Las 10 más populares del día

19 dic 2010

Villancico del gloria


Intérprete: Manuel Lombo
Título: Villancico del gloria
Autor: Popular
(Adapt.: Manuel Lombo)
Disco: Cante, incienso y mirra
Año: 2009


“Son villancicos que suenan a todo el mundo, clásicos, pero con aire renovado y flamenco.”

Manuel Lombo


Nació en el sevillano pueblo de Dos Hermanas en 1980. Manuel Lombo es un reconocido cantante de flamenco, de exquisita versatilidad y dominio de escena.

Sus inicios en la música fueron a los 5 años. A lo largo de su carrera ha estudiado flamenco bajo la dirección de Naranjito de Triana y José el de la Tomasa, actuado en numerosas peñas y festivales andaluces, interviniendo en giras internacionales y compañías de baile como la de Rafael Campallo que han girado por Méjico, Miami o Nueva York.

En 2006 participó junto a una de sus madrinas artísticas, Pasión Vega, en el Metropolitan de Nueva York y poco después apareció en el mercado su primer trabajo discográfico, “Manuel Lombo” (2006), en el que iniciaba una línea con temas aflamencados, tocando palos como la bulería y versiones de los reconocidos compositores Miguel Gallardo o Quintero, León y Quiroga.

Dos años más tarde aparecería en el mercado “Siete pormenores” (2008), un disco en el que trataría con la bulería, la sevillana o los tangos, así como una versión de los “Tangos de la plaza” de Enrique Morente o “Todo el mundo” de Rocío Jurado. También grabaría una letra del joven compositor Jesús Bienvenido o cuatro sevillanas de Manuel Pareja Obregón.

El cantaor de Dos Hermanas cuenta que su primera actuación en público fue cantando un villancico. Interesado en esta música popular, de temática religiosa y cristiana, publica un año más tarde “Cante, incienso y mirra” (2009), un alegato a favor de la música navideña en Andalucía, con la que se festeja el nacimiento de Jesús en una tierra de profundo sentimiento religioso.

“Cante, incienso y mirra” -un título en el que se sustituye el oro por el cante- es un trabajo de doce pistas entre las que se rescatan muchos villancicos populares como “En el portal de Belén”, “El ayayay”, “Al Rey de los cielos”, “Villancico del gloria” o “Salve madre”. Además versiona una pieza compuesta por Federico García Lorca titulada “Nana de Sevilla” e incluye varios temas inéditos como “Bulería de Santa María” o “Gracias a ti”.

“He escogido villancicos que siempre me han acompañado. También hemos intentado rescatar alguna pieza como la ‘Caravana de los Reyes’ que es una autentica joya, tanto por lo musical como también por la letra. Pero, en general, son villancicos que yo he conocido siempre.”

Manuel Lombo

El “Villancico del gloria” es una obra de carácter popular en Jerez a la que Manuel Lombo quiso imprimir su personal visión. Con algunas variantes respeto a la versión hegemónica, esta pieza se levanta majestuosa con esos tintes flamencos.

Aunque el origen de este villancico no sea gitano, su popularidad y arraigo llegó a dar nombre al cantaor jerezano Niño de la Gloria, por la estupenda interpretación que hacía del mismo.

La coplilla navideña trata la escena bíblica en la que se narra la llegada de María y José a la ciudad de Belén. Ella, embarazada, necesita un lugar en el que dar a luz y la letra, en su personal interpretación de la mitológica escena, nos cuenta cómo al acudir a un mesón, el mesonero les niega posada por no tener dinero con el que pagarle: “Que el que trae dinero / toíta la casa es suya / pero si no lo trae / no hay posada ninguna.”

La Virgen María cae desmayada del disgusto y después de que San José le brinde su amor con un “mientras yo esté a tu lado / no te hará falta de nada”, marchan a un portal humilde en el que, junto a dos bestias, dará a luz al niño Jesús. Cuenta el poema que “entre el buey y la mula / nació el verbo divino”. La letra lo festeja con un insistente “¡Gloria al recién nacido! ¡Gloria!”.

Los arreglos de este villancico comienzan con el rasgueo de una botella de anís a la que le sigue la incursión de diversos instrumentos de percusión, entre ellos un profundo cajón flamenco. Los sonidos sinfónicos se mimetizan con un arpegio de guitarra española que sustenta la voz siempre flamenca de Manuel Lombo, mientras que un coro insiste en ciertas partes de la copla, sobre una estructura de percusión.

