Las 10 más populares del día

30 dic. 2010

Por los montes de Judea


Intérprete: Triana Pura
Título: Por los montes de Judea
Autor: Popular
Disco: De Triana a Belén
Año: 1999



“Esos seis abueletes con tantísimo arte (…) No sé si es el descubrimiento de Triana o el descubrimiento de América, porque entre los seis trianeros puros, seis, de ‘Triana Pura’ suman con sus edades más de cuatrocientos años. Si ponemos en fila india los carnés de identidad de los seis artistas veteranos tienen más años que el azulejo del Nazareno de la O que hay en la iglesia de la calle Castilla.”

Antonio Burgos


Los conocimos hace algunos años con una peculiar canción que los bañó de éxito. Aquella coplilla era la de “El probe Miguel” (aquel que “hace mucho tiempo que no sale”). El grupo era Triana Pura, que alcanzaron el disco de oro cuando algunos de sus miembros eran ya septuagenarios.

Triana Pura se configuró en 1982 en el barrio sevillano del que tomaron nombre. Debutaron en el Teatro Lope de Vega de Madrid y desde aquel día no dejaron de recorrer escenarios y festivales flamencos a pesar de que sus veinte componentes originarios, con el tiempo, quedasen reducidos a seis.

En 1998 publicaron “De Triana al cielo”, un disco en el que se incluía su éxito “El probe Miguel” y del que vendieron más de 150.000 copias que les proporcionaron una extendida popularidad.

Un año más tarde publicarían “De Triana a Belén” (1999), una juerga flamenca que recogía su particular celebración de la navidad trianera, con letras populares por tangos y bulerías. En ella sus componentes, El Herejía, La Perla, El Patí, Esperanza la del Maera, Curro y El Coco, deshojaban villancicos antiguos, rancios, desconocidos… , aquellos que sólo perduran en la memoria de nuestros mayores y que han ido pasando y modelandose de generación en generación.

“En Cuba arrasa Compay Segundo, que es de los tiempos de la taberna de Berrinche, y La Vieja Trova Santiaguera, que es de los tiempos de Don Urelio el Boticario. Desde Triana, arrasa Triana Pura en Andalucía. La vieja trova trianera.”

Antonio Burgos


“Por los montes de Judea” es un simpático villancico de índole flamenca y popular al que hemos bautizado así, ya que originalmente reza en el disco como “Villancicos por tangos de Esperanza la del Maera”.

Esperanza la del Maera fue la cantante de Triana Pura, la que en esta ocasión interpreta la graciosa letra por tangos, recuperando con ella parte de su infancia navideña. Esta pieza merece la pena por desconocida y entrañable, por irónica y salada, y porque además Esperanza vuelve a demostrarnos que es dueña de todo el arte de Triana que no se puede aprender.

El lío comienza en los montes de Judea, donde unos pastores cristianos gritan a unos negros: “¡Fuera de aquí!”. Claro que ellos no se cortan un pelo y con toda la razón del mundo, les dicen que “¡También pa’ los negros ha venido el Mesías!”.

Negros y blancos se amigan, todos camino al portal a ofrecer al niño recién nacido sus bienes. Se cuentan lo que unos y otros van a ofrecer al “divino clavel” y en la llevan desde “una olla de manteca / y un tarro de rica miel” hasta “pavos y gallinas, / chorizos y huevos. / ¡Nueces y castañas / y muchos buñuelos!

El villancico contiene la popular y conocida estrofa que dice eso de “Fuera las penas / viva la alegría / porque esta noche / ha parido María”. La rica frase se hizo popular cuando Triana Pura la rescató en este disco de villancicos. Desde entonces es habitual escucharla en la navidad andaluza. Con ella se festeja el nacimiento del hijo de Dios en la nochebuena y se subraya la alegría que produce su llegada al mundo.

Esperanza la del Maera grabó este villancico con 77 años, falleciendo un año después y llevándose con ella el duende, ese que citaba Federico García Lorca en su “Teoría y juego del duende” y en el que una viejecita muy similar asombraba a los presentes con solo levantar los brazos y dar un taconazo en el tablao. Todos la recordaremos por su probe Migué, por soñar flamenco, espantar cada invierno las penas y gritarle un viva a la alegría.

Por los montes de Judea
unos pastores bajaban
diciendo: “¡Fuera de aquí!”
a unos negros que allí estaban.

Los negros lloraban
y así le decían:
“¡También pa’ los negros
ha venido el Mesías!”.

¿Pastor, que le llevas tú
a ese divino clavel?
Una olla de manteca
y un tarro de rica miel.

Pavos y gallinas,
chorizos y huevos.
¡Nueces y castañas
y muchos buñuelos!

Fuera las penas,
viva la alegría,
que esta noche
ha parido María.

Fuera las penas,
viva la alegría,
porque esta noche
ha parido María.

Fuera las penas,
viva la alegría,
porque esta noche
ha parido María.

Fuera las penas,
viva la alegría,
porque esta noche
ha nacido el Mesías.

¿Y ese divino clavel?
¡Y ese divino clavel!
Que ha nacido en la noche
en el portal de Belén.
¡Que ha nacido esta noche
en el portal de Belén!

Fuera las penas,
viva la alegría,
porque esta noche
ha nacido el Mesías.

Fuera las penas,
viva la alegría,
porque esta noche
ha nacido el Mesías.

Fuera las penas,
viva la alegría,
porque esta noche
ha nacido el Mesías.

Fuera las penas,
viva la alegría,
porque esta noche
ha parido María.

¡Porque esta noche
ha parido María!

Web de Triana Pura

28 dic. 2010

El tarantán


Intérprete: Rocío Jurado
Título: El tarantán
Autor: Popular
Disco: Nueva navidad
Año: 1990



“Rocío Jurado es una esteta (o dos). Rocío puede mucho, pero no sólo por las memorables glándulas, sino, sobre todo, por el volcán que lleva dentro, siempre dispuesto a estallar.”

Ricardo Cantalapiedra

Chipionera y grande, nació en un pueblecito marinero de Cádiz el 18 de septiembre de 1944. Llegó a hacer una huelga de hambre que duró una semana cuando era adolescente para que su familia le dejase ser artista, y bendita la hora en la que consiguió convencerles.

Su padre zapatero. Su madre ama de casa. Ambos aficionados al cante flamenco y la canción andaluza. Ella, una niña que por sus triunfos radiofónicos fue ganándose a pulso el sobrenombre de La niña de los premios. Llegó a ser una de las artistas más importantes de este país -y del mundo-, y posiblemente, la mejor voz que ha dado la historia de España.

Cantó a lo largo de los años a autores como Rafael de León, Juan Solano, Antonio Quintero, Manuel López-Quiroga, Joaquín de la Oliva, Francisco Merenciano, Juan Mostazo, José Antonio Ochaíta, Xandro Valerio, Ramón Perelló, Sixto Cantabrana, Manuel Benítez Carrasco, Manuel de Falla, Manuel Alejandro, Ana Magdalena, Beatriz Beigbeder, Manuel Pareja Obregón, Francisco García Tejero, Julián Bazán Boceta, Alberto Bourbón, Antonio Burgos, José Juan Porlán, Rafael de Estad, José Miguel Évoras, Jesús Bola o Diego Carrasco.

Reivindicó la copla durante toda su carrera, evolucionándola y revolucionándola, sobre todo en su concepto estético. La vistió de Chanel o Balenciaga, que eran la cumbre de la alta costura del momento. El pelo caoba y suelto, minifaldas, trajes de noche, espaldas descubiertas, chales o boas de plumas se incorporaban a su particular revisión del folclore español, lo que le costó en varias ocasiones la censura Televisión Española en los años 60 y 70. Mantuvo la esencia de lo popular pero aportándole un ápice de modernidad que marcaría un antes y un después en la historia del género.

“Me dí cuenta de que había triunfado cuando dejé de mirar por un agujerito, a través del telón, para ver si el teatro estaba lleno. Un día lo vi lleno y ya no miré más.”

Rocío Jurado


Rocío Jurado también dedicó en su discografía un trabajo a la navidad. Fue en 1990. Lo tituló “Nueva navidad” y en él se hacía un repaso por villancicos populares como “La Virgen se está peinando” o “Madre en la puerta hay un niño”. También por otros más andaluces y flamencos como “El tarantán”, “El Ayayay” o “Cantaba José”, el internacional “Adeste fildeles” u otros inéditos que cubrió de sonidos líricos y sinfónicos.

“El tarantán” es una pieza popular jerezana que Rocío Jurado rescató aportándole su particular largura flamenca. Estos taguillos de Cádiz celebran el nacimiento del niño Jesús en nochebuena, a la una, a las dos y a las tres de la mañana, con una festividad que se prolonga en la madrugada. El “chín” y el “tarantán” evocan los sonidos de percusión de esta música invernal, como el de la pandereta, las botellas de anís o el cajón flamenco.

Rocío Jurado narra en esta letra, mediante tres estrofas, las acciones de los pastores cuando visitan al recién nacido en el portal. Al verlo desnudo, los moradores del campo deciden esquilar “cuatro, cinco o seis corderos” para que la criatura no pase frío. El niño, que quiere leche, es saciado con toda la que le pueden ofrecer los pastores, que ordeñan hasta “veinte veces” las cabras. Y si quiere fiesta, fiesta le dan, partiendo hasta “diez pares de panderetas”.

La voz de la chipionera, siempre magna, se despliega en esta coplilla con grandeza flamenca. La compañía de un coro en el estribillo aporta a la pieza popularizad, evocando esos patios andaluces en los que es habitual el festejo navideño alrededor de la lumbre, con aguardiente, pestiños, migas y jaleos.

