artisticidad.

A Concha Márquez Piquer la empuja a volver a cantar la ausencia de su madre, de quien dice que la copla empieza y termina en su voz, por eso confiesa: “Desclavé del suelo los rojos tacones, / callé los jipíos del polo y la caña, / y con un suspiro dije a sus canciones: / Aquí nos espera la gente de España.

La copla cita en su poesía muchos de los éxitos de la valenciana, como “La Mariana”, “La Parrala”, “A la lima y al limón”, “La Lirio”, “Dolores La Petenera”, “Doña Sol”, “Lola Puñales”, “Almudena”, “Eugenia de Montijo” u “Ojos verdes”. Muchas de las heroínas de estas coplas y sus tragedias personales, sirvieron a
Ochaíta, Valerio y Solano para retratar el mito de La Piquer: “Vámonos pa’ Sevilla, que por Triana / va La Mariana con su cuchilla. / Moguer ya me señala los cafetines / con los amantes de La Parrala. Vamos pa’ la verde esquina de la lima y el limón, / donde tengo una vecina trastorná del corazón.” o “Vamos pa’ los Madriles, donde Almudena / vende violetas todos los abriles. / Granada lo merece, que hace a las niñas / emperatrices de los franceses. / Vamos para el ganapierde del oscuro callejón, / donde están los ojos verdes llorando su perdición”. Se cita a “La Lirio”, a “Dolores La Petenera”, a “Doña Sol” y a “Lola Puñales” cuando dice: “Vamos Lirio y Petenera, / vamos Doña Sol y Lola, / que si no estáis a su vera, / con La Concha por bandera, / España… ¡España se queda sola!

Concha Márquez confiesa que se le afila la garganta “Cuando una copla entrelaza / su gran corazón y el mío” y que su madre pudo morir tranquila porque cantó a las dos razas españolas, la paya y la gitana, obteniendo la admiración de ambas y consagrándose como artista “Desde Cádiz hasta El Plata” y “de Madrid a Bogotá”.

Esa cantaora que puso voz a los jirones de la historia de España, paseo sus coplas “por los palacios de viejos virreyes” y “por la manigua del sol y la caña”. La letra solicita llevar a esta artista siempre por bandera, porque de otro modo “¡España se queda sola!”.

En 2006, con motivo del centenario del nacimiento de Concha Piquer, se editó un trabajo similar que volvía a incluir esta copla. Bajo el título genérico “100 años. Concha Piquer canta junto a Concha Márquez Piquer” (2006) se editaban doce temas originales de la valenciana, diez versiones de clásicos de su madre que grabó Concha Márquez Piquer en 1992 y dos dúos póstumos que permitió la tecnología: “En tierra extraña” y “La Ruiseñora”. Un total de veinticuatro coplas que hacían honor a la memoria, vida y obra, de esta relevante artista del género popular.

Concha Piquer dio forma a la copla, la hizo nacer, evolucionándola desde el cuplé, las operetas o las tonadillas escénicas, hasta convertirla en un género independiente. Su dicción y afinación siguen siendo sorprendentes, admirables. Y su trabajo para este género imprescindible, indiscutible. Sin ella no se entendería su historia. Junto a sus cualidades vocales hay que citar a los compositores que escribieron para ella, posiblemente, las canciones más hermosas que se han escrito en este país.

Aunque los mares azules
fueran leños encendidos,
su barco los cruzaría.

Si le dieran los perules
doblones de oro fundido,
ni el oro la detendría.

Copla que empieza y termina
con voz de Concha Piquer,
que su ausencia es una espina
y eso me empuja a volver.

Desclavé del suelo los rojos tacones,
callé los jipíos del polo y la caña,
y con un suspiro dije a sus canciones:
Aquí nos espera la gente de España.

Ay, vámonos… ¡Vámonos!

Vámonos pa’ Sevilla, que por Triana
va La Mariana con su cuchilla.
Moguer ya me señala los cafetines
con los amantes de La Parrala.

Vamos pa’ la verde esquina de la lima y el limón,
donde tengo una vecina trastorná del corazón.

Vamos Lirio y Petenera,
vamos Doña Sol y Lola,
que si no estáis a su vera,
con La Concha por bandera,
España… ¡España se queda sola!