Versiones de este “Villancico del gloria” han sido muy propensas en coros populares y contextos eclesiásticos, pero también se han registrado otras, como la que hizo Tomasa La Macanita para la película "Flamenco" de Carlos Saura, el Niño de la Gloria o Rocío Segura.

Los caminos se hicieron,
con agua, viento y frío.
Caminaba un anciano
muy triste y afligido. ¡A la gloria!
A su bendita madre, victoria.
¡Gloria al recién nacido! ¡Gloria!

Los caminos se hicieron,
con agua, viento y frío.
Caminaba un anciano
muy triste y afligido. ¡A la gloria!
A su bendita madre, victoria.
¡Gloria al recién nacido! ¡Gloria!

Llegaron a un mesón,
para pedir posada,
y el mesonero ingrato
iba y se la negaba. ¡A la gloria!
A su bendita madre, victoria.
¡Gloria al recién nacido! ¡Gloria!

Que el que trae dinero,
toíta la casa es suya,
pero si no lo trae,
no hay posada ninguna. ¡A la gloria!
A su bendita madre, victoria.
¡Gloria al recién nacido! ¡Gloria!

La Virgen al oír eso,
se cayó desmayada,
y San José le dice:
Levántate esposa amada. ¡A la gloria!
A su bendita madre, victoria.
¡Gloria al recién nacido! ¡Gloria!

Levántate esposa amada.
¡Levántate esposa amada!
Mientras yo esté a tu lado,
no te hará falta de nada. ¡A la gloria!
A su bendita madre, victoria.
¡Gloria al recién nacido! ¡Gloria!

Y desde allí se fueron,
a un portal recogido,
y entre el buey y la mula
nació el verbo divino. ¡A la gloria!
A su bendita madre, victoria.
¡Gloria al recién nacido! ¡Gloria!


Web de Manuel Lombo
Video de Manuel Lombo cantando “Villancico del gloria”

18 dic 2010

Mañana sale


Intérprete: Rocío Jurado
Título: Mañana sale
Autores: Antonio Quintero / Rafael de León / Manuel López Quiroga
Disco: Canciones de España
Año: 1981


“Rocío Jurado ha ayudado a que haya más cultura.”

José Rodríguez de la Borbolla

En un pueblo pesquero de Cádiz nació una niña a la que pusieron de nombre Rocío. Corría el año 1946. Rocío Trinidad Mohedano Jurado, para más señas, vio la luz en Chipiona, hija de un humilde zapatero que dominaba los cantes y de una ama de casa que cantaba con gusto la canción española.

Su padre murió cuando ella tenía sólo 15 años, lo que la obligó a trabajar como zapatera o en el campo recolectando frutas.

De forma paralela, la afición de Rocío Jurado por la música la llevó a presentarse a infinidad de concursos radiofónicos en los que se ganó por derecho el sobrenombre de La niña de los premios.

Su abuelo intentó evitar las expectativas de aquella joven morena que soñaba con ir a Madrid y hacerse primera figura. Una huelga de hambre de una semana sirvió para que él cediera a hablar con ella. Junto a su madre y 8.000 pesetas que finalmente le dio el abuelo, tomó rumbo a la ciudad de las oportunidades, donde conoció a Pastora Imperio, Manolo Caracol o La Niña de los Peines, quienes al escucharla cantar decidieron contratarla en el tablao “El Duelde”.

“Rocío ha querido dejar claro que a ella no le gana nadie, ni a voz, ni a flamenca, ni a tonadillera, ni a rumbosa, ni a guapa. No hay cosa más bella y más emocionante que un artista lidiando con su soledad.”

Ricardo Cantalapiedra


A lo largo de su prodigiosa trayectoria musical se movió en los más diversos registros. Empezó en el flamenco, pero pronto llegaría a la copla, una copla modernista y aflamencada, festera y dramática, fresca y dúctil. Más adelante experimentaría con sonidos sinfónicos en la etapa junto al compositor Manuel Alejandro, aunque también tutearía a lo largo de los años con la música mejicana, pop, anglosajona o el gospel.

