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10 oct. 2010

La Reina del Pay-Pay


Intérprete: Pasión Vega
Título:
La Reina del Pay-Pay
Autor:
Jesús Bienvenido Saucedo
Disco:
La Reina del Pay-Pay
Año:
2006

“Pasión deleita con un sugerente mestizaje musical sin perder en ningún momento ni sus orígenes ni su identidad.”

Manuel Francisco Reina


Nunca utilizó la peina ni la bata de cola para retratar la copla. Ni falta que hacía. Madrid la vio nacer. Málaga hizo de su niñez el recuerdo más dulce y hoy es Cádiz quien la protege y quien con el vaivén de su mar pule la perla en la que se ha convertido.

Ana María Alias Vega nació el 23 de abril de 1976 en la capital española. Los orígenes andaluces de su familia los hicieron regresar a Málaga cuando ella tenía a penas 3 años, y la ciudad la impregnó.

Su inquietud por la música la llevaría a colaborar en el coro de la parroquia de su barrio y más tarde a presentarse a varias ediciones de un concurso en Cadena Ser, cuyo triunfo le valdría la grabación de sus dos primeros sencillos en un vinilo titulado “Estos detalles” (1993). Un año más tarde y tras llevarse el primer puesto en varios concursos de Málaga, ganaría el programa de televisión Pasa la vida, presentado por
María Teresa Campos, con un impecable “Romance de la otra”. También se presentaría al Festival de Benidorm en 1995 con una canción compuesta por Laura Granados titulada “En mi voz”. El aumento de su popularidad gracias a una exquisita versión de “Ojos verdes” que calaría profundamente en el público andaluz, devino en la publicación de su primer disco, “Un toque de distinción” (1996), con el cual comenzaría su andadura en la compañía discográfica La voz del Sur. Progresivamente editaría varios trabajos de copla con la misma compañía, “Con el alma en los labios” (1997) y “Corona de perlas” (2000).

El compromiso de Pasión Vega con Andalucía la llevó a iniciarse en la copla, pero la evolución lógica de una artista comprometida con su género, condujeron a La voz de seda a hacer una música de raíz, que al tiempo que reivindicaba una identidad, se abría a la más exquisita vanguardia. El fado, los sonidos jazzísticos, el sould, el swing, las habaneras, los boleros, el flamenco, la bossa o la música latinoamericana, fueron influencias con las que la malagueña empezó a impregnar la copla en una nueva etapa que comenzó en 2001 con la edición de su primer disco con la compañía discográfica BMG, titulado “Pasión Vega” (2001). Desde ese momento formaron parte en su lista de autores de cabecera
Antonio Martínez Ares, Joaquín Sabina, Javier Rubial, Pancho Varona, Laura Granados o posteriormente Jesús Bienvenido y José Luís Perales. Contó con las firmas de algunos de los mejores compositores del momento, cuyas obras Pasión Vega, impregnaría de la seda de su voz.

“Es un lujo y un orgullo cantar a Sabina, Ruibal, Guerrero, Varona, Granados… con Antonio Martínez Ares me siento muy identificada. Fue el primero que compuso una canción pensando en mí y me encantó su mezcla de lo popular y lo contemporáneo.”

Pasión Vega

Pero por diferencias artísticas Antonio Martínez Ares y Pasión Vega tomarían caminos distintos. Aunque sólo colaboró en dos de sus discos, “Pasión Vega” (2001) y “Banderas de nadie” (2003), dejó en ella éxitos como “María se bebe las calles”, su carta de presentación. También otras de la talla de “La vida en gris”, “Habanera de los ojos cerrados”, “Te quiero tanto” o “Lunares”. Pero el puesto de Martínez Ares rápidamente fue ocupado Jesús Bienvenido Saucedo, otro poeta gaditano de la misma hornada que se había iniciado en la música a través de la composición de letras populares para los carnavales de Cádiz.

Las primeras composiciones de Jesús Bienvenido aparecieron en el disco “Flaca de amor” (2005), con un gusto narrativo y un sabor añejo delicioso. Así tomaron forma “Teresa”, “El viajero”, “Correspondencia ilegal”, “Curro agujetas”, “La calle del almíbar” o “Bocas”. Sus siguientes composiciones aparecerían un año más tarde en “La Reina del Pay-Pay” (2006), donde su pluma dio vida a “Amor de contrabando”, “Nada”, “Soñando contigo”, “Quién sabe del que sepa” o “Perdóname hermano”.

Pero por encima de todas ellas hubo una pieza que destacó, “La Reina del Pay-Pay”, una magistral obra que Jesús Bienvenido compuso sabiendo muy bien cual era el origen musical de la cantante y cual el objetivo y la necesidad para la copla. Una obra que bien podía haberse compuesto en los años dorados de este género y por sus mejores autores.

