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3 sept. 2010

Supercopleras


Intérpretes: La Shica & Bebe
Título: Supercopleras
Autor: Luís Domerqc / Elsa Rovayo
Disco: Supercop
Año: 2010

“La copla es el género que más me gusta, el que me mata. Aunque esté reventá me pongo un disco de copla y te friego la cocina, los armarios por dentro y de tó. Es una música que me da power”

La Shica

Nació en Ceuta el 12 de enero de 1976. Aunque su cabeza rapada y su forma de rapear parecían situarse bastante lejos de la copla, cuando Elsa Rovayo afirma que su ídolo es Lola Flores y que Marisol es lo más grande, algo inquietante te conmueve a investigar y poco a poco entiendes que ha nacido una figura en potencia para la gloria de este género.

A los 15 años saltó a la península y aterrizó en Madrid para labrase un futuro como bailaora profesional trabajando junto a Manuel Reyes, Pedro Azorín, Belén Maya, Rafaela Carrasco, Alfonso Losa, Manuel Liñan, La China o Paco Romero.

Elsa ha pisado los principales tablaos madrileños, como el de Las Carboneras, el Corral de la Morería, Casa Patas o el emblemático Café de Chinitas, incluso el sevillano tablao flamenco de Los Gallos o el tablao barcelonés El Cordobés. La bailaora ceutí también ha trabajado como solista con Sara Lezana, colaborado en la compañía de Eduardo Serrano, José Antonio Galicia, como bailaora y corista junto a Juan Cortés o formado musicalmente de la mano de Julio Pardo, Rafael Jiménez o Eliseo Parra.

Pero por si todo esto fuera poco, Elsa Rovayo ha girado interpretando “El amor brujo” por toda España, colaborado en uno de los discos de Eliseo Parra o coqueteado con la zarzuela, el ballet clásico o el clásico español.

“Ser folclórica es una forma de vivir, de sentir...”

La Shica

Pero un buen día decidió decirle a su guitarrista que aparte de bailar cantaría. A la pregunta de “¿Qué vas a cantar?” ella respondió “Lo que sea”. Fue entonces cuando comenzó su amoroso y doloroso romance con la música. A su amigo Luís Domerqc le contaba sus inquietudes personales para que él las convirtiese en poesía y canción. Fue así como fue adquiriendo repertorio hasta que en el panorama musical de 2008 Elsa Rovayo se presentó bajo el nombre de “La Shica” (dicen que por su baja estatura, 1,58 cm. Un apodo que debió ponerle su novio y que ella utilizó como símbolo del fin de sus traumas).

"Lo que teníamos más claro es que no queremos ser puros de ningún estilo, porque eso es un coñazo. Los límites no nos interesan"

La Shica


En su propuesta musical eran inherentes la copla y el rap, los sonidos urbanos y el flamenco, los versos más selectos y el lenguaje de la calle o el folclorismo y el heavy. El single de presentación de aquel “Trabajito de chinos” (2008) fue “Zingara rapera”, toda una declaración de principios de esta folclórica tan inquietante como asombrosa en el siglo XXI:

Zingara rapera,
con jazmines en el pelo y sudadera.
Flamenca, hip hopera,
con vestido de volantes y unas playeras.

La Shica / Zingara rapera

Con delicias tales inmediatamente se visiona la relevancia de lo popular en la copla, la maestría de esta mujer y del autor de sus letras para impregnar su música de las contingencias populares de su tiempo. Uno de los mayores méritos de La Shica es haber sabido llevar el leguaje de la calle a este género para constituir una copla nueva que pertenece a la sociedad en la que se desarrolla, vivida por una mujer que es al mismo tiempo narradora y protagonista.

El primer cedé de la que muchos denominaron La coplera rapada lo formaban piezas del estilo de “Probador” (en la que habla de practicar sexo en los probadores), “Mari Carmen” (dedicada a su bicicleta), “Asesino” (una trágica historia de amor con un ex novio a los 18 años), “Dos carnes paralelas” (interpretada junto a Miguel Poveda) o una fatigante y agónica “María de la O”. Igual que en los 100 años de historia que pronto abarcará este género, la temática de lo cotidiano sigue estándo presente en la copla de esta mujer.

Pero lo mismo que sin Lorca jamás se hubiese dado Rafael de León y sin Manuel de Falla el Maestro Quiroga, sin Martirio tampoco La Shica. La admiración que se profesan mutuamente estas dos mujeres es digna de mención. En La Shica se advierte el perfume refinado de Martirio, aunque al mismo tiempo destacan los olores de Lola Flores o La Mala Rodríguez, untados con golpes flamencos de raigambre, rumba-rock, heavy o rap.