Pero si algo es destacable en su carrera, es que a pesar de sus diferentes experimentaciones musicales jamás olvidó la copla. Sin contar la aportación inédita que hizo en sus primeros años, relativos a la copla destacan de forma especial discos como “Proceso a una estrella” (1970), “Rocío Jurado” (1976), “Canciones de España. I” (1981), “Y sin embargo te quiero” (1983), “Canciones de España. II” (1988) o “Con mis cinco sentidos” (1995).

En el disco “Canciones de España. I” (1981) Rocío Jurado revisaba diez clásicos correspondientes a sus admiradas antecesoras Imperio Argentina, Lola Flores, Miguel de Molina y especialmente Concha Piquer, de quien versionaría cinco temas.

Cuentan que ante Concha Piquer la chipionera no dudó en cantar dos coplas, “Mañana sale” y “Romance de valentía”, ambas emblemáticas de la valenciana. Ante aquella situación La Piquer respondió déspotamente a una joven Rocío Jurado que le mostraba su admiración: “Con esa cara dura llegarás muy lejos. Ni si quiera las artistas consagradas se han atrevido a cantar mis canciones en mi cara”.

Quizá por la decepción (y la admiración que sentía a pesar de todo), años más tarde Rocío Jurado grabaría muchas coplas que hizo emblemáticas Concha Piquer: “Ojos verdes”, “No me llames dolores”, “Tatuaje”, “Cárcel de oro”, “Los piconeros”, “Mañana sale”, “La Parrala”, “Triniá”, “La guapa, guapa”, “La niña de puerta oscura”, “Me embrujaste”, “Cinco farolas”, “Romance de la otra”, “Cría cuervos”, “La rosa y el viento” o “Amante de abril y mayo”.

En el último espectáculo que ofreció Concha Piquer, estrenado en el Teatro Apolo de Valencia el 30 de marzo de 1957 y titulado “Puente de coplas”, se incluía una bellísima pieza con aire de habanera titulada “Mañana sale”. Se dice que esta era la copla preferida de Concha Piquer y al mismo tiempo, la que más difícil le resultaba interpretar.

Fue en 1958 cuando cantando “Mañana sale” a Concha Piquer le falló la voz. Un incidente que aunque no iba más allá de una afonía lógica, consecuencia de su agotadora gira, fue motivo suficiente para la retirada definitiva de la exigente y magna artista. “Mañana sale” fue la última copla que cantó y sus palabras al terminar fueron las siguientes:

“Hoy han visto ustedes actuar a La Piquer por última vez.”

Concha Piquer


La poesía de esta copla trata la truculenta historia de una lotera que es víctima de una tragedia amorosa. La trama narra cómo un marqués asiduo a los décimos de esta vendedora de ilusiones, se declara ante la humilde pregonera de números: “Si quieres, rosa de mayo, / seré el vasallo de tu persona”.

El poema cuenta que tras declararse, las palabras del marqués se las lleva el viento y la mujer, con luto en el corazón, sigue pregonando mientras entre dientes sentencia dos contundentes presagios: “Mis ojos tienen que verte / por tres puñales atravesado” o “Que repiquen las campanas / a la hora de morir”.

Ella es conocedora de una historia que da sentido a la trama, pero el poema no la confiesa. La cuestión es que una noche, en la madrileña calle Lavapiés, el marqués es asesinado. Lo copla afirma que la lotera conoce los motivos de este fatal desenlace: “Nadie el motivo sabía. / Nadie conoce la clave. / La niña que le vendía la lotería / sí que lo sabe”.

Debió ser un acto de justicia y “quizá el mismo cuchillo / vengó una doble traición”, una traición que desconocemos y en la que no se sabe hasta qué punto está implicado otro amor, porque desde el principio de la letra se dice que la lotera tiene “luto en el corazón”. De todos modos, a pesar del rechazo y del enredo, parece acabar enamorada del marqués asesinado, porque confiesa: “A mí me dieron la muerte / con los puñales que te han clavado” y “Que me doble las campanas y me entierren junto a ti”.

Tan misteriosos motivos quedan ocultos tras la imagen de una lotera que vende la suerte con un inocente “¡Mañana sale y está premiado!”. Pregona su lotería como quien pregona una pena que le ahoga, desde la madrileña Puerta del Sol hasta el barrio de Chamberí. Además Rafael de León, que sabía perfectamente encontrar en lo verídico signos de lo popular, cita en la letra la conocida administración de lotería Doña Manolita, quien suministra los quincemiles a la protagonista de la copla.