Cuando una copla entrelaza
su gran corazón y el mío,
la garganta se me afila.

Si cantó para dos razas
y las dos la han entendido,
ya pudo morir tranquila.

Desde Cádiz hasta El Plata,
de Madrid a Bogotá,
ella fue Concha de nácar
bautizada en un cantar.

Y por los palacios de viejos virreyes,
y por la manigua del sol y la caña,
esa cantaora no tuvo más leyes
que poner jirones con sangre de España.

Ay, vámonos…¡Vámonos!

Vamos pa’ los Madriles, donde Almudena
vende violetas todos los abriles.
Granada lo merece, que hace a las niñas
emperatrices de los franceses.

Vamos para el ganapierde del oscuro callejón,
donde están los ojos verdes llorando su perdición.

Vamos Lirio y Petenera,
vamos Doña Sol y Lola,
que si no estáis a su vera,
con La Concha por bandera,
España… ¡España se queda sola!

Web de Concha Márquez Piquer

6 mar 2011

Tani


Intérprete: Hakim
Título: Tani
Autor: Francisco Muñoz Currito / Genaro Monreal Lacosta
Disco: Como suena
Año: 1998


“Me gusta que digan: ¡Mira, el morito que canta copla!”

Hakim


Nació en Casablanca, Marruecos, el 9 de octubre de 1966. Es descendiente de la tribu de los Berbere. Sus inicios en la música se remontan a su adolescencia, cuando acompañaba a su padre cantando temas religiosos en las mezquitas. Bodas o fiestas populares lo curtieron como artista.

Se licenció en filología árabe en la Universidad de Hasan II en Casablanca mientras rentabilizaba su voz.

En 1987 llegó a España. A consecuencia de un premio de música andalusí fue contratado para cantar en unas jornadas moriscas celebradas en Casarabonela, Málaga. Desde entonces sus visitas a España, especialmente a Ceuta, se repetirían con frecuencia, hasta que tomó la fortuita decisión de quedarse a vivir en Málaga.

Superando las dificultades de dominar el castellano, Hakim empezó a interesarse por la copla, concretamente la de Antonio Molina, la cual gustaba de imitar. Descubrió las semejanzas entre la copla andaluza y la música árabe. Fue entonces cuando nació la identidad de este artista como intérprete del género, ofreciendo una copla en la que se trenzaban el castellano y el árabe, pronunciados arabescos vocales y sus particulares revisiones de los temas clásicos.

En 1998 grabó su primer disco y llegaron los primeros éxitos. “Como suena” (1998) fue el trabajo innovador con el que se presentó y con el que no dejó indiferente a nadie. A este le siguieron “El volcán de tus deseos” (2000), “Entre dos orillas” (2001), “Sin fronteras” (2003), “Alahabibi” (2004), “Viento de mar” (2006), “La séptima luna” (2007), “El baúl de la copla” (2008) y “A buen puerto” (2010). Nueve discos en los que se compaginan emblemáticas piezas como “Soy minero”, “Maruja limón”, “Ojos verdes”, “La bien pagá”, “Sendas del viento” o “Los piconeros”, con temas nuevos que bien podrían ser una continuación del género.

En aquel primer “Como suena” (1998), Hakim sorprendía con una apuesta modernista en la que incluía las músicas originales de su tierra, los sonidos pop y su particular reinvención de coplas emblemáticas.

“Tani” es una composición del músico aragonés Genaro Monreal y del letrista Francisco Muñoz Currito. Esta farruca la estrenó Pepe Blanco en 1948 convirtiéndola desde el primer momento en una de las piezas más populares y festeras de este género.

Entre los éxitos de Monreal se encuentran “El capote de paseo”, “El ruiseñor navarro”, “El berebito”, “El garrotín”, “Habanera del cariño”, “Los aceituneros”, “Ni se compra, ni se vende”, “La ley en la mano”, y por supuesto, la inestimable “Campanera”.

Firma de Currito llevan entre otras coplas “El lerele” o “Los churumbeles”. Juntos compusieron piezas como “Escriturita”, “Ya yay”, “María Jesús”, “Dímelo por Dios”, “El gurugú”, “El príncipe”, “Plata y marfil”, “La Tana” o “Niña marinera”.