Los arreglos de estos tanguillos, corrieron en 1990 a cargo de David Álvarez Beigbeder, hijo del insigne músico Germán Álvarez Beigbeder, coetáneo de Joaquín Turina o de Manuel de Falla, y padre también de Manuel Alejandro.

Versiones hermosas de la pieza las han registrado Zalaíto, Raya Real o Las Carlotas.

Que si tarantán a la una, que si tarantán a las dos… la cuestión es celebrar el nacimiento del hijo de Dios, rey de los cristianos, presente en la tierra a través del vientre de María Virgen.

En Andalucía la alegría siempre suena a guitarra flamenca y a palmas, y siempre con aroma a vinillo y a madrugá.

Tarantán cuando daba la una
por ver al niño en la cuna,
al niño recién nacido
que nació en la nochebuena
en Belén en un portal.

Chín tarantán, cuando daban la una,
que chín tarantán, cuando daban las dos.
Chín tarantán, cuando daban las tres,
la Virgen María y el niño Manuel.

Los pastores que supieron
que el niño Dios estaba en cueros,
hubo pastor que esquiló
cuatro, cinco o seis corderos.

Tarantán cuando daba la una
por ver al niño en la cuna,
al niño recién nacido
que nació en la nochebuena
en Belén en un portal.

Chín tarantán, cuando daban la una,
que chín tarantán, cuando daban las dos.
Chín tarantán, cuando daban las tres,
la Virgen María y el niño Manuel.

Los pastores que supieron
que el niño quería leche,
hubo pastor que ordeñó
las cabritas veinte veces.

Tarantán cuando daban las dos
por ver al niño de Dios,
al niño recién nacido
que nació en la nochebuena
en Belén en un portal.

Chín tarantán, cuando daban la una,
que chín tarantán, cuando daban las dos.
Chín tarantán, cuando daban las tres,
la Virgen María y el niño Manuel.

Los pastores que supieron
que el niño quería fiesta,
hubo pastor que rompió
diez pares de panderetas.

Tarantán cuando daban las tres
por ver al niño Manuel,
al niño recién nacido
que nació en la nochebuena
en Belén en un portal.

Chín tarantán, cuando daban la una,
que chín tarantán, cuando daban las dos.
Chín tarantán, cuando daban las tres,
la Virgen María y el niño Manuel.

Web de Rocío Jurado
Video de Rocío Jurado cantando “El tarantán”

23 dic. 2010

Pobre nació


Intérprete: Isabel Pantoja
Título: Pobre nació
Autor: Popular
Disco: Mi navidad flamenca
Año: 2003


“Es el primer disco navideño que hago y es flamenco porque así era la navidad que vivía con mis padres.”

Isabel Pantoja

Nació en el trianero barrio de El Tardón, en Sevilla, el 2 de agosto de 1956. María Isabel Pantoja Martín es el último eslabón de una generación de artistas que se dedicaron en cuerpo y alma a la copla y que pasaron por poetas y músicos categóricos con influencias de la Generación del 27.

Isabel Pantoja fue una creación artística de Juan Solano y Rafael de León, cuando músico y poeta se unieron en su última etapa creativa y ella se trasladó a Madrid a labrarse un futuro como bailaora y cantante.

Bordeando su trayectoria para este género, que es considerablemente revolucionaria -en una España que salía de 35 años de negra dictadura y que se iniciaba en un sistema político democrático-, hoy toca recordar los coqueteos que la sevillana ha hecho a lo largo de su carrera con la música navideña.

Su primera experiencia fue en 1987, cuando editó un single compuesto por Juan Gabriel titulado “Tú serás mi navidad”, germen del disco “Desde Andalucía” (1988) que editaría un año más tarde compuesto íntegramente por el Divo de Juárez.

En otro disco que le escribiría en 1993 Manuel Alejandro, también incluiría un hermoso y elegante “Hay que sembrar en navidad”, pero no sería hasta 2003 cuando grabaría un cedé completo de villancicos.

“Con este disco quería algo sencillo, casero y familiar.”

Isabel Pantoja


En 2003 la artista trianera publicaba “Mi navidad flamenca”, un trabajo producido por el compositor y músico Rafael Rabay, en el que se intercalaban temas populares e inéditos. La sevillana, quiso hacer tán personal esta producción, que decidió grabarla en su estudio de la finca Cantora, en Cádiz. Una experiencia que duró 25 días que ella definía como maravillosos.

“Fueron 25 días de trabajo intenso y maravilloso. Y fue bonito intercalar canciones nuevas y viejas.”

Isabel Pantoja


“Mi navidad flamenca” (2003) es el disco con el que Isabel Pantoja intentaba recuperar esos recuerdos de infancia, cuando junto a su familia disfrutaba de una navidad flamenca, festera a la par que nostálgica, humilde y popular. Una experiencia que por agradable, repetiría dos años más tarde con otro disco de villancicos en la misma línea y que titularía “Mi canción de navidad” (2005). En ambos trabajos intercalaría villancicos muy andaluces y aflamencados con otros más melódicos e íntimos.

De “Mi navidad flamenca” (2003) rescatamos una festera obra titulada “Pobre nació”. Este villancio cuenta la bíblica historia en la que La Virgen María y San José se dirigen camino a Belén para dar a luz al niño Jesús.

La letra confiesa el amor que José siente por María, queriendo abrigarla porque “va cayendo la nieve / y está la noche muy fría”. Los dos enamorados, que caminan solos hacia la ciudad de Belén, al llegar se encuentran sin mesón ni posada que los hospede, lo que a José le cuesta alguna que otra lágrima de llanto.

No te apures dulce esposo / dice la Virgen María / que si otra cosa no hayamos / aquel portal bastaría”. Y es en un pesebre, junto a un buey y una mula, donde se refugian a la espera del parto: “Acuéstate buen marido / hasta que amanezca el día / que si llegase la hora / yo misma te avisaría”.

Pero llegaron las doce de la noche y un llanto despertó al patriarca: “¿Porque no me has avisado, / esposa, esposa María? / ¡Que ha nacido el Rey del mundo / mientras que el mundo dormía!”.

La coplilla reseña en su final la grandeza del niño, que siendo hijo de Dios, nace en un portal humilde, pobre y entre ganado: “¡Mira si es grande que siendo Dios, / en un pesebre pobre nació!”

El villancico es una revisión musical del momento mítico de temática religiosa, cristiana, que en esta ocasión se nos ofrece desde una perspectiva humilde, sencilla, festera y entrañable, muy andaluza y flamenca a la vez, a son de rumba, con guitarras españolas, panderetas y jaleos que confiesan la felicidad del pueblo.

Esta es la celebración del nacimiento del hijo de Dios, que cada 24 de diciembre a las doce de la noche se conmemora. A la espera del divino momento, todos gritamos al patriarca: “¡Aprisa Señor José! / ¡Tire de la borriquilla! / ¡Que ha de nacer en Belén / la más grande maravilla!”. Y la mavilla nació entre bestias y frío, cumpliénose la anunciación de los ángeles, en medio de la noche y mullido en una cuna de paja.

Hacia Belén caminaba,
Señora Virgen María,
y el bueno de san José
marchaba en su compañía.

Ornadita de Belén,
con gusto te abrigaría,
que va cayendo la nieve
y está la noche muy fría.

¡Aprisa Señor José!
¡Tire de la borriquilla!
¡Que ha de nacer en Belén
la más grande maravilla!

Iban solitos los dos,
ninguno se entretenía,
hablando cosas de Dios
pasan la noche y el día.

Llegados son a Belén,
mesón ni posada había,
y al pobre de San José
las lagrimas le caían.

No te apures dulce esposo,
dice la Virgen Maria,
que si otra cosa no hallamos
aquel portal bastaría.

Un pesebre han encontrado
donde dos bestias había.
La virgen como es tan buena
al carpintero decía:

“Acuéstate buen marido
hasta que amanezca el día,
que si llegase la hora,
yo misma te avisaría.”

A eso de la media noche
sintió que un niño gemía.
Despertose el patriarca.
¡Despertó de la alegría!

¿Porque no me has avisado,
esposa, esposa María?
¡Que ha nacido el Rey del mundo
mientras que el mundo dormía!

¡Mira si es grande que siendo Dios,
en un pesebre pobre nació!

A eso de la media noche
sintió que un niño gemía.
Despertose el patriarca.
¡Despertó de la alegría!

¿Porque no me has avisado,
esposa, esposa María?
¡Que ha nacido el Rey del mundo
mientras que el mundo dormía!


Web de Isabel Pantoja

19 dic. 2010

Villancico del gloria


Intérprete: Manuel Lombo
Título: Villancico del gloria
Autor: Popular
(Adapt.: Manuel Lombo)
Disco: Cante, incienso y mirra
Año: 2009


“Son villancicos que suenan a todo el mundo, clásicos, pero con aire renovado y flamenco.”

Manuel Lombo


Nació en el sevillano pueblo de Dos Hermanas en 1980. Manuel Lombo es un reconocido cantante de flamenco, de exquisita versatilidad y dominio de escena.

Sus inicios en la música fueron a los 5 años. A lo largo de su carrera ha estudiado flamenco bajo la dirección de Naranjito de Triana y José el de la Tomasa, actuado en numerosas peñas y festivales andaluces, interviniendo en giras internacionales y compañías de baile como la de Rafael Campallo que han girado por Méjico, Miami o Nueva York.