De esta pieza bordada con tanto gusto, han hecho versiones exquisitas Concha Piquer, Margarita Sánchez, Rocío Jurado, Nati Mistral o Pasión Vega.

En 1981, en un disco en homenaje a la canción popular andaluza o española -lo siempre se ha convenido en llamar copla-, con arreglos sinfónicos y dirección de orquesta de Gregorio García Segura, Rocío Jurado revisaba esta preciosidad compuesta por los maestros Antonio Quintero, Rafael de León y Manuel López-Quiroga. Los autores no dudaron en impregnarla de cierto aire de pregón en el estribillo: “¡Cuatro series! / ¡Qué bonitas! / ¡Voy tirando los caudales! / ¡Son de doña Manolita! / ¿Quién me compra esta penita? / ¡Mañana! ¡Mañana sale!”

En el pregón de ese 15.000, esta copla constata la relevancia de los sorteos de lotería nacional en España, que en fechas navideñas se acentúan. El paisaje frío, de ciudad invernal, transitada y murmurante que nos evoca esta copla, la hacen ideal para estas fechas. También cabe citar otra copla de temática similar titulada “Los iguales para hoy” que hizo eterna en el bronce de la campana de su garganta Rafael Farina.

Basada en el Madrid de la época, esta elegante y fina habanera con aire de bolero, confiesa las diferencias sociales de la España de los 50 y cómo el amor o la desgracia siguen sin entender ni de estatus ni de clases.


Con ella llegan las ilusiones blancas. Habrá que tentar a la suerte por si volviera a salir una artista tan completa y prodigiosa como Rocío Jurado, “voz con corona”. A ver si mañana… mañana sale.

Tiene el color del semblante
de una virgen de marfil.
Lleva en los labios un cante
y en la mano un quince mil.

De un coche de dos caballos
sale una voz con corona:
"Si quieres, rosa de mayo,
seré el vasallo de tu persona".

Palabras que lleva el viento
y luto en el corazón.
La calle del Sacramento
sintió el lamento de su pregón.

¿A quién le vendo la suerte?
¡Mañana sale y está premiado!

(Mis ojos tienen que verte
por tres puñales atravesado.)

¡La fortuna para mañana!
¿Quién me compra un quince mil?

(Que repiquen las campanas
a la hora de morir.)

¡Cuatro series! ¡Qué bonitas!
¡Voy tirando los caudales!
¡Son de Doña Manolita!
¿Quién me compra esta penita?
¡Mañana! ¡Mañana sale!

Yendo de juerga en su coche
con corona de marqués,
le dieron muerte una noche
en la calle Lavapiés.

Nadie el motivo sabía.
Nadie conoce la clave.
La niña que le vendía
la lotería sí que lo sabe.

Quizá que el mismo cuchillo
vengó una doble traición,
y envuelto en su mantoncillo
va el estribillo de este pregón:

¿A quién le vendo la suerte?
¡Mañana sale y está premiado!

(A mí me dieron la muerte
con los puñales que te han clavado).

¡La fortuna para mañana!
¿Quién me compra un quince mil?

(Que me doblen las campanas
y me entierren junto a ti.)

¡Cuatro series! ¡Qué bonitas!
¡Voy tirando los caudales!
¡Son de Doña Manolita!
¿Quién me compra esta penita?
¡Mañana! ¡Mañana sale!

Y en el filo de la aurora,
desde Sol a Chamberí,
nadie sabe por qué llora
pregonando un quince mil.

¡Cuatro series! ¡Qué bonitas!
¡Voy tirando los caudales!
¡Son de Doña Manolita!
¿Quién me compra esta penita?
¡Mañana! ¡Mañana sale!

Web de Rocío Jurado
Video de Rocío Jurado cantando “Mañana sale”

10 dic 2010

Romance de la Reina Mercedes


Intérprete: Pastora Soler
Título: Romance de la Reina Mercedes
Autores: Antonio Quintero / Rafael de León / Manuel López-Quiroga
Disco: Nuestras coplas
Año: 1994

“Es como si Rafael de León, hoy, hubiera cortado de su jardín de papel la flor de los cantes para que la luciera, nueva y trasminando el aire, la voz de Pastora Soler. Las viejas coplas se hacen nuevas con la juventud de una voz que las devuelve casi al instante mismo en que fueron creadas.”