“Había un momento en que el ritmo me obligaba a decir ‘Mi ta’ y hasta que uno se decide pasa mucho tiempo. Después de terminado el estribillo, cuando creía que estaba completo, buscando algo que faltaba, se pasaron otros tantos días hasta que di con el quid, que es: “Una y una dos, dos y una tres, no sale la cuenta porque falta un churumbel”. Todo esto para que luego digan que ‘se han quedado calvos de tanto pensar’”.

Genaro Monreal


El argumento de esta popular farruca se desarrolla en Granada. Su poema narra la historia de una gitana que enamora a un gitano español. Ambos celebran su boda en la Alhambra con una fiesta descomunal.

A Granada “ha llegado de tierra lejana, / como reina en carroza dorá, / una niña princesa gitana”. La princesa se llama Tani y aunque “es más bonita que el sol, / no camela corona real” y sí a un gitano de España.

De una forma muy poética y sutil, advertimos el rito de la rosa. A través de él se confirma la virginidad de la novia, un motivo de orgullo para el pueblo gitano: “Su blanco pañuelo, la rosa tendrá, / que no hay otra novia más guapa y honrá.”

El estribillo confiesa la alegría con un pegadizo y reiterativo “Tani” que le gritan a la princesa, diciéndole que “gitana más buena no habido ni habrá.

En el mejor patio de la Alhambra se casan los enamorados y del mundo entero llega a Granada “la caravana calé” para celebrar la sonada boda. El revuelo es enorme y hasta “los payos reales le van a comprar, / corona de plata con perlas del mar” a Tani.

Con el pegadizo estribillo, gitanos y payos celebran el casorio. La copla termina diciendo que las cuentas no salen, porque para alcanzar la felicidad les falta un niño, suponemos que futuro: “Una y una dos, dos y una tres, / no sale la cuenta porque falta un churumbel.

Las formas arabescas de Hakim son ideales para esta copla de origen moro. El artista de Casablanca decidió incluir un fragmento en árabe en su particular revisión de este clásico.

De esta copla han hecho versiones artistas tan diversos como Pepe Blanco, El Príncipe Gitano, Los Churumbeles de España, Los Españoles, Los Cubazteca, David Moreno, Nuccia Bongiovanni, Joselito, Roberto Roena, Rino Salviati, Manolo Escobar, The Brisks, Renato Carosone, Carlos Cano, Amalia Rodríguez o Hakim, así como numerosas orquestas populares.

Publico la letra original, la que editó Pepe Blanco en 1948. Esta primera tiene pequeñas diferencias con las posteriormente grabadas. Por ser original, tal y como la concluyeron sus autores, la creo interesante para publicar.

A la Alhambra que hay en Graná
ha llegado de tierra lejana,
como reina en carroza dorá,
una niña princesa gitana.

Tani la llaman por nombre,
es más bonita que el sol.
No camela corona real
y camela un gitano español.

Su blanco pañuelo, la rosa tendrá,
que no hay otra novia más guapa y juncal.

Ay! Tani, Tani mi Tani.
Ay! Tani, Tani mi Tani.
Ay! Tani, Tani morena,
que corre en tus venas la sangre real.

Ay! Tani, Tani, mi Tani.
Ay! Tani, Tani, mi Tani.
Ay! Tani, Tani morena,
gitana más buena no habido ni habrá.

Una y una dos, dos y una tres,
no sale la cuenta porque falta un churumbel.

Hoy los novios se van a casar,
donde tiene su trono la zambra,
y la boda se va a celebrar
en el patio mejor de la Alhambra.

Llegan de to'l mundo entero
la caravana calé,
y la palma de rumbo le dan
a la isla, Triana y Jerez.

Los payos reales le van a comprar,
corona de plata con perlas del mar.

Ay! Tani, Tani, mi Tani.
Ay! Tani, Tani, mi Tani.
Ay! Tani, Tani, morena,
que corre en tus venas la sangre real.

Ay! Tani, Tani, mi Tani.
Ay! Tani, Tani, mi Tani.
Ay! Tani, Tani morena,
gitana más buena no habido ni habrá.

Una y una dos, dos y una tres,
no sale la cuenta porque falta un churumbel.

Ay! Tani, Tani, mi Tani.
Ay! Tani, Tani, mi Tani.
Ay! Tani, Tani, morena,
que corre en tus venas la sangre real.

