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15 ene. 2010

Bordeando (y bordando) la copla


“Es una alegría que desde Miguel Poveda a Buika o desde La Shica a Plácido Domingo, gente que en principio no hacía copla, le meta mano a ese repertorio y descubra que es un tesoro de la música popular del siglo XX”

Martirio


En la arriesgada línea que perseguimos en este blog y que bordea la copla en su extensión, acercándonos al flamenco más racial, a los sonidos electrónicos, jazzísticos o arábigos, a la fusión étnica, a la pura canción melódica o a la música de autor, la única pretensión es mostrar la amplia expansión de territorio que puede abarcar y abarca la copla en nuestra contemporaneidad, y paralelamente, definirla.

Esta cita viene al hilo de que en ninguno de los casos, en este escenario, se pretende excluir la copla clásica reinterpretada por admirables intérpretes de toda índole; todo lo contrario. Si bien muchas de las entradas van dedicadas a nuevas coplas, cada poco tiempo se dejan ver en estas tablas reminiscencias y piezas del repertorio clásico, porque sin lugar a dudas es exquisito, significante para lo que pretendemos, y además, porque soy consciente de que la gran mayoría del público que visita estos “Retratos” persigue un género tradicional y más o menos purista.

Del algún modo, intento que todos los públicos que aquí se concentran, tengan espacio, cabida y reflejo. Por una parte, pretendo que ese público “purista” se abra a una nueva visión de la copla. Por otro, que los más progresistas se enriquezcan con todo el conocimiento y buen hacer de la copla tradicional.

Si estoy llevando a cabo la decisión de mostrar la copla en su límite con otras músicas, culturas o estilos, es porque pienso que es enriquecedor, rompe muchos clichés y arquetipos establecidos en torno a este género, y porque además, para mirar hacia dentro, hacia el clasicismo, siempre hay tiempo. La temática que trata este blog está por estudiar. Se puede dercir que hay más bien poco escrito al respecto y en ese sentido, considero más interesante seguir la línea de la innovación.

No me gustaría -ya que veo que mi progresismo puede no ser de interés para muchos de los que aquí nos reunimos-, perder a las decenas de visitantes “puros” que cada día pasan por este escenario. No es posible con 1, 10, ni si quiera 100 entradas, mostrar lo que pretendo en relación a la copla y a su nueva etapa. A ese público, al que agradezco enormemente su apoyo, me gustaría invitarlo a confiar en este proyecto. Las opiniones (que desgraciadamente son pocas; porque si bien al día pasan por aquí un centenar de personas, los comentarios proporcionalmente son escasos), como he dicho en más de una ocasión, son el sostén de mi trabajo.

Me comprometo a dialogar al respecto de cualquiera de las opiniones que cada uno vierta: como aficionados, como amantes de la copla pura, como estudiosos, artistas o incluso como detractores de esta propuesta. Este esfuerzo sin vosotros y vuestra palabra, no tiene ningún valor.

Agradezco una vez más a todas y cada una de las personas que comentáis, participáis en las encuestas o firmáis el Libro de vistas, vuestro apoyo y cariño. Da gusto trabajar a favor de este género con gente como vosotros, que me hacéis sentir cómodo, entre amigos -que ya lo sois-, y pensar que este trabajo puede llegar a merecer la pena.

Gracias a Javier Subires, La puñales, Luna, Laura, Saúl, Judith, Diana, Falsascostumbres, José Alboix, Fan1, Mariannete… y a todos los “anónimos” que invertís en este escenario vuestro tiempo. Gracias por amar la copla desde el corazón y sin prejuicios.

Un abrazo grande desde el cariño.

Limosna de amores

3 comentarios:

  1. Hola:
    solo para investigadores musicales:

    www.musitronic.blogspot.com

    Saludos

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  2. Gracias a ti siempre y animarte a seguir formando parte de las ecepciones que tan bonita hacen la vida. Principalmente creo que la copla es un género del pueblo, de la calle y eso hace que se ame de un modo pasional y no es bueno querer encosetarla en patrones puristas ni transgresores. La copla es copla y podrá tener tantas versiones como corazones la canten.
    Siempre es mejor sumar que restar, por eso bienvenido sea todo aquello que haga valorar a la copla y haga sentir a la gente.
    Gracias por compartir todas esas uniones que van enlazando los géneros y que van haciendo la copla más rica. De ese modo irá llegando a más público que le devolveran el prestigio que nunca debió perder. Te doy mi copla...

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  3. Me gusta mucho que digas que la copla es copla, sin patrones puristas ni transgresores. Cada vez que escribo o cito la expresión "nueva copla", pienso: "La copla es copla, sin adjetivos", lo que pasa que hay que significarla de algún modo para diferenciarla.

    En la evolución lógica de la copla, que ni siquiera deberíamos tratarla como un género, ya que es un "estilo musical" en continua evolución, encuentro muchas cosas por analizar y que el público debería detenerse a descubrir y a asumir, porque no es lo que arquetípicamente nos venden.

    La copla, no tiene un comienzo, y en consecuencia, no tendrá un fin. Nació de la suma de diferentes anclajes: Un poema que hace referencia al pueblo, una melodía basada en músicas ya creadas, expresiones populares y una interpretación derivada del cuplé o la opereta (muy simplificado todo esto...).

    A lo largo de su historia ha ido bebiendo de muy diferentes estilos y signos, adaptándose, con gran versatilidad y concluyendo en sí misma como "género".

    Concha Piquer, en los años 30, ya se fotografiaba desnuda cubierta solamente con un mantón: fíjate si es vanguardista la copla. Cuando Solano y León se juntaron para hacer canciones, Solano empezó a meter en las coplas unos conceptos musicales y sonidos de vanguardia muy transgresores. Las influencias del pop, del valls, de la canción melódica, incluso anglosajona, están presentes en la copla de los 70. Por eso es injusto que ahora se tenga una visión tan arquetípica, barroquizada y recargada de ella (volantes, peinetas, flores por doquier, gesticulaciones inapropiadas, aspavientos...) Yo creo que la copla es mucho más sencilla que todo eso, y que se defiende y se canta con el corazón, y no con la peina o la bata de lunares como muchos pretenden (que son signos a mantener, desde luego, con gusto...)

    Diana Navarro, canta copla con vaqueros y un mantón, y eso tampoco es nada nuevo, pero bienvenido sea para romper clichés.

    Una abrazo "La puñales". Para los que nos leáis, os invito a visitar su blog de copla, con un enfoque muy íntimo: la copla como cura espiritual. Un abrazo ;)

    http://tedoymicopla.blogspot.com

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