
Intérprete: Buika
Título: No habrá nadie en el mundo
Autor: Javier Limón
Disco: Niña de fuego
Año: 2008
“El arte es como follar. Cuando canto para ti quiero estar dentro de ti. Eso es lo que hacen las películas, lo que hace la literatura. Eso es la música.”
Buika
Aunque nació en Palma de Mayorca en 1972, sus antecesores eran originarios de Guinea Ecuatorial. No hay más que ver la calidez de su piel oscura dominada por los golpes de sombras y luces que la intensifican, su mirada dura y su pelo herido de carbón, para darse cuenta de cual es la magnitud de la intensidad de la música que hace esta mujer.
Muchos la definen como El ángel negro de la copla, quizá porque nada retrate mejor “La niña de fuego” que su piel quemada y desnuda o porque sus “Ojos verdes” o “Mi niña Lola”, están desprejuiciadas y constituidas en nuevas formas, jazzísticas, flamencas, anglosajonas... que vuelan alto, como angelotes de madera de ébano.
Pero Concha Buika, no por pertenecer al ámbito de la copla, ha dejado huérfanos otros géneros a los que desde su posición vital (la copla y el flamenco) se ha acercado visceralmente: el jazz, el funk, los clásicos latinoamericanos o la música inglesa, de la que afortunadamente ha traído de vuelta para la copla todo lo aprendido.
La pureza domina todas las variantes de su trabajo y desde una postura abierta pero firme, traslada a la copla muchos de los significantes externos de su época.
“Tal vez Buika sea la prueba más exigente de que, un siglo después de que el género de la copla naciese como tal, los intérpretes del siglo XXI son capaces de acercarse a él y reinterpretarlo desde los más diversos espacios musicales, lo que demuestra su riqueza, su vigencia y su autenticidad”
Manuel Francisco Reina
Javier Limón se fijó en ella como una de las promesas de la música racial y de fusión hispana para hacer un disco titulado “Mi niña Lola” (2006), que obtuvo el premio a la Mejor Producción Musical y Mejor disco de Canción Española. La incursión de Javier Limón en la carrera de la mallorquina es vital. De su puño, letra y guitarra han salido coplas nuevas de una calidad e intensidad formidables, que nada tienen que envidiar a los clásicos de Perelló y Mostazo, Quintero, León y Quiroga, León y Solano u Ochaíta, Valerio y Solano. Javier Limón, que proviene del flamenco, ha producido entre otros a Enrique Morente, Paco de Lucía, Diego el Cigala, Montse Cortés o Andrés Calamaro con irrefutable éxito. Parte de las estructuras del flamenco (igual que los compositores clásicos de copla) las utiliza para poner en pié coplas nuevas, con versos de una delicadeza exquisita y universos intimistas fascinantes.
La copla de hoy pertenece al disco “Niña de fuego” (2008); el segundo que Javier Limón produjo para Buika. En él alterna dos clásicos: “Falsa monea” y “La niña de fuego”, con cinco piezas inéditas compuestas por el productor. Además se incluyen dos compuestas por la propia cantante, otra titulada “En la niebla” compuesta por el cineasta David Trueva y varios clásicos hispanoamericanos.
Entre las coplas que Javier Limón compuso para Buika en este trabajo destaca una hermosa bulería titulada “Árboles de agua”. “Culpa mía”, “Volverás” o “Hay en la luz” se suman a “No habrá nadie en el mundo”, unos esbeltos tangos de los que Buika supo adueñarse con sus voz ahumada, de notable expresividad dramática, de trasnoche antiguo y cristal sucio, con sabor a azufre y estremecedor calor volcánico.
Esta copla por tangos, que podía ser perfectamente una marcha de Juana Reina, narra la historia de un amor intenso y pretérito, que Javier Limón supo muy bien contar a través de imágenes cálidas de atardeceres y olivares, con matices de haikús orientales que mojan los versos en una trascendecia espiritual de muy agradable sensación. La incomprensión por el dolor producido, es lo que da pie a este verso, tan sensual como impío, en el que no se termina de perder la esperanza.
La bisexualidad de Buika permite que una artista de la vanguardia del género pueda cantar una copla de amor hacia otra mujer: (Yo no comprendo / cómo en tus ojos, niña / sólo hay desierto) (…) (Cuando tú vuelvas, niña / te como a besos).
Gracia Montes habla maravillas de este ángel negro. Dice que es “grandísimo, importantísimo” que una hispano-guineana con esas cadencias cante copla. Yo sólo añadiré en el retablo de la copla, hay un ángel negro que vino para guardar el talento de los compositores que levantaron este género, aprendió de ellos y se construyó sus propias alas, nuevas, para echar a volar.
Desde que el agua el libre,
libre entre manantiales vive.
Jazmines han llorado,
yo no comprendo
cómo en tus ojos, niña,
sólo hay desierto.
Hermosa era la tarde
cuando entre los olivos
nadie vio cómo yo a ti te quise.
Cómo te quiero.
Hoy los olivos duermen
y yo no duermo.
No habrá nadie en el mundo
que cure la herida que dejó tu orgullo,
yo no comprendo que tú me lastimes
con todo el amor que me diste.
Pá cuando tú volvieras
pensé en cantarte coplas viejas,
de esas que hablan de amores
y de sufrimiento.
Cuando tú vuelvas, niña,
te como a besos.
Y volaremos alto.
Donde las nubes van despacio,
despacio va mi boca,
sobre tu cuerpo,
tan lento, que seguro,
se para el tiempo.
No habrá nadie en el mundo
que cure la herida que dejó tu orgullo,
yo no comprendo que tú me lastimes
con todo el amor que me diste.
Web de Buika
Videoclip de Buika cantando “No habrá nadie en el mundo”


+(Portada).jpg)