“En la España del blanco y negro de la posguerra, la Sala de fiestas Pay-Pay teñía de lentejuelas y plumas de cabaret el interior del barrio más antiguo de la ciudad. La vida que bullía dentro del legendario Pay-Pay, en tiempos de censura, no era cómoda para las autoridades y los puritanos de la época. Lo prohibido se daba cita allí cada noche, y algunos hombres valientes ponían el alma en sus coplas: hombres con alma de mujer que se convertían en “Las Reinas del Pay-Pay.”

Texto extraído del disco “La Reina del Pay-Pay”


Hubo un tiempo en que el muelle de Cádiz bullía de barcos, marineros, pasajeros y viajantes. Al calor de la actividad del puerto, en los años 40, florecían locales como el Salón Moderno, la Cueva del Pájaro Azul o El Pay-Pay. Con los años y la ausencia de actividad en el puerto, las luces del mítico Pay-Pay se fueron apagando, pero en 2001 la sala de fiestas despertó de un largo letargo para convertirse en lo que es hoy, el Café Teatro Pay-Pay.

Situado en el número 1 de la Calle Silencio (como bien cita la copla), él Pay-Pay desarrolló gran parte de la actividad nocturna de la época. Una España recién salida de la Guerra Civil intentaba sobrevivir a la posguerra mientras los altos cargos se reunían en el local para disfrutar de los espectáculos de variedades, donde los transformistas desgranaban las coplas más emblemáticas llenando el ambiente de ambigüedad.

Jesús Bienvenido se inspiró en el pasado que guardaban las paredes del local para componer esta obra. La historia se desarrolla en el propio Café Cantante y describe el ambiente, al que acudían “caballeros disfrazados de vividores” y marineros “buscando el calor que dan los amores”. Su autor, retrata al transformista que hacía disfrutar a los presentes como una Reina: “La Reina del Pay-Pay”, quien "buscó su nombre en la ironía" apareciendo en escena “entre lentejuelas y plumas de cabaret” y cantando “La Lirio”, “Ojos verdes” o “La bien pagá”. Del mismo modo nos hace saber que los hombres que la observan descubren que “dentro de un hombre hay siempre un trozo de mujer”. Además de la imagen exterior de espectáculo, la letra narra la difícil circunstancia de aquellos transformistas que pagaban el duro golpe de la censura y llegaban a ser maltratados y encarcelados por el régimen de Franco por un supuesto delito de escándalo público.

Entre la versión grabada por Pasión Vega y la que canta su autor, existen algunas variantes muy interesantes y que nos permiten visualizar con mayor detalle la sociedad de la época. En la segunda parte de la copla, antes del estribillo, el cantautor afirma:

Corren tiempos de censura y racionamiento,
prohíbe el cante y los excesos la dictadura
y la autoridad castiga el alma y los huesos
de las vidas clandestinas como la suya.

Jesús Bienvenido / La Reina del Pay-Pay

Del mismo modo, cambia una breve introducción que tiene la copla como antesala al estribillo para decir con versos más directos:

La Reina del Pay-Pay,
la historia amarga de una Diva,
una mártir del destino,
una mártir muerta envida.

Jesús Bienvenido / La Reina del Pay-Pay

Pero hay que recordar que también
Carlos Cano compuso en 1981 una copla titulada “Rumba del Pai Pai”. El protagonista de aquella copla viajaba desde Cádiz hasta La Habana, pero su letra no hacía mayor referencia al local.

Historias de temática similar, donde el transformismo y la noche se hacían presentes, siempre han invadido este género, claro ejemplo de ello es “Ay, malvaloca”, un copla que
Rafael de León dedicó a Miguel de Mairena (quien más tarde se convertiría en Carmen de Mairena). Del mismo modo podrían citarse ciertas coplas que hacen referencia al mundo homosexual como “La canción del mariquita” de Federico García Lorca, “Ojos verdes”, cuya primera versión (nunca grabada) fue compuesta desde un hombre protagonista y para otro, “Se dice”, una copla que Concha Piquer grabó en 1933 y que hace referencia al lesbianismo, “Herencia gitana”, con la cual Miguel de Molina salía al escenario con un burro y una bata de cola cantado eso de “Me dejaron de herencia mis padres / además de la luna y el sol / una bata cuajá de lunares / que conmigo el mundo recorrió”, “Mi amigo” o “Novio”, sonetos que Rafael de León dedicaría a alguno de sus amores y a los que más tarde pondría música Juan Solano, “En el último minuto”, que en la versión de Miguel Poveda mantiene el verso que afirma “Con desesperación buscaba dueño / y soñaba la cárcel de unos brazos” o un “Y sin embargo te quiero” en el que Poveda, dice a otro hombre “Eres mi vida y mi muerte / ¡Te lo juro compañero!”. Quizá no sea descabellado tratar la liberación de la condición sexual de Rafael de León a través de coplas que siempre fueron interpretadas por mujeres, como “Romance de la otra”, “Yo soy esa”, “Callejuela sin salida”, “La Zarzamora” o “Tatuaje”.