En 2006 participó junto a una de sus madrinas artísticas, Pasión Vega, en el Metropolitan de Nueva York y poco después apareció en el mercado su primer trabajo discográfico, “Manuel Lombo” (2006), en el que iniciaba una línea con temas aflamencados, tocando palos como la bulería y versiones de los reconocidos compositores Miguel Gallardo o Quintero, León y Quiroga.

Dos años más tarde aparecería en el mercado “Siete pormenores” (2008), un disco en el que trataría con la bulería, la sevillana o los tangos, así como una versión de los “Tangos de la plaza” de Enrique Morente o “Todo el mundo” de Rocío Jurado. También grabaría una letra del joven compositor Jesús Bienvenido o cuatro sevillanas de Manuel Pareja Obregón.

El cantaor de Dos Hermanas cuenta que su primera actuación en público fue cantando un villancico. Interesado en esta música popular, de temática religiosa y cristiana, publica un año más tarde “Cante, incienso y mirra” (2009), un alegato a favor de la música navideña en Andalucía, con la que se festeja el nacimiento de Jesús en una tierra de profundo sentimiento religioso.

“Cante, incienso y mirra” -un título en el que se sustituye el oro por el cante- es un trabajo de doce pistas entre las que se rescatan muchos villancicos populares como “En el portal de Belén”, “El ayayay”, “Al Rey de los cielos”, “Villancico del gloria” o “Salve madre”. Además versiona una pieza compuesta por Federico García Lorca titulada “Nana de Sevilla” e incluye varios temas inéditos como “Bulería de Santa María” o “Gracias a ti”.

“He escogido villancicos que siempre me han acompañado. También hemos intentado rescatar alguna pieza como la ‘Caravana de los Reyes’ que es una autentica joya, tanto por lo musical como también por la letra. Pero, en general, son villancicos que yo he conocido siempre.”

Manuel Lombo

El “Villancico del gloria” es una obra de carácter popular en Jerez a la que Manuel Lombo quiso imprimir su personal visión. Con algunas variantes respeto a la versión hegemónica, esta pieza se levanta majestuosa con esos tintes flamencos.

Aunque el origen de este villancico no sea gitano, su popularidad y arraigo llegó a dar nombre al cantaor jerezano Niño de la Gloria, por la estupenda interpretación que hacía del mismo.

La coplilla navideña trata la escena bíblica en la que se narra la llegada de María y José a la ciudad de Belén. Ella, embarazada, necesita un lugar en el que dar a luz y la letra, en su personal interpretación de la mitológica escena, nos cuenta cómo al acudir a un mesón, el mesonero les niega posada por no tener dinero con el que pagarle: “Que el que trae dinero / toíta la casa es suya / pero si no lo trae / no hay posada ninguna.

La Virgen María cae desmayada del disgusto y después de que San José le brinde su amor con un “mientras yo esté a tu lado / no te hará falta de nada”, marchan a un portal humilde en el que, junto a dos bestias, dará a luz al niño Jesús. Cuenta el poema que “entre el buey y la mula / nació el verbo divino”. La letra lo festeja con un insistente “¡Gloria al recién nacido! ¡Gloria!”.

Los arreglos de este villancico comienzan con el rasgueo de una botella de anís a la que le sigue la incursión de diversos instrumentos de percusión, entre ellos un profundo cajón flamenco. Los sonidos sinfónicos se mimetizan con un arpegio de guitarra española que sustenta la voz siempre flamenca de Manuel Lombo, mientras que un coro insiste en ciertas partes de la copla, sobre una estructura de percusión.

Versiones de este “Villancico del gloria” han sido muy propensas en coros populares y contextos eclesiásticos, pero también se han registrado otras, como la que hizo Tomasa La Macanita para la película "Flamenco" de Carlos Saura, el Niño de la Gloria o Rocío Segura.

Los caminos se hicieron,
con agua, viento y frío.
Caminaba un anciano
muy triste y afligido. ¡A la gloria!
A su bendita madre, victoria.
¡Gloria al recién nacido! ¡Gloria!

Los caminos se hicieron,
con agua, viento y frío.
Caminaba un anciano
muy triste y afligido. ¡A la gloria!
A su bendita madre, victoria.
¡Gloria al recién nacido! ¡Gloria!

Llegaron a un mesón,
para pedir posada,
y el mesonero ingrato
iba y se la negaba. ¡A la gloria!
A su bendita madre, victoria.
¡Gloria al recién nacido! ¡Gloria!

Que el que trae dinero,
toíta la casa es suya,
pero si no lo trae,
no hay posada ninguna. ¡A la gloria!
A su bendita madre, victoria.
¡Gloria al recién nacido! ¡Gloria!

La Virgen al oír eso,
se cayó desmayada,
y San José le dice:
Levántate esposa amada. ¡A la gloria!
A su bendita madre, victoria.
¡Gloria al recién nacido! ¡Gloria!

Levántate esposa amada.
¡Levántate esposa amada!
Mientras yo esté a tu lado,
no te hará falta de nada. ¡A la gloria!
A su bendita madre, victoria.
¡Gloria al recién nacido! ¡Gloria!

Y desde allí se fueron,
a un portal recogido,
y entre el buey y la mula
nació el verbo divino. ¡A la gloria!
A su bendita madre, victoria.
¡Gloria al recién nacido! ¡Gloria!


Web de Manuel Lombo
Video de Manuel Lombo cantando “Villancico del gloria”

18 dic. 2010

Mañana sale


Intérprete: Rocío Jurado
Título: Mañana sale
Autores: Antonio Quintero / Rafael de León / Manuel López Quiroga
Disco: Canciones de España
Año: 1981


“Rocío Jurado ha ayudado a que haya más cultura.”

José Rodríguez de la Borbolla

En un pueblo pesquero de Cádiz nació una niña a la que pusieron de nombre Rocío. Corría el año 1946. Rocío Trinidad Mohedano Jurado, para más señas, vio la luz en Chipiona, hija de un humilde zapatero que dominaba los cantes y de una ama de casa que cantaba con gusto la canción española.

Su padre murió cuando ella tenía sólo 15 años, lo que la obligó a trabajar como zapatera o en el campo recolectando frutas.

De forma paralela, la afición de Rocío Jurado por la música la llevó a presentarse a infinidad de concursos radiofónicos en los que se ganó por derecho el sobrenombre de La niña de los premios.

Su abuelo intentó evitar las expectativas de aquella joven morena que soñaba con ir a Madrid y hacerse primera figura. Una huelga de hambre de una semana sirvió para que él cediera a hablar con ella. Junto a su madre y 8.000 pesetas que finalmente le dio el abuelo, tomó rumbo a la ciudad de las oportunidades, donde conoció a Pastora Imperio, Manolo Caracol o La Niña de los Peines, quienes al escucharla cantar decidieron contratarla en el tablao “El Duelde”.

“Rocío ha querido dejar claro que a ella no le gana nadie, ni a voz, ni a flamenca, ni a tonadillera, ni a rumbosa, ni a guapa. No hay cosa más bella y más emocionante que un artista lidiando con su soledad.”

Ricardo Cantalapiedra


A lo largo de su prodigiosa trayectoria musical se movió en los más diversos registros. Empezó en el flamenco, pero pronto llegaría a la copla, una copla modernista y aflamencada, festera y dramática, fresca y dúctil. Más adelante experimentaría con sonidos sinfónicos en la etapa junto al compositor Manuel Alejandro, aunque también tutearía a lo largo de los años con la música mejicana, pop, anglosajona o el gospel.

Pero si algo es destacable en su carrera, es que a pesar de sus diferentes experimentaciones musicales jamás olvidó la copla. Sin contar la aportación inédita que hizo en sus primeros años, relativos a la copla destacan de forma especial discos como “Proceso a una estrella” (1970), “Rocío Jurado” (1976), “Canciones de España. I” (1981), “Y sin embargo te quiero” (1983), “Canciones de España. II” (1988) o “Con mis cinco sentidos” (1995).

En el disco “Canciones de España. I” (1981) Rocío Jurado revisaba diez clásicos correspondientes a sus admiradas antecesoras Imperio Argentina, Lola Flores, Miguel de Molina y especialmente Concha Piquer, de quien versionaría cinco temas.

Cuentan que ante Concha Piquer la chipionera no dudó en cantar dos coplas, “Mañana sale” y “Romance de valentía”, ambas emblemáticas de la valenciana. Ante aquella situación La Piquer respondió déspotamente a una joven Rocío Jurado que le mostraba su admiración: “Con esa cara dura llegarás muy lejos. Ni si quiera las artistas consagradas se han atrevido a cantar mis canciones en mi cara”.

Quizá por la decepción (y la admiración que sentía a pesar de todo), años más tarde Rocío Jurado grabaría muchas coplas que hizo emblemáticas Concha Piquer: “Ojos verdes”, “No me llames dolores”, “Tatuaje”, “Cárcel de oro”, “Los piconeros”, “Mañana sale”, “La Parrala”, “Triniá”, “La guapa, guapa”, “La niña de puerta oscura”, “Me embrujaste”, “Cinco farolas”, “Romance de la otra”, “Cría cuervos”, “La rosa y el viento” o “Amante de abril y mayo”.

En el último espectáculo que ofreció Concha Piquer, estrenado en el Teatro Apolo de Valencia el 30 de marzo de 1957 y titulado “Puente de coplas”, se incluía una bellísima pieza con aire de habanera titulada “Mañana sale”. Se dice que esta era la copla preferida de Concha Piquer y al mismo tiempo, la que más difícil le resultaba interpretar.