Antonio Burgos

Así reza parte de un texto que Antonio Burgos incluyó en el primer disco de Pastora Soler. Ella nació en Coria del Río, el 28 de septiembre de 1978. En su Documento Nacional de Identidad Pastora Soler se llama Pilar Sánchez Luque. Alguien debió ponérselo, “porque en esto del folclore / la fe de nacimiento / no te sirve para ná / pues te cogen los autores / y te cambian de momento / el carné de identidá”.

La insigne Adelita Domingo la educó en la copla a la temprana edad de 8 años. En 1986, aquella niña llamada Pili, grabó su primer trabajo discográfico en vinilo y casete, donde se incluían cinco sevillanas y titulado “Gracias madre” (1986). Su capacidad para cantar saetas le valió el amadrinamiento de Juanita Reina en 1993, comenzado así la emotiva tradición de cantarle cada jueves santo de madrugada a la Virgen de La Esperanza Macarena de Sevilla.

En 1994 Pastora Soler irá adquiriendo popularidad gracias diversos programas de la televisión andaluza. En una audición en casa del Maestro Mudarra, organizada por el modisto Justo Salao, conocerá al productor Luís Sanz. Aquel encuentro desembocará en la firma de su primer contrato para la casa discográfica Poligram y ese mismo año editará un disco titulado “Nuestra coplas” (1994).

En “Nuestras coplas” una jovencísima Pastora Soler registrará diez clásicos del género, algunos emblemáticos como “Triniá”, “Romance de la Reina Mercedes”, “Capote de grana y oro”, “La flor de los cantes”, “La niña de Puerta Oscura” o “Una cantaora”, aunque también revisará otro menos conocidos como “Puertecita de mi casa”, “Rosa y clavel”, “Ay Curro, Curro Romero” o “Manolita la primera”.

“De museos de Sevilla, de muchachas rebisalseras y de mozos muy cortesanos que vienen de Madrid para dar un beso a una dalia. Estas copla, nuestras coplas, vuelven a nacer en la voz de Pastora Soler, y las saca de pila un padrino que se llama Rafael de León, aquel que tenía un barquito de cantares que era la envidia del mar.”

Antonio Burgos

Los arreglos orquestales del disco, estuvieron dirigidos por Gregorio García Segura, categóricos sin excepción. A ellos hay que sumar la promiscua y fresca voz de una jovencísima Pastora Soler que a mediados de los 90 hacía las delicias de muchos seguidores de este género, visionando en ella una de las dignas sucesoras de las primeras figuras, que empezaban a faltar.

Destaca en este trabajo, por su belleza, una delicada y fina marcha titulada “Romance de la Reina Mercedes”. Fue compuesta a finales de los 40 por los reconocidos Rafael de León, Antonio Quintero y Manuel López Quiroga, grabándola por vez primera Concha Piquer en 1948. Está basada en una obra de temática similar titulada "La mancha de la rosa" que años atrás cantaba una tonadillera de la compañía de Juanito Valderrama. Su historia hace referencia al romance de final trágico que sucedió en el último tercio del siglo XIX, en el que una joven noble llamada María de las Mercedes (que llegaría a ser Reina de España) y un también joven y noble Alfonso XII (que años más tarde alcanzaría el trono) se enamoran y finalmente consiguen casarse, pero la prematura muerte de ella a los 18 años lo llevaría él al desconsuelo.

María de las Mercedes de Orleans y Borbón (“de Alfonso XII su dulcísima esposa", tal y como reza su lápida), nació el 24 de junio de 1860. Fue la quinta de los hijos surgidos entre Antonio de Orleáns (1824-1890), Duque de Montpensier, y la infanta María Luisa Fernanda de Borbón (1832-1897), hermana de Isabel II.

Alfonso XII de Borbón (1857-1885) fue hijo de Isabel II (1830-1904) y Francisco de Asís de Borbón (1822-1902). Reinó en España entre 1874 y 1885 y murió a la temprana edad de 27 años, víctima de una tuberculosis.

En un viaje a París en 1872, la joven Mercedes y su primo hermano Alfonso iniciaron una relación amorosa que a pesar de los obstáculos familiares, desembocaría en una sonada boda que se celebraría en La Basílica de Atocha de Madrid el 23 de enero de 1878.

