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15 nov. 2009

A Rafael de León


Intérprete: Carlos Cano
Título: A Rafael de León
Autor: Antonio Burgos / Carlos Cano
Disco: Cuaderno de coplas
Año: 1985

Granada, 28 de enero de 1946. La ciudad de la Alhambra ve nacer al cantautor que situó la copla en la modernidad, liberándola de su apropiación por el
franquismo y sus injustamente añadidas connotaciones que la relacionaban con el régimen.

Carlos Cano inició su discográfica en 1975 y hasta 2000, año en el que fallece a causa de un problema vascular, han sido una veintena de trabajos los que el músico granadino ha legado a la música popular española.

Su versatilidad como compositor, capaz de escribir
cuecas, tangos, rumbas, sambas, nanas, coplas, murgas carnavaleras o temas intimistas, acompañado sólo por su voz y su guitarra, cuando no por una gran orquesta, han hecho de Carlos Cano un artista revolucionario. Pero las historias comienzan por el principio y en la necesidad de comprender en profundidad la carrera de quien fue el paso intermedio entre la copla clásica y las piezas que hoy se crean y editan, debemos remontarnos a los sucesos acontecidos años atrás de su despegue.

En
1969, junto con Juan de Loja, Enrique Moratalla y Antonio Mata, crea el Manifiesto Canción del Sur. Este Manifiesto fue un intento de reivindicar la poesía como defensa contra la resignación y el aburrimiento, contra la moral establecida, contra la dictadura franquista y “también, contra el discurso clandestino, teórico e ideologizado, de una izquierda sin duda coherente y luchadora pero, dadas las circunstancias, muy dividida y mal organizada.

Entre los intelectuales del grupo se encontraban
Justo Navarro, Fanny Rubio, Antonio Carvajal, José Carlos Rosales, Joaquín Sabina, Luis Eduardo Aute, Carlos Cano y Juan de Loxa.

La ironía, el humor, la poética, las referencias populares, los apoyos en géneros andaluces o de muy diversas raíces y las soluciones de fusión, han sido claras características de la obra de quien hizo eterna a "María la portuguesa".

Su aportación a la copla desde la Transición al final del siglo XX será crucial para comprender las derivas musicales de artistas posteriores que a día de hoy están inmersos en retratar el género desde una visión actual, que podríamos definir de Pos(t)moderna, como Pasión Vega, Clara Montes o Martirio, quienes han tenido la obra de Cano como un referente en su mesa de noche.

La copla que hoy traemos a escena está dedicada al poeta sevillano y padre de las coplas más emblemáticas que haya podido dar el género folclórico, Rafael de León (
Sevilla, 6 de febrero de 1908 / Madrid, 9 de diciembre de 1982). Injustamente no incluido en la Generación del 27, Rafael de León bebió desde muy joven de la obra Federico García Lorca y pincelando levemente su vida y obra (de él podríamos escribir páginas enteras con tinta de oro), no podemos pasar por alto que en 1932 se trasladará a Madrid bajo la influencia del músico sevillano Manuel Quiroga y que junto con el autor teatral Antonio Quintero formarían el prolífico trío Quintero, León y Quiroga.

También colaborará en la creación de canciones con Antonio García Padilla “Kola”, Xandro Valerio, Salvador Valverde, José Antonio Ochaíta, y prácticamente todos los autores de copla de su época. Al final de su carrera obtendrá un destacado éxito componiendo con el músico extremeño Juan Solano. Se le atribuyen unas 8.000 creaciones a este poeta. Por nombrar algunas de las que ya reposan en el firmamento coplero, citaremos “Rocío”, “Ojos verdes”, “María de la O”, “Me embrujaste”, “Capote de grana y oro”, “Francisco alegre”, “Te lo juro yo”, “Ay pena, penita”, “La niña de fuego”, “La Salvaora”, “Limosna de amores”, “Romance de valentía”, “Cárcel de oro”, “Amante de abril y mayo”, “Yo soy esa”, “Y sin embargo te quiero”, “Tatuaje”, "Tengo miedo”, “Aquella Carmen”, “Romance de la Reina Mercedes”… y una lista interminable de coplas monumentales.
Más información sobre Rafael de León.