Fue en 1958 cuando cantando “Mañana sale” a Concha Piquer le falló la voz. Un incidente que aunque no iba más allá de una afonía lógica, consecuencia de su agotadora gira, fue motivo suficiente para la retirada definitiva de la exigente y magna artista. “Mañana sale” fue la última copla que cantó y sus palabras al terminar fueron las siguientes:

“Hoy han visto ustedes actuar a La Piquer por última vez.”

Concha Piquer


La poesía de esta copla trata la truculenta historia de una lotera que es víctima de una tragedia amorosa. La trama narra cómo un marqués asiduo a los décimos de esta vendedora de ilusiones, se declara ante la humilde pregonera de números: “Si quieres, rosa de mayo, / seré el vasallo de tu persona”.

El poema cuenta que tras declararse, las palabras del marqués se las lleva el viento y la mujer, con luto en el corazón, sigue pregonando mientras entre dientes sentencia dos contundentes presagios: “Mis ojos tienen que verte / por tres puñales atravesado” o “Que repiquen las campanas / a la hora de morir”.

Ella es conocedora de una historia que da sentido a la trama, pero el poema no la confiesa. La cuestión es que una noche, en la madrileña calle Lavapiés, el marqués es asesinado. Lo copla afirma que la lotera conoce los motivos de este fatal desenlace: “Nadie el motivo sabía. / Nadie conoce la clave. / La niña que le vendía la lotería / sí que lo sabe”.

Debió ser un acto de justicia y “quizá el mismo cuchillo / vengó una doble traición”, una traición que desconocemos y en la que no se sabe hasta qué punto está implicado otro amor, porque desde el principio de la letra se dice que la lotera tiene “luto en el corazón”. De todos modos, a pesar del rechazo y del enredo, parece acabar enamorada del marqués asesinado, porque confiesa: “A mí me dieron la muerte / con los puñales que te han clavado” y “Que me doble las campanas y me entierren junto a ti”.

Tan misteriosos motivos quedan ocultos tras la imagen de una lotera que vende la suerte con un inocente “¡Mañana sale y está premiado!”. Pregona su lotería como quien pregona una pena que le ahoga, desde la madrileña Puerta del Sol hasta el barrio de Chamberí. Además Rafael de León, que sabía perfectamente encontrar en lo verídico signos de lo popular, cita en la letra la conocida administración de lotería Doña Manolita, quien suministra los quincemiles a la protagonista de la copla.

De esta pieza bordada con tanto gusto, han hecho versiones exquisitas Concha Piquer, Margarita Sánchez, Rocío Jurado, Nati Mistral o Pasión Vega.

En 1981, en un disco en homenaje a la canción popular andaluza o española -lo siempre se ha convenido en llamar copla-, con arreglos sinfónicos y dirección de orquesta de Gregorio García Segura, Rocío Jurado revisaba esta preciosidad compuesta por los maestros Antonio Quintero, Rafael de León y Manuel López-Quiroga. Los autores no dudaron en impregnarla de cierto aire de pregón en el estribillo: “¡Cuatro series! / ¡Qué bonitas! / ¡Voy tirando los caudales! / ¡Son de doña Manolita! / ¿Quién me compra esta penita? / ¡Mañana! ¡Mañana sale!

En el pregón de ese 15.000, esta copla constata la relevancia de los sorteos de lotería nacional en España, que en fechas navideñas se acentúan. El paisaje frío, de ciudad invernal, transitada y murmurante que nos evoca esta copla, la hacen ideal para estas fechas. También cabe citar otra copla de temática similar titulada “Los iguales para hoy” que hizo eterna en el bronce de la campana de su garganta Rafael Farina.

Basada en el Madrid de la época, esta elegante y fina habanera con aire de bolero, confiesa las diferencias sociales de la España de los 50 y cómo el amor o la desgracia siguen sin entender ni de estatus ni de clases.


Con ella llegan las ilusiones blancas. Habrá que tentar a la suerte por si volviera a salir una artista tan completa y prodigiosa como Rocío Jurado, “voz con corona”. A ver si mañana… mañana sale.

Tiene el color del semblante
de una virgen de marfil.
Lleva en los labios un cante
y en la mano un quince mil.

De un coche de dos caballos
sale una voz con corona:
"Si quieres, rosa de mayo,
seré el vasallo de tu persona".

Palabras que lleva el viento
y luto en el corazón.
La calle del Sacramento
sintió el lamento de su pregón.

¿A quién le vendo la suerte?
¡Mañana sale y está premiado!

(Mis ojos tienen que verte
por tres puñales atravesado.)

¡La fortuna para mañana!
¿Quién me compra un quince mil?

(Que repiquen las campanas
a la hora de morir.)

¡Cuatro series! ¡Qué bonitas!
¡Voy tirando los caudales!
¡Son de Doña Manolita!
¿Quién me compra esta penita?
¡Mañana! ¡Mañana sale!

Yendo de juerga en su coche
con corona de marqués,
le dieron muerte una noche
en la calle Lavapiés.

Nadie el motivo sabía.
Nadie conoce la clave.
La niña que le vendía
la lotería sí que lo sabe.

Quizá que el mismo cuchillo
vengó una doble traición,
y envuelto en su mantoncillo
va el estribillo de este pregón:

¿A quién le vendo la suerte?
¡Mañana sale y está premiado!

(A mí me dieron la muerte
con los puñales que te han clavado).

¡La fortuna para mañana!
¿Quién me compra un quince mil?

(Que me doblen las campanas
y me entierren junto a ti.)

¡Cuatro series! ¡Qué bonitas!
¡Voy tirando los caudales!
¡Son de Doña Manolita!
¿Quién me compra esta penita?
¡Mañana! ¡Mañana sale!

Y en el filo de la aurora,
desde Sol a Chamberí,
nadie sabe por qué llora
pregonando un quince mil.

¡Cuatro series! ¡Qué bonitas!
¡Voy tirando los caudales!
¡Son de Doña Manolita!
¿Quién me compra esta penita?
¡Mañana! ¡Mañana sale!

Web de Rocío Jurado
Video de Rocío Jurado cantando “Mañana sale”

10 dic. 2010

Romance de la Reina Mercedes


Intérprete: Pastora Soler
Título: Romance de la Reina Mercedes
Autores: Antonio Quintero / Rafael de León / Manuel López-Quiroga
Disco: Nuestras coplas
Año: 1994

“Es como si Rafael de León, hoy, hubiera cortado de su jardín de papel la flor de los cantes para que la luciera, nueva y trasminando el aire, la voz de Pastora Soler. Las viejas coplas se hacen nuevas con la juventud de una voz que las devuelve casi al instante mismo en que fueron creadas.”

Antonio Burgos

Así reza parte de un texto que Antonio Burgos incluyó en el primer disco de Pastora Soler. Ella nació en Coria del Río, el 28 de septiembre de 1978. En su Documento Nacional de Identidad Pastora Soler se llama Pilar Sánchez Luque. Alguien debió ponérselo, “porque en esto del folclore / la fe de nacimiento / no te sirve para ná / pues te cogen los autores / y te cambian de momento / el carné de identidá”.

La insigne Adelita Domingo la educó en la copla a la temprana edad de 8 años. En 1986, aquella niña llamada Pili, grabó su primer trabajo discográfico en vinilo y casete, donde se incluían cinco sevillanas y titulado “Gracias madre” (1986). Su capacidad para cantar saetas le valió el amadrinamiento de Juanita Reina en 1993, comenzado así la emotiva tradición de cantarle cada jueves santo de madrugada a la Virgen de La Esperanza Macarena de Sevilla.

En 1994 Pastora Soler irá adquiriendo popularidad gracias diversos programas de la televisión andaluza. En una audición en casa del Maestro Mudarra, organizada por el modisto Justo Salao, conocerá al productor Luís Sanz. Aquel encuentro desembocará en la firma de su primer contrato para la casa discográfica Poligram y ese mismo año editará un disco titulado “Nuestra coplas” (1994).

En “Nuestras coplas” una jovencísima Pastora Soler registrará diez clásicos del género, algunos emblemáticos como “Triniá”, “Romance de la Reina Mercedes”, “Capote de grana y oro”, “La flor de los cantes”, “La niña de Puerta Oscura” o “Una cantaora”, aunque también revisará otro menos conocidos como “Puertecita de mi casa”, “Rosa y clavel”, “Ay Curro, Curro Romero” o “Manolita la primera”.

“De museos de Sevilla, de muchachas rebisalseras y de mozos muy cortesanos que vienen de Madrid para dar un beso a una dalia. Estas copla, nuestras coplas, vuelven a nacer en la voz de Pastora Soler, y las saca de pila un padrino que se llama Rafael de León, aquel que tenía un barquito de cantares que era la envidia del mar.”

Antonio Burgos

Los arreglos orquestales del disco, estuvieron dirigidos por Gregorio García Segura, categóricos sin excepción. A ellos hay que sumar la promiscua y fresca voz de una jovencísima Pastora Soler que a mediados de los 90 hacía las delicias de muchos seguidores de este género, visionando en ella una de las dignas sucesoras de las primeras figuras, que empezaban a faltar.

Destaca en este trabajo, por su belleza, una delicada y fina marcha titulada “Romance de la Reina Mercedes”. Fue compuesta a finales de los 40 por los reconocidos Rafael de León, Antonio Quintero y Manuel López Quiroga, grabándola por vez primera Concha Piquer en 1948. Está basada en una obra de temática similar titulada "La mancha de la rosa" que años atrás cantaba una tonadillera de la compañía de Juanito Valderrama. Su historia hace referencia al romance de final trágico que sucedió en el último tercio del siglo XIX, en el que una joven noble llamada María de las Mercedes (que llegaría a ser Reina de España) y un también joven y noble Alfonso XII (que años más tarde alcanzaría el trono) se enamoran y finalmente consiguen casarse, pero la prematura muerte de ella a los 18 años lo llevaría él al desconsuelo.

