A pesar de que el cambio climático reduzca progresivamente los fríos y las nieves, es diciembre y llega la navidad.
Tengo claro que una de las mejores cosas que tienen estas fechas son los villancicos flamencos, por eso durante las próximas semanas, publicaré algunas piezas que he querido rescatar del repertorio navideño para compartirlas con vosotros.
Prometo sorpresas. Seguro que os abren el apetito algunos villancicos o coplas navideñas de años anteriores que me apetece que recordemos.
¡Abrazos para cada rincón del mundo desde el que nos visitáis!
Intérprete: Pasión Vega Título: Triana, Triana Autor: JuanMostazo, José Muñoz Molleda, Antonio García Padilla, Antonio Martínez del Castillo Disco: Con el alma en los labios Año: 1997
Triana. ¡Ay, mi Triana!
Lo mismito que un puñal en mi alma se clavó la penilla de tenerte de dejar, rosita perfumá, Triana.
Que tan pronto como al mundo yo llegué, la suerte, pa’ mí, fue tirana.
¡Ay barrio mío, nunca te olvío!
Soleares trianeras, quejíos del alma son. En la copla que te canto yo pongo mi corazón.
Puentecito de Triana por el que tendré que pasar, y la cara iré volviendo, Triana, donde tú estás.
¿De tu río en el cristal cuantas veces me miré, y en tus calles de jazmines perfumás la frente me besó la luna?
Yo no tengo más tesoro ni caudal que el barrio que meció mi cuna.
¡Ay, las campanas de mi Santa Ana!
Soleares trianeras, quejíos del alma son. Más floría cuando vuelva, Triana, te he de ver yo.
Te perdí ya, barrio mío, igual que el moro a Graná. ¡Si será grande mi pena que ya no sé ni llorar!
A Dios pongo por testigo, que si grande es mi culpita, más grande fue mi castigo.
Intérprete: La Shica Título: Mi familia y otros animales Autores: Javier Espada Disco: Supercop Año: 2010
Que anda puesta ya la mesa en el bazar de los excesos, donde hay todo menos eso que se ve en las comidas inglesas.
Armonía, paz y decoro, aquí la verdad es que no se estilan.
Que en esta familia de loros, de perros y gatos, de golpecitos en los platos, de seis que hablan y nadie escucha.
De “¡Mama sal de la ducha, que ha llegado la vecina!”. Y la vecina que te achucha y se mete hasta la cocina, claro.
Así que antes que sea tarde, anímense mis cobardes, cojan sitio entre empujones y no pierdan de vista
este cuadro surrealista con pan, vino y dos funciones, que más que una comida al uso o una cena costumbrista,
se lo juro, es una abuso. ¡Carnaza pal psicoanalista!
Son mis alimentos, son mis solazos, me los como a besos con bicarbonato.
Por que si llega el trueno es que habido rayo, y más que rayo, centella, y es que mi hermana es cosa mala con lo que corre y no se estrella.
¡Ya está bien Sonsoles, que eres una mareante! ¡Chiquilla, que nos vas a dar la comida!
Igualito que mi madre, que si no está dormida es porque se ha echao una siesta y hace esperar hasta la vida.
Pero la vida, como la conoce, ni se molesta.
No se termina aquí la cosa. Cuidao tengan ustedes qué mujer más peligrosa.
Ay, lo que sufren las baldosas si ven a mi tía Pruden, que si le da por frotar, lo mismo te arranca hasta un lunar que pa’ ella: “To lo oscuro es mugre”.
Así que denme un respiro, búsquenme un rellano y permítanme un segundo que grite bien a gusto que me han dicho que es muy sano.
Son mis alimentos, son mis solazos, me los como a besos con bicarbonato.
¿No ven señores como no hay donde agarrarse? Unos que no paran, otros que no llegan.
Mira, ahí viene mi cuñao, con su empane de primera, con la cabecita en Babia y su cuerpo en Antequera.
O mi tía Meme, tan pequeña, tan prieta, echando al fuego leña, clavando en plena grieta.
O los perros, que van de tapadillo, y na’ más que levantas el brazo ya le han metido el hocicazo a lo mejor del solomillo.
Vamos, una merienda de negros, un circo de cuatro pistas en sourround de seis canales, ni un crucero de turistas, ni Brasil en carnavales.
No hay cuerpo humano que resista, dos comidas principales con mi familia y otros animales.
Son mis alimentos, son mis solazos, me los como a besos con bicarbonato.