El matrimonio entre Mercedes y Alfonso fue breve a causa de un tifus que cinco meses después del enlace acabó con la vida de la consorte Reina. Moría el 27 de junio 1878 en el Palacio Real de Madrid, donde hasta el último momento su esposo, el Rey Alfonso XII, la estuvo acompañando.

Fue enterrada entre grandes muestras de dolor por parte del pueblo en la Basílica de San Lorenzo de El Escorial, hasta la culminación de la Catedral de la Almudena de Madrid, a la que fueron trasladados sus restos el 8 de noviembre de 2000, cumpliendo así el deseo de Alfonso XII de que descansase allí eternamente.

La historia de final trágico, sirvió de inspiración a Rafael de León para componer este romance 70 años después del fatal desenlace. “Romance de la Reina Mercedes” es una hermosa y fina marcha que aunque la grabó por primera vez Concha Piquer en 1948, alcazó su máxima popularidad en 1958, cuando Paquita Rico la editó después del gran éxito que obtuvo con la película “¿Donde vas Alfonso XII?”. Aquella cinta hizo que muchos españoles se conmoviesen con la romántica y oscura historia de María de las Mercedes.

Esta copla, así como las películas que se hicieron al respecto -muy del gusto de la época-, “¿Dónde vas Alfonso XII?” o “¿Dónde vas triste de ti?”, contribuyeron a engrandecer su mito.

Está compuesta por la triada Quintero, León y Quiroga y es de una sensibilidad y una nobleza exquisita. A través ella se nos descubre, con tintes románticos e incluso fantasiosos -porque la fantasía también está implícita en este género-, la historia de amor entre Mercedes y Alfonso.

El poema de la copla se inicia en Sevilla. Cabe puntualizar que los Duques de Montpensier, padres de Mercedes: Antonio de Orleáns y su esposa María Luisa Fernanda de Borbón, se trasladaron a vivir a Sevilla, concretamente al Palacio de San Telmo.

A finales del siglo XIX, muerto ya su esposo, la infanta María Luisa cedió a la ciudad de Sevilla gran parte del terreno anexo al Palacio, un espacio en el que se construyó la plaza-jardín que todavía hoy conserva su nombre, el Parque de María Luisa. Es en ese lugar donde Rafael de León inicia el desarrollo poético de esta copla, donde incluso retrata a Mercedes en los jardines como dalia, con blanca mantilla, a los doce años, edad a la que conoció a Alfonso: “Una dalia cuidaba Sevilla / en el parque los Montpensier / y ataviada de blanca mantilla / parecía una rosa de té.”

Alfonso XII llegó de Madrid. Todavía quedarían dos años para que se convirtiese en Rey de España. El detalle de patilla -como lo retrata Rafael de León- es verídico: “De Madrid con chistera y patilla / vino un real mozo muy cortesano / y a Mercedes besó en las mejillas / pues son los niños primos hermanos.”

El Guadalquivir fue testigo de su idilio. Ambos marcharían a Madrid y el poema nos confiesa cómo alguien “en tono menor” (intuimos que su padre, quien no estaba muy conforme con aquella relación) pide a Mercedes que no se vaya: “María de las Mercedes / no te vayas de Sevilla / que en nardo trocar se puede / el clavel de tus mejillas”.

Ya en Madrid, una vez casados en enero de 1878, cuenta la copla que “Merceditas cambió de color” y Alfonso XII, ya esposo y ambos Reyes de España, le pregunta: “¿Qué tienes mi amor?”. Rafael de León nos cuenta el momento de la muerte de una forma tan leve como delicada: “Y lo mismo que una lamparita / se fue apagando la soberana. / Y las rosas que había en su carita / se le volvieron de porcelana.”

La conmoción que causó la muerte de la joven Reina en el Madrid de la época, también queda reflejada en la copla: “Y Mercedes murió empezando a vivir. / Y en la Plaza de Oriente hay dolor, / para llorarla fue todo Madrid”.

El joven Rey, desconsolado, se pregunta ante el cadáver: “¿Porqué te vas de mis redes / de la noche a la mañana?”. La muerte de su esposa de dieciocho años, es el desengaño amoroso de Alfonso, quien reitera desconsolado: “Adiós princesita hermosa / que ya besarme no puedes. / Adiós carita de rosa / ¡Adiós mi querida esposa / María de las Mercedes!”.