Ay! Tani, Tani, mi Tani.
Ay! Tani, Tani, mi Tani.
Ay! Tani, Tani morena,
gitana más buena no habido ni habrá.

Una y una dos, dos y una tres,
no sale la cuenta porque falta un churrumbel.

Web de Hakim
Video de Hakim cantando “Tani”

13 feb 2011

Quiéreme que tengo tela


Intérprete: Gracia Montes
Título: Quiéreme que tengo tela
Autores: Rafael de León / Juan Solano
Disco: Claveles en mayo
Año: 1976


“Gracia Montes podía ser llamada cuando canta, la plenitud de lo popular andaluz. Es ese popularísimo que se codea con lo señorial y que lo mismo roza los mármoles italianos de la sevillana Casa de Pilatos, que El Corral del Carbón granadino y archimoro, que cualquiera de los patios de vecindad malagueños o gaditanos...”

Xandro Valerio


María Gracia Cabrera Gómez nació en el sevillano pueblo de Lora del Río, el 1 de marzo de 1936. Primogénita de cuatro hermanos en una familia dedicada a la ganadería y a la agricultura, fue alumna en Sevilla de la insigne Adelita Domingo. Pronto destacó por sus cualidades artísticas en su pueblo natal, llegando a participar en las populares Galas Juveniles celebradas en el sevillano Teatro Cervantes.

Pepe Pinto se interesó por ella para uno de sus espectáculos, algo a lo que su padre se negó en rotundo y a lo que la joven Gracia Montes respondió con una huelga de hambre de varios días. Aquello le valió la cesión de su progenitor. También participó en el de Mercedes Vecino y en el de Los Gaditanos.

“Del corazón a los labios” (1951) y “La copla puso bandera” (1953) fueron los dos primeros espectáculos de Pepe Pinto en los que participó Gracia Montes.

Pronto empezaría a darse a conocer en un concurso radiofónico llamado Cabalgata fin de semana. En él interpretaría composiciones como “¿Será una rosa?” de Francisco del Val y Miguel C. Díaz o “Palito de ron” de José Antonio Ochaíta, Xandro Valerío y Juan Solano, un triunvirato que más adelante escribirían para ella grandes éxitos de la talla de “Coplas del chapinero”, “Sin pensarlo”, “Cariá la sanluqueña”, “La romera”, “Tus brazos me han detenío”, “¡Ese día!”, “Un rosa colorá”, “La niña de Punta Umbría” o “Habla con los ojos”.

“Yo soy una artista a la que el pueblo dijo sí.”

Gracia Montes


Desde el primer momento la loreña supo combinar la canción andaluza con la tonadilla y los cantes flamencos. Descubierta por José Brageli, en 1957 presentó su primer espectáculo, “Rosa de Andalucía”.

A este le siguió “Coplas al viento”, un espectáculo en el que sobresalían “Cariá la sanluqueña” o “Maruja limón”, este último título, una zambra de Quintero, León, Quiroga y Clavero que desechó Juanita Reina y que Gracia Montes convirtió en un clásico dándole aire de rumba. También en esos años conocería a Rafael de León, quien más tarde le compondría junto autores como Clavero, Quiroga, Quintero o Solano títulos como “Moscatel”, “Poema de mi soledad” o “Soy una feria”.

En la cresta del éxito, Gracia Montes decidió retirarse durante ochos años por un amor que finalmente fracasaría. De este periodo confesó su arrepentimiento tras su vuelta a los escenarios en el Teatro San Fernando en 1965, con el espectáculo “La rosa de las marismas”, que para ella compusieron Ochaíta, Valerio y Solano. En aquellos años nacerían coplas como “La lumbre de tu cigarro”, “La niña de Punta Umbría”, “La rosa de las marismas” o “Sevilla lleva el compás”.

Posteriormente La voz de cristal seguriría insistiendo en la copla con piezas creadas por la pareja artística formada por Rafael de León y Juan Solano, pero también por otros autores como Manuel Alejandro, F. Montero, B. Lauren o al final de su carrera Moradiellos, Daniel Pineda Novo o Rafael Rabay.

También hay que detenerse en su vestuario, porque la copla le debe la cúspide de la elegancia a Gracia Montes. Ha vestido de modistos de la talla de Manuel Pertegaz o Toni Benítez.