La copla de hoy pertenece a su segundo disco: “Supercop” (2010), producido por el genial Javier Limón. En él la folclórica ceutí decidía dejar parcialmente de lado el rap para contar y para decir de manera más emotiva e intensa. Harta de tener que definir su estilo ante la prensa, decidió inventarse su propio género, el hard-cop (copla dura). Y con la copla a cuestas La Shica se muestra en la portada de este trabajo “con un traje de supercoplera”. Cuenta que esos pantalones rojos de campana devienen de escuchar a Los Chichos y a Las Grecas y la red roja con la que viste su espalda compone un traje de heroína que ella se inventa para defender este género. El título del álbum, “Supercop”, hace referencia no sólo a la pieza “Supercopleras”, si no también a esa idea de heroína, e incluso juega con el símil del título de la película “Supercop” de Jackie Chan o hace cierta referencia a “Robocop”. A estas alturas es redundante reseñar la ironía, el humor y los sabores sabrosos presos en su música, así como cierto punto de frikismo que ella convierte en glamuroso, indisoluble de las historias cotidianas del mundo en el que vivimos, no exento del drama y los desgarros personales.

Si en su single de presentación, “Con dinamita”, trataba la historia de una folclórica rebelde, en piezas como “Mujeres” recuerda el valor de sus antecesoras y el dolor del que impregnaron sus coplas. Del mismo modo reinventa unas sevillanas corraleras de Lebrija que titula “Sevillanas de la liebre”, dedica una “Despedida” a su padre, renueva el clásico de Quintero, León y Quiroga “Limosna de amores”, comienza una versión de “Fumando espero” con el sonido de un mechero o rapea como podría hacerlo Lola Flores en una pista titulada “Mi familia y otros animales”.

Pero con especial brillo destaca una copla titulada “Supercopleras” que interpreta a dúo con la cantante extremeña Bebe. La letra es un manifiesto en toda regla. Compuesto por Luís Domerqc y la propia Elsa Rovayo, en él se hacen referencias a piezas clásicas como “La bien pagá”, “La Lirio” o “La Zarzamora” y su poesía redacta fielmente el posicionamiento vital de una folclórica en el siglo XXI. Su mensaje define generosamente a las artistas de este género, compañeras de la propia Shica, como “faraonas que a la vida le hacen frente”. Afirma que la receta para el éxito de la copla “es la juntera de nuestra carne valiente”.

Si La Shica se quita de “bienpagá” es porque le sobra fortuna y es el momento para dar paso a una mujer nueva y libre en la copla, porque ni por La Lirio se pagan ya cincuenta monedas de oro (y se entrega con deseo al placer de la carne), ni La Zarzamora tiene tiempo para perderlo llorando por los rincones. Lleva “la peineta tatuá como número de serie” y el sonido de su río traerá criptonitas para la gloria este género.

Me quité de bienpagá
porque fortuna me sobra,
ahora vivo del veneno
porque soy carne de cobra.

Colmillos de seda fina,
corazón de criptonita,
la más bruta de las flores,
del barro, la más bonita.

La peineta tatuá
como número de serie,
en el amor y las penas
me la juego a la intemperie.

Pero al miedo no le presto
ni una espina de mis huesos
porque sé que no estoy sola
cuando me falten los besos.

Batallón de faraonas
que a la vida le hacen frente,
la receta es la juntera
de nuestra carne valiente.
Batallón de faraonas,
la que se quiera sumar,
y esté libre de ataduras,
que lo nuestro es copla dura
y lo vamos a celebrar.

La Lirio ya no es La Lirio,
se le cayeron las penas,
sólo llora cuando folla,
se ha cardado la melena.

Y en el Café de Levante,
lanza besos con tesoro,
la Zarzamora responde:
“le ganó la carne al Oro”.

Cuando hacemos "Mariencuentros"
la que se forma es delito,
que a cañeras no nos ganan
ni de coña los Sex Pistols.

Pásame ese chocolate,
cuéntame otra batallita,
la que no pica no come,
la que no come es mosquita.

Batallón de faraonas
que a la vida le hacen frente,
la receta es la juntera
de nuestra carne valiente.
Batallón de faraonas,
la que se quiera sumar,
y esté libre de ataduras,
que lo nuestro es copla dura
y lo vamos a celebrar.


Video de La Shica & Bebe cantando “Supercopleras”

5 comentarios:

  1. Creo que "La Shica" y yo tenemos diferentes formas de entender la copla.
    Yo no concibo la copla sin garganteos, quiebros, abanico, bata de cola, sentimiento... Para mí es todo eso.
    En cambio, esta mujer se presenta rapeando y sin nada de lo anterior. Claro que presenta nuevos sonidos, pero creo que no para la copla, sino para el rap, al ser una nueva letra. También me resulta curioso que alguien se llame "supercoplera" sin nada de eso, y luego haya gente aprendiendo garganteos y cómo mover el abanico. Además la copla suele ir destinada a gente mayor (a pocos jóvenes nos gusta la copla)y si saliese "La Shica" cantando no sé qué dirían.
    De todas formas es mi humilde opinión, que no se le más importancia de la que merece. Es la primera vez que comento en el blog, muchas gracias por esta oportunidad de aprender en él. Es muy interesante y está muy bien redactado. =)

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  2. Muchísimas gracias Milagros por tu comentario. Entiendo perfectamente lo que me dices. En este género tenemos la suerte de contar con una diversidad musical insólita, porque nada tiene que ver Diana Navarro con Miguel Poveda o Isabel Pantoja con Clara Montes. Hay aficionados a una copla más flamenca, otros a una copla más trágica y otros a una más sencilla y desprejuiciada.