Cuatro duques se la llevan a hombros hacia su sepultura. La conmoción que causa su fallecimiento queda reflejada en una España que “viste de duelo” y en los miles de claveles que el pueblo de Madrid lanza a su paso. El poema se cierra con el desconsuelo del Rey en esta historia tan estremecedoramente impresionante.

Pero Alfonso XII se casará años más tarde con María Cristina de Habsburgo-Lorena (o de Austria). El monarca morirá a la edad de 27 años, víctima de tuberculosis. Esta segunda parte de la historia, también la cuenta otra copla de Juanita Reina titulada “Reina y Señora”, donde se narra el amor que Alfonso XII sigue sintiendo por la fallecida María de las Mercedes a pesar de haberse casado con María Cristina “sin amor, por razones de Estado”. La copla retrata a la segunda esposa del monarca como una sufridora que asume el sentimiento de Alfonso. “Despierta en los ventanales / a veces te da la aurora” o “Tú sabes que el soberano / pidió tu mano sin alegría” confiesan la situación de sufrimiento de la segunda Reina. Parece que el silencio y la categoría de María Cristina de Habsburgo-Lorena, frente a la evidencia popular de que Alfonso XII se casó con ella por conveniencia y enamorado aun de Mercedes, mereció el respeto de las Cortes, que no sólo la llamaban Reina, si no que además -por su saber estar-, la trataban de Señora. Comienza esta copla, también impresionante, diciendo: “Sin amor, por razones de Estado / Don Alfonso se ha vuelto a casar / y Madrid, por entero, ha notado / que a Mercedes no puede olvidar. / Es gentil, delicada y prudente / la joven Reina María Cristina / que aunque va con el Rey sonriente / por dentro oculta lleva una espina.”

Toda esta historia terminará con la muerte de Alfonso XII a los 27 años a consecuencia de una tuberculosis y con María Cristina de Habsburgo-Lorena embarazada de un tercer hijo (el primero varón) que nacerá tras la muerte del padre. Este retoño será Alfonso XIII.

Pero volviendo al “Romance de la Reina Mercedes” y a la copla, muchas han sido las historias que poetas como Rafael de León han compuesto inspirándose en la temática histórica o en sucesos verídicos relacionados con la nobleza o la realeza. Quizá porque estas historias enganchaban muy directamente con lo popular, dejando imprimir en las coplas, ciertas formas nobles muy del gusto de los autores e interpretes de una época.

La lista de versiones con las que cuenta este pasodoble-marcha que parece acunar la muerte de la joven Reina, es jugosa. Resaltamos las hermosas versiones que han hecho artistas como Concha Piquer, Bernarda de Utrera, Paquita Rico, Marifé de Triana, Tomás de Antequera, Merche Cuadrado, Raya Real, Pastora Soler, Falete o Lichis (quien la termina con un irónico “¡Viva la República!”).

La versión de Pastora Soler, con arreglos sinfónicos dirigidos por Gregorio García Segura, es categórica. De nuevo la copla nos demuestra como es capaz de aunar lo popular con lo majestuoso, las historias verídicas con cierta fantasía romántica y poner en pié tales monumentos que nos inquietan y asombran por la capacidad de aquellos poetas, músicos e interpretes. De nuevo la tragedia de esta España de historia negra salvada por el amor. Por la esperanza del recuerdo. Por el nuevo día en el que Alfonso y Mercedes volvieron a encontrarse tras la muerte. Y las coronas se cayeron. Y cupido venció.

Una dalia cuidaba Sevilla
en el parque de los Montpensier.
Ataviada de blanca mantilla
parecía una rosa de té.

De Madrid, con chistera y patilla,
vino un real mozo muy cortesano
que a Mercedes besó en las mejillas:
pues son los niños primos hermanos.

Y un idilio de amor empezó a sonreír
mientras cantan en tono menor
por la orillita del Guadalquivir.

María de las Mercedes
no te vayas de Sevilla,
que en nardo trocar se puede
el clavel de tus mejillas.

Que quieras o que no quieras,
y aunque tu no dices nada,
se nota por tus ojeras
que estás muy enamorada.

Rosita de Andalucía,
amor que prendió sus redes,
y puede ser que algún día,
amor te cueste la vida,
María de las Mercedes.