“Azul y blanco de Andalucía, sin que falte nunca en lo blanco y azul, ese sollozo, ese quiebro de voz, esa rotura, ese estremecimiento y escalofrío con que el amor denuncia su presencia y da a la copla su temblor mortal.”

José Antonio Ochaíta


De los años setenta rescatamos una copla con letra de Rafael de León y música de Juan Solano.

La dictadura en España había terminado un año antes y el país estaba inmerso en una transición política que lo llevaría finalmente a una democracia en forma de monarquía parlamentaria. La copla empezaba a ligarse injustamente a un periodo político doloroso. Muchos de los artistas del género empezaban a retirarse, y al mismo tiempo, a faltar autores importantes.

León y Solano formaron pareja artística a principios de los 70. Rafael de León venía de formar el popular y magistral trío Quintero, León y Quiroga, pero también había compuesto junto a García Padilla ‘Kola’, Xandro Valerio, José Antonio Ochaíta o Salvador Valverde, así como posteriormente junto a Augusto Algueró o Manuel Alejandro.

Juan Solano fue un soberbial músico extremeño que perteneció al trío Ochaíta, Valerio y Solano. Al morir sus dos compañeros, formó pareja artística con Rafael de León.

Esta pareja compuso para Juanita Reina, Marifé de Triana, Gracia Montes, Macarena del Río, Concha Márquez Piquer, Rocío Jurado, Rocío Durcal, Bambino o Isabel Pantoja.

“Quiéreme que tengo tela” es una hermosa copla con aires de rumba que Gracia Montes editó en 1976 en un EP titulado "Claveles en Mayo" para la casa Columbia. Cuenta en primera persona la historia de una mujer adinerada que sufre el desengaño de un hombre que solamente la quiere por su fortuna.

El poema se desarrolla en el campo, ante una estampa primaveral donde él la conquista. Un amor que ella lleva en silencio: “Fuimos un sábado hasta el campo, / al campo que estaba en flor, / yo a nadie se lo he negado… / (…) / Y ahora que lloro por tu amor / Lo tengo que muy bien callado.

En el campo tiene un cortijo donde pastan los erales. Hay mayorales y capataces vestidos de traje corto, lo que da cuenta del alto estatus social de la joven: “Un cortijo con erales. / ¡Quiéreme, niño, que tengo tela! / Un torreón de canela, / capataz y mayorales / con trajes cortos y espuelas.

De forma casi irónica, ella le pide que la quiera por su ‘tela’ (por su dinero), quizá porque esa es la única forma en la que él está dispuesto a quererla: “¡Quiéreme, niño, que tengo tela!

La protagonista, ahogada en llanto, se entera de que él pregona su amor, algo que sabe de sobra incierto. Lo único que le interesa es su ‘parné’ (su dinero): “Andas diciéndole a la gente / que mueres por mi querer, / llorando me estoy riendo… / (…) / Pero es por mor de mi parné. / Por lo que tú te estás muriendo.

Le ofrece toda la fortuna a cambio de su amor. Enamorada pero sufriendo de desengaño, de nuevo le repite: “¡Quiéreme, niño, que tengo tela!”

Gracia Montes aportó a esta copla su cristalina voz y su elegante vibrato, no exento de tercios flamencos. Los arreglos de Juan Solano, siempre categóricos, se acercan a lo sinfónico partiendo de las estructuras musicales de lo popular andaluz. Durante estos años Juan Solano introducirá una vanguardia musical inmensa. En este caso, una banda con violines, metales y una batería que no deja de posicionarnos en los 70’, años en los que dominaban en Europa las influencias anglosajonas.

Rafael de León opta en el poema por versos sencillos y marcos populares como el del campo. También incorpora a sus letras palabras o expresiones que tienen que ver directamente con la jerga popular, como “tela” (que significa dinero), “por mor de” (que quiere decir “a causa de”, o “en consideración”), o “parné” (que de nuevo hace referencia al dinero).

Una copla bellísima y tres nombres de oro para el género santo: Rafael de León, Juan Solano y Gracia Montes. Juntos hay que admirarlos sin más opción.

Fuimos un sábado hasta el campo,
al campo que estaba en flor,
yo a nadie se lo he negado…
¡Yo a nadie se lo he negado!