María de las Mercedes de Orleans y Borbón (“de Alfonso XII su dulcísima esposa", tal y como reza su lápida), nació el 24 de junio de 1860. Fue la quinta de los hijos surgidos entre Antonio de Orleáns (1824-1890), Duque de Montpensier, y la infanta María Luisa Fernanda de Borbón (1832-1897), hermana de Isabel II.

Alfonso XII de Borbón (1857-1885) fue hijo de Isabel II (1830-1904) y Francisco de Asís de Borbón (1822-1902). Reinó en España entre 1874 y 1885 y murió a la temprana edad de 27 años, víctima de una tuberculosis.

En un viaje a París en 1872, la joven Mercedes y su primo hermano Alfonso iniciaron una relación amorosa que a pesar de los obstáculos familiares, desembocaría en una sonada boda que se celebraría en La Basílica de Atocha de Madrid el 23 de enero de 1878.

El matrimonio entre Mercedes y Alfonso fue breve a causa de un tifus que cinco meses después del enlace acabó con la vida de la consorte Reina. Moría el 27 de junio 1878 en el Palacio Real de Madrid, donde hasta el último momento su esposo, el Rey Alfonso XII, la estuvo acompañando.

Fue enterrada entre grandes muestras de dolor por parte del pueblo en la Basílica de San Lorenzo de El Escorial, hasta la culminación de la Catedral de la Almudena de Madrid, a la que fueron trasladados sus restos el 8 de noviembre de 2000, cumpliendo así el deseo de Alfonso XII de que descansase allí eternamente.

La historia de final trágico, sirvió de inspiración a Rafael de León para componer este romance 70 años después del fatal desenlace. “Romance de la Reina Mercedes” es una hermosa y fina marcha que aunque la grabó por primera vez Concha Piquer en 1948, alcazó su máxima popularidad en 1958, cuando Paquita Rico la editó después del gran éxito que obtuvo con la película “¿Donde vas Alfonso XII?”. Aquella cinta hizo que muchos españoles se conmoviesen con la romántica y oscura historia de María de las Mercedes.

Esta copla, así como las películas que se hicieron al respecto -muy del gusto de la época-, “¿Dónde vas Alfonso XII?” o “¿Dónde vas triste de ti?”, contribuyeron a engrandecer su mito.

Está compuesta por la triada Quintero, León y Quiroga y es de una sensibilidad y una nobleza exquisita. A través ella se nos descubre, con tintes románticos e incluso fantasiosos -porque la fantasía también está implícita en este género-, la historia de amor entre Mercedes y Alfonso.

El poema de la copla se inicia en Sevilla. Cabe puntualizar que los Duques de Montpensier, padres de Mercedes: Antonio de Orleáns y su esposa María Luisa Fernanda de Borbón, se trasladaron a vivir a Sevilla, concretamente al Palacio de San Telmo.

A finales del siglo XIX, muerto ya su esposo, la infanta María Luisa cedió a la ciudad de Sevilla gran parte del terreno anexo al Palacio, un espacio en el que se construyó la plaza-jardín que todavía hoy conserva su nombre, el Parque de María Luisa. Es en ese lugar donde Rafael de León inicia el desarrollo poético de esta copla, donde incluso retrata a Mercedes en los jardines como dalia, con blanca mantilla, a los doce años, edad a la que conoció a Alfonso: “Una dalia cuidaba Sevilla / en el parque los Montpensier / y ataviada de blanca mantilla / parecía una rosa de té.

Alfonso XII llegó de Madrid. Todavía quedarían dos años para que se convirtiese en Rey de España. El detalle de patilla -como lo retrata Rafael de León- es verídico: “De Madrid con chistera y patilla / vino un real mozo muy cortesano / y a Mercedes besó en las mejillas / pues son los niños primos hermanos.

El Guadalquivir fue testigo de su idilio. Ambos marcharían a Madrid y el poema nos confiesa cómo alguien “en tono menor” (intuimos que su padre, quien no estaba muy conforme con aquella relación) pide a Mercedes que no se vaya: “María de las Mercedes / no te vayas de Sevilla / que en nardo trocar se puede / el clavel de tus mejillas”.

Ya en Madrid, una vez casados en enero de 1878, cuenta la copla que “Merceditas cambió de color” y Alfonso XII, ya esposo y ambos Reyes de España, le pregunta: “¿Qué tienes mi amor?”. Rafael de León nos cuenta el momento de la muerte de una forma tan leve como delicada: “Y lo mismo que una lamparita / se fue apagando la soberana. / Y las rosas que había en su carita / se le volvieron de porcelana.

La conmoción que causó la muerte de la joven Reina en el Madrid de la época, también queda reflejada en la copla: “Y Mercedes murió empezando a vivir. / Y en la Plaza de Oriente hay dolor, / para llorarla fue todo Madrid”.

El joven Rey, desconsolado, se pregunta ante el cadáver: “¿Porqué te vas de mis redes / de la noche a la mañana?”. La muerte de su esposa de dieciocho años, es el desengaño amoroso de Alfonso, quien reitera desconsolado: “Adiós princesita hermosa / que ya besarme no puedes. / Adiós carita de rosa / ¡Adiós mi querida esposa / María de las Mercedes!”.

Cuatro duques se la llevan a hombros hacia su sepultura. La conmoción que causa su fallecimiento queda reflejada en una España que “viste de duelo” y en los miles de claveles que el pueblo de Madrid lanza a su paso. El poema se cierra con el desconsuelo del Rey en esta historia tan estremecedoramente impresionante.

Pero Alfonso XII se casará años más tarde con María Cristina de Habsburgo-Lorena (o de Austria). El monarca morirá a la edad de 27 años, víctima de tuberculosis. Esta segunda parte de la historia, también la cuenta otra copla de Juanita Reina titulada “Reina y Señora”, donde se narra el amor que Alfonso XII sigue sintiendo por la fallecida María de las Mercedes a pesar de haberse casado con María Cristina “sin amor, por razones de Estado”. La copla retrata a la segunda esposa del monarca como una sufridora que asume el sentimiento de Alfonso. “Despierta en los ventanales / a veces te da la aurora” o “Tú sabes que el soberano / pidió tu mano sin alegría” confiesan la situación de sufrimiento de la segunda Reina. Parece que el silencio y la categoría de María Cristina de Habsburgo-Lorena, frente a la evidencia popular de que Alfonso XII se casó con ella por conveniencia y enamorado aun de Mercedes, mereció el respeto de las Cortes, que no sólo la llamaban Reina, si no que además -por su saber estar-, la trataban de Señora. Comienza esta copla, también impresionante, diciendo: “Sin amor, por razones de Estado / Don Alfonso se ha vuelto a casar / y Madrid, por entero, ha notado / que a Mercedes no puede olvidar. / Es gentil, delicada y prudente / la joven Reina María Cristina / que aunque va con el Rey sonriente / por dentro oculta lleva una espina.

Toda esta historia terminará con la muerte de Alfonso XII a los 27 años a consecuencia de una tuberculosis y con María Cristina de Habsburgo-Lorena embarazada de un tercer hijo (el primero varón) que nacerá tras la muerte del padre. Este retoño será Alfonso XIII.

Pero volviendo al “Romance de la Reina Mercedes” y a la copla, muchas han sido las historias que poetas como Rafael de León han compuesto inspirándose en la temática histórica o en sucesos verídicos relacionados con la nobleza o la realeza. Quizá porque estas historias enganchaban muy directamente con lo popular, dejando imprimir en las coplas, ciertas formas nobles muy del gusto de los autores e interpretes de una época.

La lista de versiones con las que cuenta este pasodoble-marcha que parece acunar la muerte de la joven Reina, es jugosa. Resaltamos las hermosas versiones que han hecho artistas como Concha Piquer, Bernarda de Utrera, Paquita Rico, Marifé de Triana, Tomás de Antequera, Merche Cuadrado, Raya Real, Pastora Soler, Falete o Lichis (quien la termina con un irónico “¡Viva la República!”).

La versión de Pastora Soler, con arreglos sinfónicos dirigidos por Gregorio García Segura, es categórica. De nuevo la copla nos demuestra como es capaz de aunar lo popular con lo majestuoso, las historias verídicas con cierta fantasía romántica y poner en pié tales monumentos que nos inquietan y asombran por la capacidad de aquellos poetas, músicos e interpretes. De nuevo la tragedia de esta España de historia negra salvada por el amor. Por la esperanza del recuerdo. Por el nuevo día en el que Alfonso y Mercedes volvieron a encontrarse tras la muerte. Y las coronas se cayeron. Y cupido venció.

Una dalia cuidaba Sevilla
en el parque de los Montpensier.
Ataviada de blanca mantilla
parecía una rosa de té.

De Madrid, con chistera y patilla,
vino un real mozo muy cortesano
que a Mercedes besó en las mejillas:
pues son los niños primos hermanos.

Y un idilio de amor empezó a sonreír
mientras cantan en tono menor
por la orillita del Guadalquivir.

María de las Mercedes
no te vayas de Sevilla,
que en nardo trocar se puede
el clavel de tus mejillas.

Que quieras o que no quieras,
y aunque tu no dices nada,
se nota por tus ojeras
que estás muy enamorada.

Rosita de Andalucía,
amor que prendió sus redes,
y puede ser que algún día,
amor te cueste la vida,
María de las Mercedes.