También la prostitución y los ambientes oscuros de los suburbios, nocturnos, ocultos bajo una España en represión, han sido motivo de inspiración para los autores de este género, los ejemplo más claros son “La bien pagá” y “Ojos verdes”. Las historias desarrolladas en los Cafés Cantantes también han sido infinitas, donde en muchas ocasiones la inerprete era la propia protagonista, entre ellas “La Zarzamora”, “La Lirio”, “Elvira la cantaora”, “Quién dijo pena” o “La Ruiseñora” pueden ser los ejemplos más claros, a los que sigue temáticamente “La Reina del Pay-Pay”.

Pasión Vega quiso recuperar aquellos ambientes de la época, la memoria histórica quizá, en un disco donde los sonidos eran inherentes a una nueva copla donde se mantenía vigente la esencia. “La Reina del Pay-Pay” es ejemplo irrefutable y con ella se dignifica la memoria de aquellos transformistas de posguerra que eran, en muchas ocasiones, maltratados por el régimen de la dictadura.

La malagueña quiso ilustrar el disco con fotografías hechas en los camerinos del propio Café Teatro, vistiendo la copla de Hugo Boss, sin mayores estridencias y manteniendo la tipografía del propio Café. Una operación similar haría en el videoclip de esta copla, que serviría como carta de presentación del trabajo. En la interpretación de la magistral pieza que le compuso Jesús Bienvenido, Pasión Vega siempre utiliza una boa de plumas que remite al ambiente que describe su poesía.

A cargo del músico pianista
Jacob Sureda corrieron los arreglos de esta copla, que vistió la guitarra española de Josep Salvador, el bandoneón de Tito Carpecini, el violín de Bruno Vidal, la batería y las percusiones de Angie Bao y los arreglos de cuerda de la Bratislava Simphonic Orchestra.

Entre las obras relevantes de la etapa del género que analizamos, se encuentra “La Reina del Pay-Pay”, una pieza de vital importancia para comprender el momento y la situación de la copla en la actualidad.

Dedico esta entrada a todos los transformistas que han utilizado la copla y la han defendido con la máxima dignidad desde su profesionalidad. A ellos les debemos parte de la difusión de este género y sin su trabajo, la copla, no hubiese llegado a un público tan amplio. Hablo por supuesto del público homosexual, que con tanta fidelidad ha seguido siempre a las Divas de este género.

En la calle del silencio número uno,
el Pay-Pay abre sus puertas irreverente
a la hora en que hacen los grises su último turno,
cuando ya no hay por la calle nadie decente.

En la sala, el humo indócil lo envuelve todo.
Caballeros disfrazados de vividores.
Marineros que a este puerto, como a otros muchos,
vienen buscando el calor que dan los amores.

Sobre el escenario ya se anuncia el primer nombre,
y entre lentejuelas y plumas de cabaret,
tras la piel, los huesos y la garganta de un hombre,
canta un corazón y un alma rota de mujer.

La Reina del Pay-Pay buscó su nombre en la ironía.
Reina del Pay-Pay de noche, triste fantasma de día.

Canta, canta...
¡No te calles pobre loca!
Que La lirio es aún más triste
cuando sale de tu boca.

Canta, canta...
¡Nunca pares de cantar!
Que si te callas se calla
la libertad.

En un sucio camerino se desmaquilla.
Las bombillas del espejo alumbran su suerte.
Además de la mujer que le dio la vida,
no hubo amores que a su amor correspondiesen.

Sobre el escenario queda claro cada noche
la gran valentía que hay detrás de una mujer,
y al verlo llorar, descubren a su vez los hombres,
que dentro de un hombre hay siempre un trozo de mujer.

La Reina del Pay-Pay buscó su nombre en la ironía.
Reina del Pay-Pay de noche, triste fantasma de día.

Canta, canta...
¡No te calles, canta!
Que los ojos son mas verdes
si salen de tu garganta.

Canta, canta...
¡Que tu canción es tu lucha!
Y La bien pagá se rinde
a tus pies cuando te escucha.

Canta, canta...
¡Nunca pares de cantar!
Que si te callas se calla
la libertad.

Web de Pasión Vega
Videoclip de Pasión Vega cantando “La Reina del Pay-Pay”

3 comentarios:

  1. Increible la voz y el toque que Pasión le da a todo lo que canta y el gusto musical y poético de Jesús Bienvenido.

    Felicidades, un post muy trabajado y documentado.

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  2. Te felicito por esta entrada, Limosna, tan completa, como siempre y sobre Pasión Vega que es una artista que siempre me emociona cuando la oigo cantar, de hecho ahora estoy con los ojos llorosos :)

    Saludos, nos leemos!

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  3. Gracias Taytsha y Luna. La verdad es que da gusto dedicar entradas a coplas y a artistas como esta. Sabina decía: "Si la gente la llama Pasión, por algo será".

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