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7 nov. 2010

Habaneras de Sevilla


Intérpretes: María Dolores Pradera y Carlos Cano
Título: Habaneras de Sevilla
Letra: Antonio Burgos
Música: Carlos Cano
Disco: A mis amigos
Año: 1990



"María Dolores Pradera ha hecho más por la común cultura de nuestros pueblos hispanos que muchos organismos oficialmente dedicados a la cuestión."

Antonio Burgos

Siempre fueron amigos dentro y fuera del escenario. Ella nació en Madrid el 29 de agosto de 1923 y él en Granada el 28 de enero de 1946. María Dolores Pradera y Carlos Cano se profesaron a lo largo de sus prolíficas carreras musicales verdadera admiración.

La voz limpia de ella, cercana a la categoría de las Damas más relevantes de la escena internacional, así como sus dotes interpretativas registradas en una extensa filmografía, pronto la consagrarían como una de las artistas españolas más internacionales y relevantes.

Él venía de la poesía, de hacer una canción protesta que con el tiempo evolucionaría hasta integrarse dentro de la canción popular, la copla. En ella encontró un origen. Rápidamente se convirtió en el trovador del pueblo andaluz, reivindicativo y defensor de los valores populares, comprometido con la realidad política y social. Con el tiempo Carlos Cano reposicionaría la copla en un momento en el que el género empezaba a desvirtuarse, no sólo por la apropiación injusta que de él hizo el Régimen de Franco (abundando en la pandereta, el volante y el “¡Viva la Virgen!”), si no porque las grandes divas, ofertaban una imagen exclusivamente dramática y los divismos, en la copla, empezaban a afectar.

En su lucha, Carlos Cano, cantor y autor de la mayoría de sus temas, musicó poemas de Federico García Lorca y también cantó letras del periodista y escritor Antonio Burgos. Este último compuso para él las emblemáticas “Habaneras de Cádiz”, así como “A Rafael de León”, “Proclamación de la copla”, “Copla de seises”, “Pasan los campanilleros” o “Habaneras de Sevilla”.

Tanto Carlos Cano como Antonio Burgos, encontrarían en las habaneras una forma musical que siempre había sido inherente a la copla y que ofertaba la posibilidad de recrear esas “coplas de ida y vuelta” de las que tanto gustaban ambos.

La Habanera es un tipo de canción originada en Cuba a finales del siglo XIX, de ritmo lento y compás cuaternario. Lo que posiblemente cautivó a Carlos Cano de este género es que su estilo musical siempre ha sido utilizado por coros, bandas, corales, tunas o rondallas, algo que enganchaba directamente con lo popular.

Cada una de las habaneras del granadino estaba dedicada a una ciudad que para él había sido importante. Así nacieron “Habaneras de Cádiz”, “Habaneras de Sevilla”, “Habanera imposible” (A Granada), “Habaneras de La Habana” o “Habaneras de Nueva York”.

Tras el éxito de “Habaneras de Cádiz”, que fue la primera, editada en el disco “Cuaderno de coplas” (1985), Antonio Burgos compuso para Carlos Cano “Habaneras de Sevilla”. Fue editada en uno de sus trabajos más emblemáticos, “Quédate con la copla” (1987), en el que también incluiría su eterna “María la portuguesa”.

“María Dolores Pradera también ha sido como un galeón de la Carrera de Indias que nos ha traído en los hondones de su memoria todo el tesoro de la música popular hispanoamericana de las últimas décadas. María Dolores de ida y vuelta, como los cantes flamencos que anduvieron de un lado a otro de la mar, las milongas, las colombianas, las guajiras, mucha España en América y mucha América en España.”

Antonio Burgos


María Dolores Pradera ha ido dejando constancia en numerosas ocasiones de la admiración que ha sentido por Carlos Cano, y viceversa. Así sucedió cuando interpretó junto a él en directo “María la portuguesa”, cuando grabaron juntos “Habaneras de Cádiz” o “Habaneras de Sevilla”, cuando Carlos Cano le dedicó una canción que llevaba su propio nombre, titulada “María Dolores Pradera”, cuando tras la muerte de Carlos Cano cantó con Joaquín Sabina “María la Portuguesa” en los Premios de la Música, o cuando inmediatamente dedicó un disco a la memoria del trobador granadino en 2001.

“Habaneras de Sevilla” es una copla, con letra de Antonio Burgos, que habla de una historia de amor en la que un cubano recuerda a la niña sevillana de la que se enamoró. Debió llegar a la capital andaluza a consecuencia del comercio marítimo que se generó entre ambas tierras, Europa y América, hacia el siglo XIX, cuando las goletas y los bergantines ocupaban parte del Guadalquivir y Sevilla era la puerta de acceso al viejo continente. La hermosa obra, dulce y caoba, se lanza en el estribillo por sevillanas para reseñar la tierra a la que alude.

Carlos Cano la grabó en 1987, pero años más tarde la grabaría junto a María Dolores Pradera, quien la editaría en un disco titulado “A mis amigos” (1990). El buen hacer de Antonio Burgos para la copla, el compromiso de Carlos Cano con este género y los coqueteos que con él ha tenido a lo largo de su carrera María Dolores Pradera, dan como resultado esta delicia, estos cantes de ida y vuelta, cálidos, que siempre se impregnan de mar. Otra artista, internacional, que se ha rendido a los encantos de la copla y que ahora prepara un disco completo de clásicos del género.

Aún recuerdo el piano
de aquella niña
que había en Sevilla,
la novia del embarcado
nunca la siesta dormía.

Sola en los corredores de mecedora,
de consola y lorito sueña el querer,
que a Cuba se fue,
y aquella mujer
está tocando el piano;
escriben sus blancas manos
cartas de amores
que han de volver.

Ay, goleta antillana,
ay, cuánto lo quería.
Que era trigo su pelo cuando embarcaba,
que era nieve el pañuelo que adiós decía.

Ay, suspira la fuente,
ay, dormita el pregón.

La copla de un pianillo
se va metiendo por los balcones,
navegan los galeones
que hay en los cuadros del corredor.

Se bambolea
la goleta en el río,
se bambolea,
que viene de Sanlúcar
con la marea.

Viva Sevilla
y los barcos que salen
pa' las Antillas.

Viva Triana
y los barcos que vienen
desde La Habana.

Se calla el pianillo,
tras los visillos
suena el piano,
qué dulce lo toca ahora
la novia del embarcado.

Las mecedoras bailan sus habaneras,
con su son de caoba, manigua y ron,
y se abre el balcón,
suspira el pregón.
¡Ay, barrio del Baratillo!
Tiene color de Murillo
la siesta triste
de aquel salón.

Ay, novio marinero,
ay, capitán de mi puerto.
Qué blancas son las velas de tu goleta,
qué secretas las penas de mi pañuelo.

Ay, que se fue pa' Cuba,
ay, que venga por Dios.

Que venga por el río,
con su goleta, desde Sanlúcar,
que esta copla de azúcar
pone más dulce mi corazón.

Se bambolea
la goleta en el río,
se bambolea,
que viene de Sanlúcar
con la marea.

Viva Sevilla
y los barcos que salen
pa' las Antillas.

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