Una tarde de la primavera
Merceditas cambió de color.
Y Alfonsito, que estaba a su vera,
fue y le dijo: ¿Qué tienes mi amor?

Y lo mismo que una lamparita
se fue apagando la soberana.
Y las rosas que había en su carita
se le volvieron de porcelana.

Y Mercedes murió empezando a vivir.
Y en la Plaza de Oriente hay dolor,
para llorarla fue todo Madrid.

María de las Mercedes,
mi rosa más Sevillana:
¿Porqué te vas de mis redes
de la noche a la mañana?

De amores son mis heridas
y de amor mi desengaño,
al verte dejar la vida
a los dieciocho años.

Adiós princesita hermosa
que ya besarme no puedes.
Adiós carita de rosa.
¡Adiós mi querida esposa
María de las Mercedes!

He hombros por los madriles
cuatro duques la llevaron
y se contaron por miles
los claveles que le echaron.

Te vas camino del cielo
sin un hijo que te herede.
España viste de duelo
y el Rey no tiene consuelo:
¡Ay, María de las Mercedes!

Web de pastora Soler
Video de Pastora Soler cantando “Romance de la Reina Mercedes”

7 dic. 2010

La lluvia proseguía


Intérprete: Clara Montes
Título: La lluvia proseguía
Letra: Rafael de León
Música: Clara Montes
Disco: A manos llenas
Año: 2009


“Tiene, como Rafael de León, la aristocracia generosa del alma que sabe darse a los demás con su voz, y la solidaridad de poner emoción en las pasiones y el sufrimiento de los otros.”

Manuel Francisco Reina

Es madrileña. Por su sangre corre la de Rafael de León. Nació en Madrid el 31 de diciembre de 1968 y aunque en ocasiones Clara Montes reivindique su lugar en la canción de autor andaluza, es innegable su vinculación a la copla y su buen hacer para este género.

De muy niña se trasladó a vivir a Cádiz. Allí desarrolló sus inquietudes musicales teniendo siempre como referente a Carlos Cano, quien años más tarde le mostraría su afecto y admiración, llegando a colaborar juntos en el disco del granadino “El diván del Tamait” (1998), tras su muerte haciendo una escalofriante versión a dúo del “Tango de las madres locas” en el álbum “Que naveguen los sueños” (2001), o participando en homenajes como el que Cuba rindió a Carlos Cano en el Teatro Nacional de La Habana junto a Pablo Milanés y Javier Ruibal.

Decidió con elocuencia acercarse a la copla de manera sencilla y alejándose de clichés, con su voz clara y melodiosa. Apasionada del flamenco y la poesía, bordea siempre la canción popular y moja sus creaciones de sonidos ricos y jugosos, asumiendo que la copla es un género abierto y siempre en evolución, con el que merece la pena jugar para enriquecerlo.

Autora de muchas de sus canciones, Clara Montes se situaría entre esas voces diáfanas de las grandes divas, quizá cerca de cancioneras como María Dolores Pradera, aunque con un mayor afán creativo y arraigo andaluz.

Empezó cantando poemas de Antonio Gala y siguió componiendo sus propias canciones y pincelando la copla con creaciones propias como “A pie van mis suspiros”, “Soledad”, “Los niños de la guerra”, “Tiene que tiene”, “Luna brava”, “Fado de luna”, “Corazón tatuado”, “La estrella”, “De carne y verso” o “La mirada violeta”. También optó por registrar personales versiones de coplas clásicas como “El día que nací yo”, “Procuro olvidarte”, “Tatuaje”, “María la portuguesa”, “Luna de abril”, “Habaneras de Cádiz”, “La murga de los currelantes”, “Romance de curro el Palmo” o “La Tarara”.

Pero en 2009 decidió inscribirse plenamente en este género con un trabajo titulado “A manos llenas” (2009) con el que Clara Montes quiso rendir un personal homenaje al poeta sevillano Rafael de León. La razón principal era que en 2008 se cumplía el centenario del nacimiento del poeta, y la segunda (no menos importante), que Clara Montes es familia de Rafael de León, aunque ella nunca haya querido afirmarlo públicamente, posiblemente por la profunda admiración que siente hacia su obra.

En el álbum, a parte de repasar coplas emblemáticas de las diferentes etapas creadoras de Rafael de León como poeta y compositor (“La rosa y el viento”, “Y sin embargo te quiero”, “Mi amigo”, “La loba”, “Ten cuidado”, “Ay pena, penita” o “Rosa venenosa”) también se recoge el incandescente “Te quiero, te quiero” que Nino Bravo inmortalizó en 1969 (obra de Rafael de León y Augusto Algueró, en un momento en el que los compositores de copla tuvieron la necesidad de buscarse un futuro en otros estilos) o dos piezas inéditas: “A manos llenas” (una rumba que con letra de Rafael de León y Manuel López-Quiroga Clavero fue musicalizada por Manuel López-Quiroga Miquel y quedó sin registrar) o “La lluvia proseguía” (un poema de Rafael de León al que Clara Montes quiso poner melodía y voz).

“La lluvia proseguía” es una copla otoñal, de tarde lluviosa y oscura -quizá de chimenea de leña en un salón caoba, o de habitación austera en un edificio viejo-, evocadora y sugerente. Está basada en un verso que Rafael de León escribió en 1930, a la temprana edad de 22 años, dedicado a Conchita Herrero y titulado “Lluvia”. El poema fue musicalizado en los años 30 aunque con escaso éxito. Clara Montes lo rescató 79 años después de su composición para volver musicalizarlo e incluirlo en un disco en homenaje al poeta sevillano.

Esta copla, a la que Clara Montes dio aire de bulería, es una doble declaración de amor en la que la lluvia siempre aparece como testigo del breve momento en el que dos enamorados se confiesan. Ella comienza con un “¡Te quiero!” al que le sigue un dudoso “¿Me querrías tú lo mismo?”. Él responde un “¡Para toda la vida!” y de nuevo otro “¡Te quiero!”, aunque finalmente el protagonista duda del sentimiento de ella y la lluvia reseña, como en todo el desarrollo del poema con los sentimientos variables, su duda amarga: “¡Para toda la vida! / dijiste sonriente / y una duda escondida / me atravesó la frente. / En la ventana oscura / la lluvia proseguía / rimando su amargura / con la amargura mía.

“La lluvia proseguía” tiene también ciertas cadencias de bolero-rumba, con un nostálgico piano de “arpegio triste” -que dice la letra- y un cajón flamenco que va marcando su tiempo de bulería.

Con guitarras de Josemi y Carlos Carmona, percusión de Juan Carmona y Antonio Montoya, contrabajo de Yelsi Heredia, piano y programaciones de Adrian Schinoff y palmas de Carlos Carmona, Juan Carmona y Machuca, esta copla se rescata o se reinventa nueva y majestuosa en la voz siempre elegante de Clara Montes.

La madrileña, símbolo de sobriedad y sencillez sobre el escenario, aparecía en la portada de este disco con una chaqueta dorada de bordados negros y el pelo suelto, evocando cierto aire de nobleza (hay que recordar que Rafael de León fue Conde de Gómara, Marques del Moscoso y Marqués del Valle de la Reina). Además ha vestido la copla de diseñadores de la talla de Jesús del Pozo.

Para la copla es tiempo juego, de experimentación respetuosa. Clara Montes personifica el paradigma del menos es más y lo demuestra a manos llenas, en esta lluvia que tantos años después prosigue llorando en los cristales.

¡Te quiero!, me dijiste,
y la flor de tu mano
puso un arpegio triste
sobre el viejo piano.

En la ventana oscura
la lluvia sonreía...
Tamboril de dulzura,
gong de melancolía.

¿Me querrías tú lo mismo?
Y en tu voz apagada
hubo un dulce lirismo
de magnolia tronchada.

La lluvia proseguía
llamando en la ventana,
con una melodía
antigua de pavana.

La lluvia proseguía
llorando en los cristales,
cortina de agonía,
guadaña de rosales.

¡Para toda la vida!,
te dije sonriente.
Y una estrella encendida
te iluminó la frente.

Después, casi llorando,
yo te dije: ¡Te quiero!
Y me quedé mirando
tus pupilas de acero.

¡Para toda la vida!
dijiste sonriente,
y una duda escondida
me atravesó la frente.

En la ventana oscura
la lluvia proseguía,
rimando su amargura
con la amargura mía.

La lluvia proseguía
llamando en los cristales,
cortina de agonía,
guadaña de rosales.

La lluvia proseguía
llamando en la ventana,
con una melodía
antigua de pavana.

La lluvia proseguía
llamando en los cristales,
cortina de agonía,
guadaña de rosales.

¡Te quiero!, me dijiste…

Web de Clara Montes
Video de Clara Montes cantando “La lluvia proseguía”

5 dic. 2010

Con el alma en los labios


Intérprete: Enrique Bumbury
Título: Con el alma en los labios
Autor: Rafael de Paz
Disco: Tatuaje
Año: 1999


"La copla ha sido un descubrimiento doloroso además, porque creo que existe en la memoria colectiva un..., por lo menos de determinada generación, quizá de la nuestra, sentimos que la copla es algo franquista, o es una música del régimen, que no nos representa. Yo creo que es nuestro tango. Ha habido una época, por los menos hasta finales de los años cuarenta o principios de los cincuenta, en los que los arreglos de la copla son fantásticos, y que los textos se pueden equiparar perfectamente al tango argentino."

Enrique Bunbury

Enrique Ortiz de Landázuri Izardui, nacido el 11 de agosto de 1967 en Zaragoza, es un cantante español que no pertenecería propiamente al género de la copla, más bien al ámbito de pop-rock nacional.