    Si nos remontamos a los años de la II República, la copla nació llena de sencillez. En las últimas décadas figuras como las de Marifé de Triana o Isabel Pantoja han dado una sola imagen de la copla, la más dramática, la que se interpreta intensamente, con todos esos signos que nos cuentas, pero siempre han existido otras formas de hacer la copla.

    El abanico, la bata de cola, los garganteos... son nuestros signos y tenemos que manetenerlos, pero utilizarlos sólo cuando son justificados. Mi opinión personal es que mucha gente joven hace terribles exageraciones, no sólo es sus vestuarios (flores enormes, batas de cola injustificadas en canciones que no lo piden, peinetas, pendientes y cacharros en la cabeza por doquier...) si no también en sus interpretaciones, que son una verdadera exageración sin gusto. Estoy convencido de que la copla se canta con el corazón y no con la peineta ni la bata de cola.

    Es cierto que en este blog hago una apuesta importante por una copla nueva, llena de sonidos contemporáneos, quizá porque bastante daño nos ha hecho que la asociaran a cierta etapa de la historia de España, por todo lo que te cuento anteriormente de las peinetas y las batas de cola (lo que liga directamente a un folclorismo barato de pandereta y "Viva la Virgen!"), y porque a la largo de la historia de la copla se ha demostrado que este es un género que va evolucionando con la sociedad en la que se desarrolla. Por eso no es lo mismo "Ojos verdes" (en 1931, en plena República, donde era lícito hablar de una prostituta "apoyá en el quicio de La Mancebía..."), que "El Emigrante" (en 1950, con media España en plena emigranción hacia el norte de Europa) o "Embrujá por tu querer" (en 1975, en el fin de la dictadura, con esos sonidos pop que se abren a una Europa sustancialmente más adelantada).

    De todos modos Milagros, en este espacio también analizamos coplas más clásicas y de mayor intensidad interpretativa. Te invito a visitar la que publicaré en unos días, que espero de verdad que sea más de tu gusto (en este escenario damos cabida a todas las formas posibles para la copla). Conversaciones como está me hacen reafirmarme en la riqueza musical de este género. Un abrazo sincero y espero seguir leyéndote por el blog. Mil gracias!

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  3. Pues llevas razón, no lo había pensado nunca... Siempre había creído que la copla sólo podía ser de una manera, sin más formas de entenderla e interpretarla, pero es verdad que los tiempos cambian y con ellos la música y los gustos de la gente, pudiendo cada uno puede tener unos gustos u otros, sin ser unos más válidos que otros.
    Muchas gracias a ti por este blog (por fin puedo hablar con alguien de copla jaja) y por estas nuevas formas de visualizar la copla.

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  4. Pues, paso por aquí por casualidad... Me gusta la música en general y a mí, como a la Shica, las fronteras me tocan bastante la moral. Ni soy rapera, ni flamenca, ni coplera, ni jazzera, ni soulera ni nada de nada y todas esas cosas a la vez. En el arte, si hay creación y sentimiento, vale todo. Soy de teatro, música y danza y creo que siempre es mucho más interesante seguir la búsqueda de lo incierto, que acomodarse en lo de siempre, porque al final se queda obsoleto, aburre y huele. El ser humano crea de lo que siente y lo que siente está condicionado por lo que ve, escucha, aprende y vive. Los tiempos cambian y ningún año es como el anterior y, afortunadamente, hay gente que teme morirse en el pasado.

    Para mí la Shica es una artista como la copa de un pino. He dicho :p

    Saludos y gracias (buscaba la letra de Supercopleras... :)

    Rocío

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  5. Totalmente de acuerdo con tu comentario Rocío. Quizá por eso en este espacio hay momentos en los que nos permitimos los lujos de ir hacia otros territorios y publicamos a Antonio Vega, Joaquín Sabina, Enrique Bunbury e incluso alguna cosita en catalán o griego. La creación está por encima de los géneros. De todos modos, yo que estoy posicionado en la copla de manera contundente, sigo insistiendo en que La Shica hace copla.

    Me alegra que "pases por aquí por casualidad". Opino en igual medida que Elsa, es una artista y una tía alucinante. Saludos!

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