Carlos Cano hace referencias a algunas de ellas en “A Rafael de León” como “una fecha en el anillo” (“Callejuela sin salía”), “a los rubios marineros, serrano ¿me das candela?” (“Tatuaje” y "Ojos verdes"), “Va preguntando La Lirio. La respuesta es un martirio / La Bizcocha sabe el nombre, era Lirio aquel tesoro, por el que ha pagao un hombre, cincuenta moneas de oro” (“La Lirio”), “rosa de la Alhambra” (“La rosa y el viento”), “clavel en la boca” (Antonio Vargas Heredia”), “Ay, quicio de Mancebía” (“Ojos verdes”) … y muchos más guiños que podemos encontrar en estos versos que Antonio Burgos escribió poco después de la desapercibida muerte del poeta en 1982 y editados con voz de Carlos Cano en su "Cuaderno de coplas" en 1985. Sin duda, no será esta la última vez que Carlos Cano pise nuestro escenario para deslumbrarnos con alguna de sus creaciones.

Como carne de membrillo tiembla al aire una canción,
leo con el corazón una fecha en el anillo.
Siempre novio Andalucía,
tiembla la voz que no es mía de Rafael de León.
Y el aire que lento sopla del color de la plazuela,
me va trayendo esta copla que sabe a menta y canela.
Derrama plata y canela el faro de los veleros,
a los rubios marineros: “serrano, ¿se das candela?”.
Va preguntando La Lirio
la respuesta es un martirio de acordeones morenos.
La noche de la bahía que plata pone en las velas,
esta copla me traía dulce como la mistela.

De tu landó de Marqués sale una voz con corona,
y es el pueblo Rafael, en la Radio de Cretona.
Dalia de Sevilla, chistera y patilla.
Ay, pulsos que sangran, rosa de la Alhambra.
Clavel en la boca para Malvaloca,
se muere de celos la cal de mis huesos.
Moneda de oro, caballito moro,
capote de grana, anís de Parrala.
Ay, fuente de amor, dímelo por Dios,
se viste de negro la cal de mis huesos.

Ay, voz ronca de aguardiente que mancha los mostradores,
que seca los surtidores que detiene la corriente.
Como rosa del Genil ninguna tarde de abril
la niña vuelve a la fuente.
La Bizcocha sabe el nombre, era Lirio aquel tesoro
por el que ha pagao un hombre cincuenta moneas de oro.

Ay, quicio de Mancebía. Ay, duda del no y el sí.
Ay, menta y ajonjolí y a los hombres sonreía.
Blanca cal, verde persiana, asomada a la ventana
una Reina parecía.
Tu recuerdo es una faca que me hiere y que me ahoga,
lo repite en una placa esta copla de Quiroga.

De tu landó de Marqués sale una voz con corona,
y es el pueblo Rafael, en la Radio de Cretona.
Dalia de Sevilla, chistera y patilla.
Ay, pulsos que sangran, rosa de la Alhambra.
Clavel en la boca para Malvaloca,
se muere de celos la cal de mis huesos.
Moneda de oro, caballito moro,
capote de grana, anís de Parrala.
Ay, fuente de amor, dímelo por Dios,
se viste de negro la cal de mis huesos.

3 comentarios:

  1. Esa letra es de Antonio Burgos, Cano puso solamente la musica.

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  2. Hola y gracias por dejarme por tu comentario. Me alegra que te guste el blog. Estoy un poco liado con la carrera y no escribo todo lo que me gustaría, pero intentaré mantenerlo medianamente actualizado,jejeje. Un saludo y felicidades por tu blog también; un tema muy bonito para escribir sobre él ;)

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  3. Así es "anónimo", los versos son de Antonio Burgos y la música de Carlos Cano, como en dos canciones más de este disco: "Peteneras de Sierra Morena" y "Habaneras de Cádiz". También en otros discos trabajarían juntos. Gracias por tu comentario.

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