Conocido por su etapa como vocalista en el grupo Héroes del Silencio, Enrique Bunbury, tomó su apellido artístico de un personaje de Oscar Wilde en la obra literaria “La importancia de llamarse Ernesto”.

Su andadura musical comenzó a los 12 años, en los 80, etapa en la que ejerció como baterista, bajista o vocalista de diversos grupos emergentes. En 1984 alcanzó el triunfo junto a Juan Valdivia y Pedro Andreu, creando Héroes del Silencio, un grupo que marcaría la historia del pop-rock en España y que conseguiría incluir muchos de sus discos entre los 250 mejores álbumes del rock iberoamericano.

Con Héroes del Silencio estaría 12 años, desde 1984 hasta 1996, y por inquietudes musicales iniciaría su carrera en solitario editando su primer cedé en 1997, “Radical sonora”.

Por otro lado, la copla transcurría por su etapa más difícil. Corrían los años 90. Las primeras figuras hacía años que habían empezado retirarse y las que quedaban vigentes, habían tenido que evolucionar musicalmente hacia sonidos cercanos a la balada, el bolero o la canción melódica.

Carlos Cano y Martirio iniciaron en los 80 su particular cruzada a favor de una nueva copla, a veces, con escasa repercusión popular (lo que no quita calidad a su fortuita obra). Haciendo cosas muy puntuales, más cercanas al clasicismo, se encontraban Gracia Montes, Marifé de Triana o Macarena del Río. En la línea de las grandes sucesoras, Rocío Jurado o Isaben Pantoja, que por aquellos años grabaron varios álbumes de clásicos e incluso apostaron por coplas y autores nuevos: “Canciones de España. II” (1988), “La Lola se va a los puertos” (1992) o “Con mis cinco sentidos” (1998) en el caso de Rocío o “La canción española” (1990), “De nadie” (1993) o “A tu vera” (1999) en el de Isabel. A sus respectivas luchas discográficas hay que sumar el éxito de ambas en las películas que grabarían durante aquellos años, Rocío Jurado en “La Lola se va a los puertos” (1992) e Isabel Pantoja en “Yo soy esa” (1990) y “El día que nací yo” (1991). Por el panorama además deambularían otros artistas como Charo Reina, María Vidal, Patricia Vela o unos jovencísimos Carlos Vargas, Pasión Vega o Marta Quintero. También fallererían en esos años Juanita Reina, Lola Flores, Rafael Farina, Miguel de Molina, Bambino o Camarón de la Isla.

La compañía discográfica BMG decidía en 1999 apostar por una revisión original de la copla, ofreciéndola a través de artistas relevantes que ocupaban durante aquellos años el panorama musical español. Así quedaron registradas las particulares versiones de Antonio Carmona, Enrique Bunbury, Rosario, Luís Eduardo Aute, Antonio Vega, Joaquín Sabina, Marta Sánchez, Andrés Calamaro, Cristina del Valle, Victor Manuel, Malú, Javier Álvarez, Navajita Plateá o Ana Belén en coplas de la talla de “Ojos verdes”, “Con el alma en los labios”, “Te lo juro yo”, “Falsa monea”, “Ay pena, penita”, “La bien pagá”, “Y sin embargo te quiero”, “Rocío”, “María de la O”, “La Parrala”, “A tu vera”, “Ay Maricruz”, “Consolación la de Utrera” o “Tatuaje”. Cuatro años más tarde se volvería a repetir la experiencia, con nuevos artistas y nuevas coplas en “Tatuaje. II” (2003).

En el primer “Tatuaje” (1999), donde muchos de los clásicos tomaban un carácter sorprendentemente nuevo, Enrique Bunbury versionaba una hermosa y elegante obra de la triada de oro Quintero, León y Quiroga titulada “Con el alma en los labios”.

Esta copla fue estrenada por Concha Piquer, quien la grabó en 1947. Es un precioso vals-serenata, obra literaria de los poetas Rafael de León y Antonio Quintero, musicada por Manuel López-Quiroga. Estos tres autores formarían la triada áurea que compondrían la infinidad de clásicos con los que hoy cuenta este género y posiblemente, las canciones más importantes, hermosas y pasionales que se han hecho en la historia de España.

Esta bellísima pieza fue vestida para Concha Piquer con arreglos de marcha, casi procesional, ungida de sonidos sinfónicos y con tal gusto y delicadeza junto a la voz siempre precisa y afilada de la valenciana, que pronto pasaría a ser una de sus obras más reverenciadas.

Medio siglo más tarde no pudieron evitar versionarla artistas como Martirio en el disco “Coplas de madrugá” (1997), Pasión Vega en un trabajo al que además daba nombre: “Con el alma en los labios” (1997) o Enrique Bunbury en “Tatuaje” (1999).

Podemos considerarla una declaración de amor en toda regla. El poema trata la sinrazón de un/una protagonista que en primera persona se pregunta por el motivo de un amor tan apasionado. Declara con intensidad setimientos apasionantes en los que el/la protagonista no duda en retratarse como “El alero de un pájaro herido / que busca la sombra de tu corazón”. Su ansiedad llega hasta un punto en el que ese sentimiento le quema, necesitando encontrar una repuesta, un gesto curativo, en la otra persona: “Por eso a tus plantas / tu cariño imploro / igual que un milagro / se implora de Dios”. De nuevo León y Quintero (en este género al que le caben las pasiones más brutales), se superan poniendo el alma en los labios de el/la protagonista y haciéndole afirmar: “Si tú me quisieras / como yo te quiero / por toda vida / no habría de quedar amor / para nadie, / en el mundo entero, / ni sobre la tierra, / ni abajo del mar.

La hermosa versión que nos legó Enrique Bunbury, con tiempos suavizados y más cercana a compases de vals, cuenta con un traje de guitarras acústicas, mandolinas y un acordeón que le aporta un aire nostálgico y afrancesado. Popularizada por el cantante zaragozano a finales del siglo XX, esta versión contó con la máxima devoción de su público, convirtiéndose en uno de los más aclamados éxitos del cantante.

“Con el alma en los labios” es otra de esas obras que nos asombran por la capacidad de aquellos músicos, poetas e intérpretes, de transmitir las sensaciones más encendidas. A veces me gustaría haber estado cerca de Concha Piquer para entender cómo en un país que diez años antes había sido destrozado por la Guerra Civil y que transcurría por una situación social tan crítica, se podían poner en pié tales maravillas, esquivando la censura del Régimen y haciendo cultura, historia, arte... Supongo que lo que yo siento al respecto debe ser ese séptimo cielo del que habla esta copla.

Te quiero yo tanto,
que nunca he podido
llegar a explicarme
cual es la razón.

Parezco el alero
de un pájaro herido,
que busca la sombra
de tu corazón.

Si tú me quisieras
como yo te adoro,
el séptimo cielo
sería de los dos.

Por eso a tus plantas
tu cariño imploro,
igual que un milagro
se implora de Dios.

Y al sentir que me quema
esta ansiedad febril
con el alma en los labios
te vuelvo a decir:

Si tú me quisieras
como yo te quiero,
por toda la vida
no habría de quedar amor
para nadie,
en el mundo entero,
ni sobre la tierra,
ni abajo del mar.

Y al sentir que me quema
esta ansiedad febril
con el alma en los labios
te vuelvo a decir:

Si tú me quisieras
como yo te quiero,
por toda la vida
no habría de quedar amor
para nadie,
en el mundo entero,
ni sobre la tierra,
ni abajo del mar.

Web de Enrique Bunbury
Video de Enrique Bunbury cantando “Con el alma en los labios”

28 nov. 2010

Feriante


Intérprete: Isabel Pantoja
Título: Feriante
Letra: Ignacio Román
Música: Paco Cepero
Disco: Cambiar por ti
Año: 1983

“Mientras exista una madre que de a luz, la copla no va a morir.”

Isabel Pantoja


María Isabel Pantoja Martín nació el 2 de agosto de 1956 en el sevillano barrio de El Tardón, en Triana (Sevilla).

Su primera actuación en el Teatro San Fernando con tan sólo siete años con motivo de un homenaje a Juanito Valderrama y Dolores Abril, le valió el feliz premio de tres globos de gas. A esa edad Maribel (como la llaman coloquialmente) ya tenía coplas propias compuestas por el Maestro Rabay que decían:

Yo llevo a España en mis labios
y en mi pecho una canción,
que brota como una rosa
dentro de mi corazón.

Su padre, el compositor y cantaor Juan Pantoja, disconforme con que su hija fuese artista, tuvo que asumir el progresivo involucramiento de Isabel en el mundo del arte. Su madre, Ana Martín, bailaora profesional que trabajó junto a Pepe Pinto o La Niña de los Peines, marcó en Isabel una pasión terrible por el baile andaluz y la danza flamenca. Juan y Ana vieron los primeros pasos de la joven Isabel de la mano de su primo, en cantaor Antonio Cortés “Chiquetete”, cuando por primera vez en 1969 fue contratada en el tablao El Rombo de Palma de Mallorca durante unas vacaciones de verano y gracias a la fe que depositó en ella su abuelo.

En su niñez ya cantaba coplas de sus admiradas Concha Piquer, Juanita Reina, Lola Flores o Marifé de Triana. Fue estando en Sevilla cuando el empresario Baldomero Negrón decidió hablar con el poeta sevillano Rafael de León y con el músico cacereño Juan Solano (que por entonces trabajaban a destajo escribiendo coplas para Marifé de Triana, Gracia Montes, Macarena del Río, Bambino o Rocío Jurado en su estudio de Madrid). En la madrileña Calle Luna, en el estudio de la pareja musical, Isabel Pantoja cantó acompañada al piano por Juan Solano una copla que debió dejar asombrados a músico y poeta, tanto, que la joven Isabel pasó a ser alumna exclusiva de ambos durante un largo periodo donde se curtió como artista.