Y ahora que lloro por tu amor.
¡Y ahora que lloro por tu amor!
Lo tengo que muy bien callado.
¡Lo tengo que muy bien callado!

Un cortijo con erales.
¡Quiéreme, niño, que tengo tela!
Un torreón de canela,
capataz y mayorales
con trajes cortos y espuelas.

Quiéreme niño…
¡Quiéreme niño que tengo tela!

Quiéreme niño...
¡Quiéreme niño que tengo tela!

Andas diciéndole a la gente
que mueres por mi querer,
llorando me estoy riendo…
¡Llorando me estoy riendo!

Pero es por mor de mi parné.
¡Pero es por mor de mi parné!
Por lo que tú te estás muriendo.
¡Por lo que tú te estás muriendo!

Un cortijo con erales.
¡Quiéreme, niño, que tengo tela!
Un torreón de canela,
capataz y mayorales
con trajes cortos y espuelas.

Quiéreme niño…
¡Quiéreme niño que tengo tela!

Quiéreme niño...
¡Quiéreme niño que tengo tela!

Un cortijo con erales.
¡Quiéreme, niño, que tengo tela!
Un torreón de canela,
capataz y mayorales
con trajes cortos y espuelas.

Quiéreme niño…
¡Quiéreme niño que tengo tela!

Quiéreme niño...
¡Quiéreme niño que tengo tela!

Web de Gracia Montes
Video de Gracia Montes cantando “Quiéreme que tengo tela”

12 feb 2011

Lola de España


Intérprete: Rocío Jurado
Título: Lola de España
Autores: Antonio Burgos / José Juan Porlán
Disco: Con mis cinco sentidos
Año: 1998


“Es un homenaje que tenía pendiente desde que falleció esta gran artista, pero que se ha producido ahora, como podría haber sido en cualquier momento, porque ella es atemporal y siempre está ahí.”

Rocío Jurado

Chipiona, 18 de septiembre de 1944. Este pueblo pesquero de Cádiz, ve nacer a una niña a la que pondrán de nombre Rocío Trinidad Mohedano Jurado, que para más señas, será hija de un humilde zapatero que dominará los cantes y de una ama de casa que cantará con gusto la canción popular andaluza.

Su padre murió cuando ella tenía sólo 15 años, lo que la obligó a trabajar como zapatera o en la labores del campo, recolectando frutas.

De forma paralela, la afición de Rocío Jurado (este será finalmente su nombre artístico) por la música, la llevó a presentarse a infinidad de concursos radiofónicos en los que se ganó por derecho el sobrenombre de La niña de los premios.

En aquellos años se decía que Rocío “era una cantante con poderío”, pero a pesar de ello, su abuelo intentó evitar las expectativas de aquella joven gaditana que soñaba con ir a Madrid para convertirse en primera figura.

Una huelga de hambre de una semana sirvió para que él cediera, y junto a su madre y 8.000 pesetas, tomó rumbo a la ciudad de las oportunidades, donde conocería a Pastora Imperio, Manolo Caracol o La Niña de los Peines, quienes al escucharla decidieron contratarla en el tablao El Duende.

Cantante y cantaora, ambas cosas, porque Rocío Jurado lo cantaba todo, desde el flamenco al gospel, pasando por la copla, los clásicos latinoamericanos, las rancheras, la canción ligera, el pop o la música anglosajona. Para muchos, la voz más ambiciosa y poderosa que ha dado este país -si no el mundo-, un motivo más que suficientes para un productor discográfico mexicano, quien a pocos años de su muerte, decidió apodara con el sobrenombre de La más grande.

A lo largo de su trayectoria se movió en los más diversos registros, lo cual le valió para ser considerada la artista “más larga” (lo que en el ámbito flamenco viene a ser quién es capaz de abarcar más palos).

De esta historia al famoso encontronazo con Concha Piquer. Cuentan que ante la valenciana, la joven Rocío no dudó en cantar dos coplas, “Mañana sale” y “Romance de valentía”, ambas emblemáticas de la primera. Pero La Piquer respondió a aquella joven ilusionada diciéndole: “Con esa cara dura llegarás muy lejos. Ni si quiera las artistas consagradas se han atrevido a cantar mis canciones en mi cara”. Una situación a la que años más tarde Rocío Jurado respondería: “De esa señora prefiero no hablar. Yo sé qué soy más larga que Concha Piquer.

