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10/12/2010

Romance de la Reina Mercedes


Intérprete: Pastora Soler
Título: Romance de la Reina Mercedes
Autores: Antonio Quintero / Rafael de León / Manuel López-Quiroga
Disco: Nuestras coplas
Año: 1994

“Es como si Rafael de León, hoy, hubiera cortado de su jardín de papel la flor de los cantes para que la luciera, nueva y trasminando el aire, la voz de Pastora Soler. Las viejas coplas se hacen nuevas con la juventud de una voz que las devuelve casi al instante mismo en que fueron creadas.”

Antonio Burgos

Así reza parte de un texto que Antonio Burgos incluyó en el primer disco de Pastora Soler. Ella nació en Coria del Río, el 28 de septiembre de 1978. En su Documento Nacional de Identidad Pastora Soler se llama Pilar Sánchez Luque. Alguien debió ponérselo, “porque en esto del folclore / la fe de nacimiento / no te sirve para ná / pues te cogen los autores / y te cambian de momento / el carné de identidá”.

La insigne Adelita Domingo la educó en la copla a la temprana edad de 8 años. En 1986, aquella niña llamada Pili, grabó su primer trabajo discográfico en vinilo y casete, donde se incluían cinco sevillanas y titulado “Gracias madre” (1986). Su capacidad para cantar saetas le valió el amadrinamiento de Juanita Reina en 1993, comenzado así la emotiva tradición de cantarle cada jueves santo de madrugada a la Virgen de La Esperanza Macarena de Sevilla.

En 1994 Pastora Soler irá adquiriendo popularidad gracias diversos programas de la televisión andaluza. En una audición en casa del Maestro Mudarra, organizada por el modisto Justo Salao, conocerá al productor Luís Sanz. Aquel encuentro desembocará en la firma de su primer contrato para la casa discográfica Poligram y ese mismo año editará un disco titulado “Nuestra coplas” (1994).

En “Nuestras coplas” una jovencísima Pastora Soler registrará diez clásicos del género, algunos emblemáticos como “Triniá”, “Romance de la Reina Mercedes”, “Capote de grana y oro”, “La flor de los cantes”, “La niña de Puerta Oscura” o “Una cantaora”, aunque también revisará otro menos conocidos como “Puertecita de mi casa”, “Rosa y clavel”, “Ay Curro, Curro Romero” o “Manolita la primera”.

“De museos de Sevilla, de muchachas rebisalseras y de mozos muy cortesanos que vienen de Madrid para dar un beso a una dalia. Estas copla, nuestras coplas, vuelven a nacer en la voz de Pastora Soler, y las saca de pila un padrino que se llama Rafael de León, aquel que tenía un barquito de cantares que era la envidia del mar.”

Antonio Burgos

Los arreglos orquestales del disco, estuvieron dirigidos por Gregorio García Segura, categóricos sin excepción. A ellos hay que sumar la promiscua y fresca voz de una jovencísima Pastora Soler que a mediados de los 90 hacía las delicias de muchos seguidores de este género, visionando en ella una de las dignas sucesoras de las primeras figuras, que empezaban a faltar.

Destaca en este trabajo, por su belleza, una delicada y fina marcha titulada “Romance de la Reina Mercedes”. Fue compuesta a finales de los 40 por los reconocidos Rafael de León, Antonio Quintero y Manuel López Quiroga, grabándola por vez primera Concha Piquer en 1948. Está basada en una obra de temática similar titulada "La mancha de la rosa" que años atrás cantaba una tonadillera de la compañía de Juanito Valderrama. Su historia hace referencia al romance de final trágico que sucedió en el último tercio del siglo XIX, en el que una joven noble llamada María de las Mercedes (que llegaría a ser Reina de España) y un también joven y noble Alfonso XII (que años más tarde alcanzaría el trono) se enamoran y finalmente consiguen casarse, pero la prematura muerte de ella a los 18 años lo llevaría él al desconsuelo.

María de las Mercedes de Orleans y Borbón (“de Alfonso XII su dulcísima esposa", tal y como reza su lápida), nació el 24 de junio de 1860. Fue la quinta de los hijos surgidos entre Antonio de Orleáns (1824-1890), Duque de Montpensier, y la infanta María Luisa Fernanda de Borbón (1832-1897), hermana de Isabel II.

Alfonso XII de Borbón (1857-1885) fue hijo de Isabel II (1830-1904) y Francisco de Asís de Borbón (1822-1902). Reinó en España entre 1874 y 1885 y murió a la temprana edad de 27 años, víctima de una tuberculosis.

En un viaje a París en 1872, la joven Mercedes y su primo hermano Alfonso iniciaron una relación amorosa que a pesar de los obstáculos familiares, desembocaría en una sonada boda que se celebraría en La Basílica de Atocha de Madrid el 23 de enero de 1878.

El matrimonio entre Mercedes y Alfonso fue breve a causa de un tifus que cinco meses después del enlace acabó con la vida de la consorte Reina. Moría el 27 de junio 1878 en el Palacio Real de Madrid, donde hasta el último momento su esposo, el Rey Alfonso XII, la estuvo acompañando.