Intérprete: Isabel Pantoja Título: María de la O Autores: Salvador Valverde / Rafael de León / Manuel López-Quiroga Disco: Sinfonía de la copla Año: 2005
Para mis manos tumbagas, pa’ mis caprichos moneas, y pa’ mi cuerpo lucirlo, mantones bordados, vestidos de seda.
La luna que yo pida, la luna que él me da, que pa’ eso mi payo abiya más parné que tiene un sultán.
“¡Envidio tu suerte!”; me dicen algunas al verme lucir, y no saben, pobres, la envidia que ellas me causan a mí.
María de la O, que desgraciaíta, gitana, tú eres teniéndolo tó.
Te quieres reír, y hasta los ojitos los tienes moraos de tanto sufrir.
Maldito parné, que por su culpita dejé yo al gitano que fue mi querer.
Castigo de Dios es la crucecita que llevas a cuestas, María de la O.
Para su sed fui el agua, para su frío candela, y pa’ mis clisos gitanos un cielo cuajado, con luna y estrellas.
Querer como aquel nuestro no hay en el mundo dos. Maldito dinero, que así, de su vera, a mí me apartó.
“¡Serás más que reina!”; me dijo a mí el payo y yo lo creí. Mi vida y mi oro daría yo ahora por ser lo que fui.
María de la O, que desgraciaíta, gitana, tú eres teniéndolo tó.
Te quieres reír, y hasta mis ojitos los tengo moraos de tanto sufrir.
Maldito parné, que por su culpita dejé yo al gitano que fue tu querer.
Castigo de Dios es la crucecita que llevas a cuestas, María de la O.
Intérprete: Ana Belén Título: Romance de la pena negra Autores: Federico García Lorca / Fito Páez Disco: Lorquiana. Poema de Federico García Lorca Año: 1998
Las piquetas de los gallos cavan buscando la aurora, cuando por el monte oscuro baja Soledad Montoya.
Cobre amarillo, su carne huele a caballo y a sombra. Yunques ahumados sus pechos, gimen canciones redondas.
- Soledad, ¿Por quien preguntas sin compañía y a estas horas? - Pregunte por quien pregunte, dime: ¿a ti qué se te importa?
Vengo a buscar lo que busco, mi alegría y mi persona. - Soledad de mis pesares, caballo que se desboca
al fin encuentra la mar y se lo tragan las olas. - No me recuerdes el mar que la pena negra brota
en las tierras de la aceituna bajo el rumor de las hojas. -¡Soledad, qué pena tienes! ¡Qué pena tan lastimosa!
Lloras zumo de limón agrio de espera y de boca. - ¡Qué pena tan grande! Corro mi casa como una loca,
mis dos trenzas por el suelo, de la cocina a la alcoba. ¡Qué pena! Me estoy poniendo de azabache carne y ropa.
¡Ay, mis camisas de hilo! ¡Ay, mis muslos de amapola! - Soledad, lava tu cuerpo con agua de alondras, y deja tu corazón en paz, Soledad Montoya.
Por abajo canta el río: volante de cielo y hojas. Con flores de calabaza la nueva luz se corona.
¡Oh! ¡Pena de los gitanos! Pena limpia y siempre sola. ¡Oh! ¡Pena de cauce oculto y madrugada remota!
Intérprete: Plácido Domingo Título: La cruz de mayo Autores: Salvador Valverde / Manuel Font de Anta Disco: Pasión española Año: 2008
En aquel rinconcito lleno de flores donde apenas llegaba la luz y el ruido, le decía el gitano de sus amores: “Por la cruz yo te juro que no te olvido”.
Le cegaron sus frases de amor ardiente y arrastrá por el fuego de su ceguera, olvidó sus cariños, dejó a su gente, y escapó aquella noche de primavera.
Noche de fiesta en Sevilla oliendo el aire de azahar, a nardos y a manzanilla, nunca te podré olvidar. ¡Noche de fiesta en Sevilla!
Cruz de mayo sevillana. Cruz de mayo que en tu patio la encontré. Sabe Dios si en toa’ la vía ya no te volveré a ver, cruz de mayo sevillana.
Se pasaron los años en un segundo y se hundieron sus sueños de chavalilla, se sintió el alma rota, cansá del mundo, y una noche de mayo volvió a Sevilla.
Se escucharon las coplas en la plazuela, se acercó a su casita linda y galana, y quedó contemplando tras la cancela la mejor cruz de mayo que hay en Triana.
En la cruz de la alegría ya sólo vino a rezar, por el dolor de sus días y nadie la vio llorar donde to’ el mundo reía.
Cruz de mayo sevillana. Cruz de mayo que en su patio la encontré. Quién pudiera verla ahora como la primera vez. ¡Como la primera vez!