En su carrera musical es significante la etapa creativa que tuvo junto al compositor Manuel Alejandro, pero a pesar de todas sus experimentaciones, es justo señalar que Rocío Jurado nunca dejó de lado las músicas populares de su tierra: el flamenco y la copla.

Respecto a la copla, en la que siempre insistió, hay que destacar de manera especial discos como “Proceso a una estrella” (1970), “Rocío Jurado” (1976), “Canciones de España. I” (1981), “Y sin embargo te quiero” (1983), “Canciones de España. II” (1988) o “Con mis cinco sentidos” (1995). Todo ello sin contar sus EP’s (1962-1974), en los que investigaría respecto a una copla tan esencial como flamenca y modernista, u otras aportaciones puntuales a lo largo de los años entre las que cabría destacar títulos como “Sevilla” o “Viva el pasodoble”.

El cante está en sus raíces
porque nació cantaora
Se lo escuché a Pastora y a Caracol:
¿conoce y dice los cantes?
¡Los de ahora y los de antes!
Tiene cicatrices en la garganta
y un quejío que da escalofrío.
Copla en flor de Andalucía,
perla de la mar Atlántica.
Rocío es una muchacha romántica
acodada en la bahía.
Farera mayor, vigía luminosa.

Antonio Murciano

En el disco “Con mis cinco sentidos” (1998), Rocío Jurado quiso recuperar todos los sonidos populares de su música original y regresar a “un género genuinamente flamenco, andaluz y español”, un objetivo para el que trabajaron autores como Rafael del Estad, Jesús Bola, Diego Carrasco, José Miguel Évora, Antonio Burgos o José Juan Porlán.

“La primera persona a la que enseñé esta canción fue a Lolita. Me dijo que si era capaz de cantarla sin llorar, es que tenía el corazón como una piedra, pero ella no se imagina lo que yo lloro cada vez que la interpreto.”

Rocío Jurado


“Lola de España” es una copla con letra de Antonio Burgos y música de José Juan Porlán dedicada a Lola Flores. Ambos autores formaron pareja creativa en este disco dando vida a cuatro piezas, “Lola de España”, “Tus mentiras”, “Ay! Soledad!” y “Va por usted”.

Es el sentido homenaje con el que Rocío Jurado quiso honrar la memoria de Lola Flores, quien fallecía el 16 de mayo de 1995 en su casa de la Moraleja, en Madrid, aquella a la que bautizó con el nombre de uno de sus primeros éxitos, “El lerele”.

Sabida es la amistad que las unía y la admiración mutua que se prefesaban ambas artistas, tan distintas sobre el escenario y tan comprometidas a favor de su cultura siempre.

Rocío Jurado estuvo en el homenaje que a Lola Flores se le rindió en Miami, con quien cantó “Dejándonos la piel” y a quien al empezar hizo una cortés reverencia, pero también formó parte del homenaje que se le rindió en España, en el que le dedicó unas sentidas palabras:

“Te voy a querer, y en la eternidad voy a sentir cómo todos los Dioses me están jaleando para quererte más, porque tú eres la más Diosa de todas. Gracias Lola por existir. España entera te debe la gloria del arte de España.”

Rocío Jurado


El poema de “Lola de España”, escrito por Antonio Burgos, nos sitúa en Jerez de La Frontera, tierra en la que nació La Faraona y desde la que -según la copla- emprendió su viaje hacia la eternidad. La llegada de la irrepetible artista al cielo debío poner en pié a los allí presentes: “A las viñas de Jerez / la torre de San Miguel / se lo dijo con campanas, / que en el cielo de Undivé / la gente se ha puesto en pie / al llegar la jerezana.”

Llegó al cielo con su distinguido abanico y debió armar un revuelo considerable al ponerse a cantar. Dice Antonio Burgos que hasta el cielo se le quedó pequeño a esta inconmesurable artista: “Que llegó con su abanico, / abrió el pico, armó el revuelo, / que a ella le viene ‘chico’ / el escenario del cielo.

Allí estaba el señor de los cielos, Undivé (que en caló quiere decir Dios) y ella se presentó: “Pues mire usted, don Undivé, / mi nombre es Lola (…) soy de Jerez, / soy española”.