“Estuve ocho años de mi vida yendo a la calle La Luna a la una en punto de la tarde para ensayar hasta las cuatro y media o las cinco. Todos los días, aun trabajando en El Corral de la Morería, que me acostaba tarde porque el tablao era por la noche, a la una de la tarde tenía que estar en casa del Maestro Solano donde ya se incorporaba Don Rafael de León, y ahí pasábamos horas de arte maravillosas. Yo estrenaba, aunque no fuesen para mí, todas las canciones que componían para otras artistas. Yo era su niña, la que cantaba al piano todos los días. Y cuando no estaba bien, el Maestro Solano cerraba el piano y decía: “Hoy no estás bien. Hoy no quiero que ensayes”. Se enfadaba conmigo además, pero era maravilloso.”

Isabel Pantoja

Trabajó en El Corral de la Morería como bailaora. Hay que recordar que en aquellos años de dictadura en España, los artistas tenían que examinarse para obtener un carnet que les acreditase. Isabel Pantoja se examinó en los apartados de cante y baile, concediéndole el jurado ambos exitosamente.

Estando en El Corral de la Morería, un buen día le debieron pedir que cantase y tal fue el asombro de los allí presentes, que la hicieron primera figura del tablao. Pasó de cobrar 500 pesetas a cobrar 1500. El asombro del Maestro Solano lo llevó a dejar de componer para otras artistas y centrarse exclusivamente en la joven promesa. Mientras ensayaba, Isabel estrenaba todas las magníficas piezas que la pareja artística León-Solano componían para las primeras figuras de la copla.

Paralelo a la muerte de padre se gestó su primer disco, “Fue por tu voz” (1974), el primero de ocho que para ella escribirían principalmente León y Solano, aunque no faltarían en ellos piezas de la tripleta Ochaíta, Valerio y Solano, incluso en alguna ocasión versos musicalizados del poeta Manuel Benítez Carrasco o incursiones de los compositores Montoro, Castellanos o Sarmiento. De esta fructífera etapa de Isabel Pantoja (1974-1981) destacan obras como “El pájaro verde”, “Garlochí”, “Embrujá por tu querer”, “Ahora me ha tocado a mí”, “Niña Isabela”, “Doña María”, “22 abriles tengo”, “El señorito”, “¡Ay Torre, Torremolinos!”, “Qué bonita es mi niña”, “Ay Curro, Curro Romero”, “Esta pena mía”, “Isabel Pantoja”, “Al alimón” o “Aquella Carmen”.

Franco moría en 1975 y con su muerte se daba fin a un sistema de dictadura en España que había sumido el país en una profunda represión. El franquismo había intentado adueñarse de un género que nació durante la Segunda República (1920-1930) y que utilizó de forma propagandística, haciendo un terrible daño a la imagen de la copla. Por aquellos años, tras el fin de la dictadura, Isabel Pantoja se mostraba reivindicativa en un momento en el que a este género se le miraba con malos ojos. Vestía las coplas de León y Solano de su modista habitual, Lina, que hacía para ella un vestuario fresco y alejado de clichés, todo ello unido a un pelo largo y en ocasiones a una flor o un peinecillo que la reseñaban como folclórica.

El 9 de diciembre de 1982 moría en su casa de Madrid Rafael de León. Los artistas de copla se quedaban si el poeta más importante que posiblemente haya dado este género. Isabel Pantoja lanzaba ese mismo año un disco de sevillanas compuesto por Manuel Pareja Obregón: “Viva Triana” (1982), y otro al año siguiente producido y musicado de Paco Cerero con algunas letras de Ignacio Román: “Cambiar por ti” (1983). Más tarde José Luís Perales compondría para ella “Marinero de luces” (1985), el trabajo más emblemático de la artista (dedicado a la memoria de su marido, el torero Francisco Rivera “Paquirri”) u otros discos importantes alternando autores como Juan Gabriel o Manuel Alejandro, aunque todos ellos pertenecerán a otra etapa posterior.

“Feriante” es una copla que se incluye en el álbum “Cambiar por ti” (1983). Lo produciría el músico y guitarrista Paco Cerero y en él están presentes los ecos de la copla de los años 70 de la que venía la artista sevillana, impregnada de sonidos y formas modernistas, en ocasiones cercanas al pop. Cabe reseñar que ciertas candencias de la copla de Isabel Pantoja, podrían incluirse dentro de una ramificación de la copla que ha dado en llamarse copla-pop o copla-yeyé, a la que pertenecen artistas como Carmen Sevilla, Paquita Rico, Conchita Bautista, Encarnita Polo o Marisol.

Paco Cepero, es un guitarrista flamenco de jerez de la Frontera (Cádiz) que ha trabajado con cantaores de la talla de Manolo Caracol, Camarón de la Isla, El Lebrijano, Tío Borrico, El terremoto o La Perla de Cádiz. Para este trabajo Isabel Pantoja contó con la inestimable colaboración del compositor malagueño Ignacio Román en tres de los temas: “Feriante”, “Nada” y “Cambiar por ti”.

Ignacio Román es un poeta y literato de Málaga, autor de copla y de flamenco, que cuenta en su haber con más de 1.500 canciones grabadas por los más importantes artistas hispanos y musicadas por los mejores músicos de su época como Manuel López-Quiroga, Manuel Alejandro, Rafael Jaén, Manuel Gordillo, Francisco Naranjo, Augusto Algueró o Paco Cepero. De su puño y letra han salido coplas de la talla de “Quién dijo pena”, “Romance de Zamarrilla”, “Lola de España”, “Sangre de Reyes”, “Senda prohibida”, “Vendedora de coplas”, “Separaos”, "La Paula”, “Volveré” o “Consolación la de Utrera”.

La insólita pareja artística formada por Paco Cepero e Ignacio Román en “Feriante”, impregnan la copla de un gusto clásico y al tiempo fresco, conservador pero modernista, renovador y esencial, y paralelamente desprejuiciado.

La poesía de esta bulería narra la hermosa historia de amor entre una mujer de alta alcurnia, con apellidos, y un gitano feriante. Ella, Reina prometida en matrimonio, no duda en dirigirse al feriante desde su caballo, al que se entrega con deseo imperante: “Pero sí quisiera que me besaran tus labios / mientras que sigue la fiesta / y esta mi gente bailando...”. En actitud de entraga le pide que la lleve al río, que le bese la boca, que le haga olvidar sus apellidos y que galopen juntos a caballo por el campo. La entregada Reina termina asumiendo un amor imposible y el recuerdo apasionado de aquel gitano como “una herida de luna”.

La estampa, tan andaluza en esta letra de tintes románticos, reitera las diferencias entre ambas clases sociales. De nuevo un romance racial, entre gitanos y payos, como tantas coplas nos acostumbraron a lo largo del siglo XX. Una monarquía altiva que debe conservar su estatus y una raza gitana retratada por el poeta como trabajadora y de clase humilde. La situación se desarrolla en un paisaje no exento de lujuria, festivo y nocturno, en el que ella termina deseando lo prohibido. Una vez más, la mujer y su mundo interno, protagonistas en este género.

Isabel Pantoja es la última de una generación de divas que nació para la copla a mediados de siglo XX. Una generación que comenzó con Concha Piquer y que podríamos concluir en ella, todas, herederas de la poesía de Rafael de León. Recogió el legado de sus predecesoras y lo puso en valor en un momento de confusión, recién iniciada la democracia, en una España que arrastraba 40 años de fatigosa dictadura y que miraba su propia cultura con asqueante desprecio, con ojos ansiosos de progreso y con el perfume a Modernidad que rezumaba una Europa sustancialmente más avanzada.

A Isabel Pantoja le debemos haber evolucionado, revolucionado y reivindicado la copla en el último cuarto del siglo XX, en un momento en el que estaba cuajada de clichés injustos y en el que muy pocos eran quienes se interesaban por esta suerte de músicas a la que denominamos copla.

Luces de la feria, voy en mi caballo,
yo soy una Reina, tú eres un gitano.
Eres un feriante, vas por los caminos,
yo voy a casarme, dos mundos distintos.

Pero sí quisiera,
que me besaran tu labios,
mientras que sigue la fiesta
y está mi gente bailando.

Feriante, llévame al rió,
¡Que quiero volverme loca!
¡Que quiero besar tu boca
y olvidar mi apellidos!

Feriante, llévame al campo,
¡Que quiero soñar contigo!
¡Galopar por los caminos
sobre tu caballo blanco!

Feriante...,
¡Qué mala suerte!
¡Que nací para quererte
y no puedo ser tu amante!

Todo fue un mal sueno, cosas de la feria:
unos ojos negros, como dos candelas.
Sobre mi caballo, vuelvo con los míos,
apaga el gitano su fuego en el rió.

Fue un mal pensamiento
que pudo ser la locura,
y se quedó en mi recuerdo
como una herida de luna.

Feriante, llévame al rió,
¡Que quiero volverme loca!
¡Que quiero besar tu boca
y olvidar mi apellidos!

Feriante, llévame al campo,
¡Que quiero soñar contigo!
¡Galopar por los caminos
sobre tu caballo blanco!

Feriante...,
¡Qué mala suerte!
¡Que nací para quererte
y no puedo ser tu amante!


Web de Isabel Pantoja
Video de Isabel Pantoja cantado “Feriante”