Fue enterrada entre grandes muestras de dolor por parte del pueblo en la Basílica de San Lorenzo de El Escorial, hasta la culminación de la Catedral de la Almudena de Madrid, a la que fueron trasladados sus restos el 8 de noviembre de 2000, cumpliendo así el deseo de Alfonso XII de que descansase allí eternamente.

La historia de final trágico, sirvió de inspiración a Rafael de León para componer este romance 70 años después del fatal desenlace. “Romance de la Reina Mercedes” es una hermosa y fina marcha que aunque la grabó por primera vez Concha Piquer en 1948, alcazó su máxima popularidad en 1958, cuando Paquita Rico la editó después del gran éxito que obtuvo con la película “¿Donde vas Alfonso XII?”. Aquella cinta hizo que muchos españoles se conmoviesen con la romántica y oscura historia de María de las Mercedes.

Esta copla, así como las películas que se hicieron al respecto -muy del gusto de la época-, “¿Dónde vas Alfonso XII?” o “¿Dónde vas triste de ti?”, contribuyeron a engrandecer su mito.

Está compuesta por la triada Quintero, León y Quiroga y es de una sensibilidad y una nobleza exquisita. A través ella se nos descubre, con tintes románticos e incluso fantasiosos -porque la fantasía también está implícita en este género-, la historia de amor entre Mercedes y Alfonso.

El poema de la copla se inicia en Sevilla. Cabe puntualizar que los Duques de Montpensier, padres de Mercedes: Antonio de Orleáns y su esposa María Luisa Fernanda de Borbón, se trasladaron a vivir a Sevilla, concretamente al Palacio de San Telmo.

A finales del siglo XIX, muerto ya su esposo, la infanta María Luisa cedió a la ciudad de Sevilla gran parte del terreno anexo al Palacio, un espacio en el que se construyó la plaza-jardín que todavía hoy conserva su nombre, el Parque de María Luisa. Es en ese lugar donde Rafael de León inicia el desarrollo poético de esta copla, donde incluso retrata a Mercedes en los jardines como dalia, con blanca mantilla, a los doce años, edad a la que conoció a Alfonso: “Una dalia cuidaba Sevilla / en el parque los Montpensier / y ataviada de blanca mantilla / parecía una rosa de té.

Alfonso XII llegó de Madrid. Todavía quedarían dos años para que se convirtiese en Rey de España. El detalle de patilla -como lo retrata Rafael de León- es verídico: “De Madrid con chistera y patilla / vino un real mozo muy cortesano / y a Mercedes besó en las mejillas / pues son los niños primos hermanos.

El Guadalquivir fue testigo de su idilio. Ambos marcharían a Madrid y el poema nos confiesa cómo alguien “en tono menor” (intuimos que su padre, quien no estaba muy conforme con aquella relación) pide a Mercedes que no se vaya: “María de las Mercedes / no te vayas de Sevilla / que en nardo trocar se puede / el clavel de tus mejillas”.

Ya en Madrid, una vez casados en enero de 1878, cuenta la copla que “Merceditas cambió de color” y Alfonso XII, ya esposo y ambos Reyes de España, le pregunta: “¿Qué tienes mi amor?”. Rafael de León nos cuenta el momento de la muerte de una forma tan leve como delicada: “Y lo mismo que una lamparita / se fue apagando la soberana. / Y las rosas que había en su carita / se le volvieron de porcelana.

La conmoción que causó la muerte de la joven Reina en el Madrid de la época, también queda reflejada en la copla: “Y Mercedes murió empezando a vivir. / Y en la Plaza de Oriente hay dolor, / para llorarla fue todo Madrid”.

El joven Rey, desconsolado, se pregunta ante el cadáver: “¿Porqué te vas de mis redes / de la noche a la mañana?”. La muerte de su esposa de dieciocho años, es el desengaño amoroso de Alfonso, quien reitera desconsolado: “Adiós princesita hermosa / que ya besarme no puedes. / Adiós carita de rosa / ¡Adiós mi querida esposa / María de las Mercedes!”.

Cuatro duques se la llevan a hombros hacia su sepultura. La conmoción que causa su fallecimiento queda reflejada en una España que “viste de duelo” y en los miles de claveles que el pueblo de Madrid lanza a su paso. El poema se cierra con el desconsuelo del Rey en esta historia tan estremecedoramente impresionante.