Ni corta ni perezosa dudó en decir a Dios quién era y hacer referencia a algunas de sus coplas más emblemáticas: “La Zarzamora”, “El lerele”, “Ay pena, penita”, “Torbellino de colores”, “Lola de España” o “Lola de España me llaman”. También a su apodo popular, afirmándole al Señor, que a ella la había parido España: “Soy la zarzamora que enamora en un Lerele, / pena, penita, pena de mi corazón. / A mí me llaman, mire usted, La Faraona, / bata de cola, torbellino de color. / A mí me llaman, mire usted, Lola de España, / y no me extraña, porque España me parió.

Lola ya se ha ganado el cielo y Dios le manda montar un tablao flamenco allí: “Pues pase usté, / y me monta aquí un tablao”. Mira los papeles para confirmar que aquella gitana es la que dio vida a “El lerele” y tal es la admiración le profesa, que como en la mejor de las faenas taurinas, le saca dos pañuelos blancos y le dice: “Puerta grande para usted”. El poema afirma que “To’ el cielo le hacía el compás / cuando estaba repitiendo / su carné de identidad.

Rocío Jurado aportó al buen hacer de Antonio Burgos y José Juan Porlán, la potencia y el tinte flamenco de su garganta.

Vistió la portada del disco con un mantón rojo y un gesto de artista grande, de diva, de diosa inabarcable, paseándose en su interior con facilidad por muchos palos del flamenco y poniendo en pie coplas nuevas con aires populares. Un trabajo que produjo Jesús Bola, en cuyos arreglos colaboró la Royal Philarmonic Orchestra, grabada en Londres y dirigida por Alan Branco.

Está claro que el arte nace para revisar los mitos de cada época y que Rocío Jurado quiso dejar constancia del de Lola Flores, contribuyendo al suyo propio, recordándonos el llanto de aquellas campanas que doblaron en la torre San Miguel por la muerte de La Faraona.

A las viñas de Jerez
la torre de San Miguel
se lo dijo con campanas,
que en el cielo de Undivé
la gente se ha puesto en pie
al llegar la jerezana.

Que llegó con su abanico,
abrió el pico, armó el revuelo,
que a ella le viene ‘chico’
el escenario del cielo.

Porque es más que una mujer,
porque es más que un baile suyo,
porque es más que todo el orgullo
de española de Jerez.

Y Dios se puso a escuchar,
con qué arte está diciendo
su carnet de identidad.

Pues mire usted, don Undivé,
mi nombre es Lola, mi nombre es Lola.
Pues mire usted, soy de Jerez,
soy española, soy española.

Y escuche usted lo que canté,
y mire lo que bailé.

Soy la Zarzamora que enamora en un ‘Lerele’,
pena, penita, pena de mi corazón.
A mí me llaman, mire usted, la Faraona,
bata de cola, torbellino de color.

A mí me llaman, mire usted, Lola de España,
y no me extraña, porque España me parió.

Y al oírla así Undivé
le dice: “Pues pase usted,
y me monta aquí un tablao”.
Con tu arte de Jerez,
con esa forma de ser
hasta el cielo te has ganado.

Y miró pa’ cerciorarse,
pa’ acordarse los papeles
que ponen que era la madre
que dio su vida al ‘Lerele”.

Dijo Dios, que es un Undivé,
presidente de los cielos:
“Aquí saco dos pañuelos,
puerta grande para usted.”

To’ el cielo le hacía el compás
cuando estaba repitiendo
su carné de identidad.

Pues mire usted, don Undivé,
mi nombre es Lola, mi nombre es Lola.
Pues mire usted, soy de Jerez,
soy española, soy española.

Y escuche usted lo que canté,
y mire lo que bailé.

Soy la Zarzamora que enamora en un ‘Lerele’,
pena, penita, pena de mi corazón.
A mí me llaman, mire usted, La Faraona,
pena, penita, pena de mi corazón.

A mí me llaman, mire usted, Lola de España,
y no me extraña, porque España me parió.

Pena, penita, pena de mi corazón…
Bata de cola, torbellino de color…

A mí me llaman, mire usted, Lola de España,
y no me extraña, y no me extraña...
¡Porque España me parió!


Web de Rocío Jurado
Video de Rocío Jurado cantando “Lola de España”