
Intérprete: Antonio Vega
Título: A trabajos forzados
Letra: Antonio Gala
Música: Antonio Vega
Disco: De un lugar perdido
Año: 2001
“Pienso en los grandes poetas y veo que no les llego ni a la altura del betún. Pero lo cierto es que disfruto incorporando a la música textos que tengan un valor propio, que no sean un mero añadido”
Antonio Vega
Nació en Madrid el 16 de diciembre de 1957. Él mismo afirmaba que tuvo una educación afortunada, levantada sobre las bases de la humildad y la entrega. Con sólo diez años, participaba como oyente en clases de guitarra, anclando sus ojos en las manos de los músicos, intentado grabar las posiciones de los acordes que se deslizaban por los trastes de aquellos mástiles, soñando algún día poder hacer sonar sobre sus muslos aquel instrumento tan grande como él.
Por su adolescencia pasó el final de la dictadura franquista y sin hacer demasiado hincapié en ello, tras cumplir su servicio militar en Valencia, se matriculó durante dos años en una Escuela de Arquitectura y más tarde en una de Pilotos, encendiéndose paralelamente en él el interés por la música.
Como a todos los músicos de su generación, la Movida Madrileña le pasó por encima. En 1978 formó junto a Nacho García Vega (su primo) el grupo Nacha Pop. El primer disco del grupo se editó en 1980 y durante su periodo de vida (1978-1988), el propio Antonio Vega se desarrolló artísticamente componiendo muchos de los temas, consiguiendo el logro de incorporar al cancionero popular piezas como “La chica de ayer”, que durante aquellos años se convertiría en una de las más representativas de La Movida. A su generación se sumarán Radio Futura, Alaska y los Pegamoides, Ejecutivos Agresivos o Los Secretos.
Durante estos diez años de vida del grupo editarán “Nacha Pop” (1980), “Buena disposición” (1982), “Más números, otras letras” (1983), “Una décima de segundo” (1984), “Dibujos animados” (1985) y “El momento” (1987).
Pero el grupo se disolvió a finales de los 80 y Antonio Vega, en su carrera como solista, acentuó una línea más intimista, poniendo el valor todo lo aprendido en su etapa anterior, mezclando los sonidos pop con los versos más exquisitamente urbanos y asequibles. Su discografía en solitario, que se iniciará en 1991, la compondrán “No me iré mañana” (1991), “El sitio de mi recreo” (1992), “Océano de sol” (1994), “Anatomía de una ola” (1998), “De un lugar perdido” (2001) o finalmente “3000 noches con Marga” (2005), un disco dedicado a la memoria de su mujer. El 19 de mayo de 2009 moría Antonio Vega dejando parcialmente de luto el Pop español.
La copla de hoy pertenece al disco “De un lugar perdido” (2001), de la etapa final como solista de Antonio Vega. Durante la preparación de este trabajo, paralelamente, Clara Montes preparaba su debut en la escena musical con un cedé íntegramente compuesto por versos musicalizados del poeta Antonio Gala. A Antonio Vega le tocó la difícil y exquisita tarea de musicalizar uno de los versos más significativos de Gala, originalmente titulado “Condena”, para el disco que preparaba Clara Montes. Tan magnífica obra, el ex componente de Nacha Pop, no pudo resistirse a grabarla. Al respecto cito unas declaraciones del cantautor:
“Es un soneto de Gala, que es maravilloso, que lo compuse en principio para Clara Montes, pero no he podido resistirme a la tentación de hacerlo de esta forma. Es fantástico. Tiene esa atmósfera tan poderosa, tan magnética. Es una canción que me emociona interpretar. Es algo muy serio de verdad, al tocarla me da la sensación de estar ante algo muy fuerte, de estar jugando, no con un arma de doble filo, pero, si quieres, con elementos muy poderosos dentro del ser humano”.