Pero Alfonso XII se casará años más tarde con María Cristina de Habsburgo-Lorena (o de Austria). El monarca morirá a la edad de 27 años, víctima de tuberculosis. Esta segunda parte de la historia, también la cuenta otra copla de Juanita Reina titulada “Reina y Señora”, donde se narra el amor que Alfonso XII sigue sintiendo por la fallecida María de las Mercedes a pesar de haberse casado con María Cristina “sin amor, por razones de Estado”. La copla retrata a la segunda esposa del monarca como una sufridora que asume el sentimiento de Alfonso. “Despierta en los ventanales / a veces te da la aurora” o “Tú sabes que el soberano / pidió tu mano sin alegría” confiesan la situación de sufrimiento de la segunda Reina. Parece que el silencio y la categoría de María Cristina de Habsburgo-Lorena, frente a la evidencia popular de que Alfonso XII se casó con ella por conveniencia y enamorado aun de Mercedes, mereció el respeto de las Cortes, que no sólo la llamaban Reina, si no que además -por su saber estar-, la trataban de Señora. Comienza esta copla, también impresionante, diciendo: “Sin amor, por razones de Estado / Don Alfonso se ha vuelto a casar / y Madrid, por entero, ha notado / que a Mercedes no puede olvidar. / Es gentil, delicada y prudente / la joven Reina María Cristina / que aunque va con el Rey sonriente / por dentro oculta lleva una espina.

Toda esta historia terminará con la muerte de Alfonso XII a los 27 años a consecuencia de una tuberculosis y con María Cristina de Habsburgo-Lorena embarazada de un tercer hijo (el primero varón) que nacerá tras la muerte del padre. Este retoño será Alfonso XIII.

Pero volviendo al “Romance de la Reina Mercedes” y a la copla, muchas han sido las historias que poetas como Rafael de León han compuesto inspirándose en la temática histórica o en sucesos verídicos relacionados con la nobleza o la realeza. Quizá porque estas historias enganchaban muy directamente con lo popular, dejando imprimir en las coplas, ciertas formas nobles muy del gusto de los autores e interpretes de una época.

La lista de versiones con las que cuenta este pasodoble-marcha que parece acunar la muerte de la joven Reina, es jugosa. Resaltamos las hermosas versiones que han hecho artistas como Concha Piquer, Bernarda de Utrera, Paquita Rico, Marifé de Triana, Tomás de Antequera, Merche Cuadrado, Raya Real, Pastora Soler, Falete o Lichis (quien la termina con un irónico “¡Viva la República!”).

La versión de Pastora Soler, con arreglos sinfónicos dirigidos por Gregorio García Segura, es categórica. De nuevo la copla nos demuestra como es capaz de aunar lo popular con lo majestuoso, las historias verídicas con cierta fantasía romántica y poner en pié tales monumentos que nos inquietan y asombran por la capacidad de aquellos poetas, músicos e interpretes. De nuevo la tragedia de esta España de historia negra salvada por el amor. Por la esperanza del recuerdo. Por el nuevo día en el que Alfonso y Mercedes volvieron a encontrarse tras la muerte. Y las coronas se cayeron. Y cupido venció.

Una dalia cuidaba Sevilla
en el parque de los Montpensier.
Ataviada de blanca mantilla
parecía una rosa de té.

De Madrid, con chistera y patilla,
vino un real mozo muy cortesano
que a Mercedes besó en las mejillas:
pues son los niños primos hermanos.

Y un idilio de amor empezó a sonreír
mientras cantan en tono menor
por la orillita del Guadalquivir.

María de las Mercedes
no te vayas de Sevilla,
que en nardo trocar se puede
el clavel de tus mejillas.

Que quieras o que no quieras,
y aunque tu no dices nada,
se nota por tus ojeras
que estás muy enamorada.

Rosita de Andalucía,
amor que prendió sus redes,
y puede ser que algún día,
amor te cueste la vida,
María de las Mercedes.

Una tarde de la primavera
Merceditas cambió de color.
Y Alfonsito, que estaba a su vera,
fue y le dijo: ¿Qué tienes mi amor?

Y lo mismo que una lamparita
se fue apagando la soberana.
Y las rosas que había en su carita
se le volvieron de porcelana.

Y Mercedes murió empezando a vivir.
Y en la Plaza de Oriente hay dolor,
para llorarla fue todo Madrid.

María de las Mercedes,
mi rosa más Sevillana:
¿Porqué te vas de mis redes
de la noche a la mañana?

De amores son mis heridas
y de amor mi desengaño,
al verte dejar la vida
a los dieciocho años.

Adiós princesita hermosa
que ya besarme no puedes.
Adiós carita de rosa.
¡Adiós mi querida esposa
María de las Mercedes!

He hombros por los madriles
cuatro duques la llevaron
y se contaron por miles
los claveles que le echaron.

Te vas camino del cielo
sin un hijo que te herede.
España viste de duelo
y el Rey no tiene consuelo:
¡Ay, María de las Mercedes!

Web de pastora Soler
Video de Pastora Soler cantando “Romance de la Reina Mercedes”

1 comentario:

  1. Muy Grande Pastora Soler. Una voz jovencita y desbordante de hermosura nos deleita en el disco nuestras coplas, y ahora en la actualidad un torrente de voz y un apasionado corazon lanza cada vez que canta una copla en sus cociertos o en algunas de sus actuaciones, y yo soy testigo de ello. Voz priviligiada, capaz de cantar cualquier genero musical, por lo menos a mi parecer y bajo mi opinion. Gracias por recordarla.

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