Antonio Vega
Aunque pueda parecer pretencioso e incoherente incluir esta obra y a este autor en un espacio de análisis para los nuevos órdenes de la copla, la pieza, producida por Nacho Béjar, levanta simbólicamente muchos de los valores de la copla para nuestro tiempo. El verso de Gala, narra íntimamente la apasionante entrega de un sujeto enamorado hacia otro con escalofriantes palabras como: “buscaré solamente la sentencia / a cadena perpetua de tu abrazo”. El desgarro interno de un individuo anhelando la presencia del ausente no se encuentra tan alejado de piezas del repertorio asumido, como muchos de los sonetos de Rafael de León que musicalizó Juan Solano: “Ten cuidado”, “Mi amigo”, “Con ruedas de molino”, “Ni un padre nuestro” o “Poema de mi soledad”. La incursión de Antonio Vega en la copla nace a raíz del disco "Tatuaje (I)" (1999), en el que interpretaba una exquisita y fascinante "Ay pena, penita" de la tripleta Quintero, León y Quiroga.
La versión original, magnífica donde las haya, sostenida sobre unos arreglos sinfónicos, arpegios de guitarra acústica y española y una esperanzadora percusión en el estribillo, es de Clara Montes, que editaba en su primer disco “Canta a Antonio Gala” (2001) un espléndido "A trabajos forzados".
Tuve la suerte de escuchar en directo este verso de Gala a Antonio Vega, no a mucho de su muerte, apoyado débil en su guitarra, con un rostro delgado y silencioso que parecía anunciar el fatal desenlace. Esta obra, que tantas veces ha llenado mis momentos de dolor y de soledad, quiero compartirla especialmente con aquellas personas que se entregan vital y absolutamente y reclaman la fusta del amor (su dolor), enfrentándose a la entrega terrible desde la esperanza, para alcanzar el abrazo perpetuo.
A trabajos forzados me condena
mi corazón, del que te di la llave.
No quiero yo tormento que se acabe,
y de acero reclamo mi cadena.
No concibe mi mente mayor pena,
que libertad sin beso que al trabe,
ni castigo concibe menos grave,
que una celda de amor contigo llena.
No creo en más infierno que tu ausencia.
Paraíso sin ti, yo lo rechazo.
Que ningún juez declare mi inocencia,
porque, en este proceso a largo plazo,
buscaré solamente la sentencia,
a cadena perpetua de tu abrazo.
Web de Antonio Vega
Video de Antonio Vega cantado “A trabajos forzados”
Título: A trabajos forzados
Letra: Antonio Gala
Música: Antonio Vega
Disco: De un lugar perdido
Año: 2001
“Pienso en los grandes poetas y veo que no les llego ni a la altura del betún. Pero lo cierto es que disfruto incorporando a la música textos que tengan un valor propio, que no sean un mero añadido”
Antonio Vega
Nació en Madrid el 16 de diciembre de 1957. Él mismo afirmaba que tuvo una educación afortunada, levantada sobre las bases de la humildad y la entrega. Con sólo diez años, participaba como oyente en clases de guitarra, anclando sus ojos en las manos de los músicos, intentado grabar las posiciones de los acordes que se deslizaban por los trastes de aquellos mástiles, soñando algún día poder hacer sonar sobre sus muslos aquel instrumento tan grande como él.
Por su adolescencia pasó el final de la dictadura franquista y sin hacer demasiado hincapié en ello, tras cumplir su servicio militar en Valencia, se matriculó durante dos años en una Escuela de Arquitectura y más tarde en una de Pilotos, encendiéndose paralelamente en él el interés por la música.
Como a todos los músicos de su generación, la Movida Madrileña le pasó por encima. En 1978 formó junto a Nacho García Vega (su primo) el grupo Nacha Pop. El primer disco del grupo se editó en 1980 y durante su periodo de vida (1978-1988), el propio Antonio Vega se desarrolló artísticamente componiendo muchos de los temas, consiguiendo el logro de incorporar al cancionero popular piezas como “La chica de ayer”, que durante aquellos años se convertiría en una de las más representativas de La Movida. A su generación se sumarán Radio Futura, Alaska y los Pegamoides, Ejecutivos Agresivos o Los Secretos.
Durante estos diez años de vida del grupo editarán “Nacha Pop” (1980), “Buena disposición” (1982), “Más números, otras letras” (1983), “Una décima de segundo” (1984), “Dibujos animados” (1985) y “El momento” (1987).
Pero el grupo se disolvió a finales de los 80 y Antonio Vega, en su carrera como solista, acentuó una línea más intimista, poniendo el valor todo lo aprendido en su etapa anterior, mezclando los sonidos pop con los versos más exquisitamente urbanos y asequibles. Su discografía en solitario, que se iniciará en 1991, la compondrán “No me iré mañana” (1991), “El sitio de mi recreo” (1992), “Océano de sol” (1994), “Anatomía de una ola” (1998), “De un lugar perdido” (2001) o finalmente “3000 noches con Marga” (2005), un disco dedicado a la memoria de su mujer. El 19 de mayo de 2009 moría Antonio Vega dejando parcialmente de luto el Pop español.
La copla de hoy pertenece al disco “De un lugar perdido” (2001), de la etapa final como solista de Antonio Vega. Durante la preparación de este trabajo, paralelamente, Clara Montes preparaba su debut en la escena musical con un cedé íntegramente compuesto por versos musicalizados del poeta Antonio Gala. A Antonio Vega le tocó la difícil y exquisita tarea de musicalizar uno de los versos más significativos de Gala, originalmente titulado “Condena”, para el disco que preparaba Clara Montes. Tan magnífica obra, el ex componente de Nacha Pop, no pudo resistirse a grabarla. Al respecto cito unas declaraciones del cantautor:
“Es un soneto de Gala, que es maravilloso, que lo compuse en principio para Clara Montes, pero no he podido resistirme a la tentación de hacerlo de esta forma. Es fantástico. Tiene esa atmósfera tan poderosa, tan magnética. Es una canción que me emociona interpretar. Es algo muy serio de verdad, al tocarla me da la sensación de estar ante algo muy fuerte, de estar jugando, no con un arma de doble filo, pero, si quieres, con elementos muy poderosos dentro del ser humano”.
Antonio Vega
Aunque pueda parecer pretencioso e incoherente incluir esta obra y a este autor en un espacio de análisis para los nuevos órdenes de la copla, la pieza, producida por Nacho Béjar, levanta simbólicamente muchos de los valores de la copla para nuestro tiempo. El verso de Gala, narra íntimamente la apasionante entrega de un sujeto enamorado hacia otro con escalofriantes palabras como: “buscaré solamente la sentencia / a cadena perpetua de tu abrazo”. El desgarro interno de un individuo anhelando la presencia del ausente no se encuentra tan alejado de piezas del repertorio asumido, como muchos de los sonetos de Rafael de León que musicalizó Juan Solano: “Ten cuidado”, “Mi amigo”, “Con ruedas de molino”, “Ni un padre nuestro” o “Poema de mi soledad”. La incursión de Antonio Vega en la copla nace a raíz del disco "Tatuaje (I)" (1999), en el que interpretaba una exquisita y fascinante "Ay pena, penita" de la tripleta Quintero, León y Quiroga.
La versión original, magnífica donde las haya, sostenida sobre unos arreglos sinfónicos, arpegios de guitarra acústica y española y una esperanzadora percusión en el estribillo, es de Clara Montes, que editaba en su primer disco “Canta a Antonio Gala” (2001) un espléndido "A trabajos forzados".
Tuve la suerte de escuchar en directo este verso de Gala a Antonio Vega, no a mucho de su muerte, apoyado débil en su guitarra, con un rostro delgado y silencioso que parecía anunciar el fatal desenlace. Esta obra, que tantas veces ha llenado mis momentos de dolor y de soledad, quiero compartirla especialmente con aquellas personas que se entregan vital y absolutamente y reclaman la fusta del amor (su dolor), enfrentándose a la entrega terrible desde la esperanza, para alcanzar el abrazo perpetuo.
A trabajos forzados me condena
mi corazón, del que te di la llave.
No quiero yo tormento que se acabe,
y de acero reclamo mi cadena.
No concibe mi mente mayor pena,
que libertad sin beso que al trabe,
ni castigo concibe menos grave,
que una celda de amor contigo llena.
No creo en más infierno que tu ausencia.
Paraíso sin ti, yo lo rechazo.
Que ningún juez declare mi inocencia,
porque, en este proceso a largo plazo,
buscaré solamente la sentencia,
a cadena perpetua de tu abrazo.
Web de Antonio Vega
Video de Antonio Vega cantado “A trabajos forzados”