Una tarde de la primavera
Merceditas cambió de color.
Y Alfonsito, que estaba a su vera,
fue y le dijo: ¿Qué tienes mi amor?

Y lo mismo que una lamparita
se fue apagando la soberana.
Y las rosas que había en su carita
se le volvieron de porcelana.

Y Mercedes murió empezando a vivir.
Y en la Plaza de Oriente hay dolor,
para llorarla fue todo Madrid.

María de las Mercedes,
mi rosa más Sevillana:
¿Porqué te vas de mis redes
de la noche a la mañana?

De amores son mis heridas
y de amor mi desengaño,
al verte dejar la vida
a los dieciocho años.

Adiós princesita hermosa
que ya besarme no puedes.
Adiós carita de rosa.
¡Adiós mi querida esposa
María de las Mercedes!

He hombros por los madriles
cuatro duques la llevaron
y se contaron por miles
los claveles que le echaron.

Te vas camino del cielo
sin un hijo que te herede.
España viste de duelo
y el Rey no tiene consuelo:
¡Ay, María de las Mercedes!

Web de pastora Soler
Video de Pastora Soler cantando “Romance de la Reina Mercedes”

7 dic 2010

La lluvia proseguía


Intérprete: Clara Montes
Título: La lluvia proseguía
Letra: Rafael de León
Música: Clara Montes
Disco: A manos llenas
Año: 2009


“Tiene, como Rafael de León, la aristocracia generosa del alma que sabe darse a los demás con su voz, y la solidaridad de poner emoción en las pasiones y el sufrimiento de los otros.”

Manuel Francisco Reina

Es madrileña. Por su sangre corre la de Rafael de León. Nació en Madrid el 31 de diciembre de 1968 y aunque en ocasiones Clara Montes reivindique su lugar en la canción de autor andaluza, es innegable su vinculación a la copla y su buen hacer para este género.

De muy niña se trasladó a vivir a Cádiz. Allí desarrolló sus inquietudes musicales teniendo siempre como referente a Carlos Cano, quien años más tarde le mostraría su afecto y admiración, llegando a colaborar juntos en el disco del granadino “El diván del Tamait” (1998), tras su muerte haciendo una escalofriante versión a dúo del “Tango de las madres locas” en el álbum “Que naveguen los sueños” (2001), o participando en homenajes como el que Cuba rindió a Carlos Cano en el Teatro Nacional de La Habana junto a Pablo Milanés y Javier Ruibal.

Decidió con elocuencia acercarse a la copla de manera sencilla y alejándose de clichés, con su voz clara y melodiosa. Apasionada del flamenco y la poesía, bordea siempre la canción popular y moja sus creaciones de sonidos ricos y jugosos, asumiendo que la copla es un género abierto y siempre en evolución, con el que merece la pena jugar para enriquecerlo.

Autora de muchas de sus canciones, Clara Montes se situaría entre esas voces diáfanas de las grandes divas, quizá cerca de cancioneras como María Dolores Pradera, aunque con un mayor afán creativo y arraigo andaluz.

Empezó cantando poemas de Antonio Gala y siguió componiendo sus propias canciones y pincelando la copla con creaciones propias como “A pie van mis suspiros”, “Soledad”, “Los niños de la guerra”, “Tiene que tiene”, “Luna brava”, “Fado de luna”, “Corazón tatuado”, “La estrella”, “De carne y verso” o “La mirada violeta”. También optó por registrar personales versiones de coplas clásicas como “El día que nací yo”, “Procuro olvidarte”, “Tatuaje”, “María la portuguesa”, “Luna de abril”, “Habaneras de Cádiz”, “La murga de los currelantes”, “Romance de curro el Palmo” o “La Tarara”.

Pero en 2009 decidió inscribirse plenamente en este género con un trabajo titulado “A manos llenas” (2009) con el que Clara Montes quiso rendir un personal homenaje al poeta sevillano Rafael de León. La razón principal era que en 2008 se cumplía el centenario del nacimiento del poeta, y la segunda (no menos importante), que Clara Montes es familia de Rafael de León, aunque ella nunca haya querido afirmarlo públicamente, posiblemente por la profunda admiración que siente hacia su obra.

En el álbum, a parte de repasar coplas emblemáticas de las diferentes etapas creadoras de Rafael de León como poeta y compositor (“La rosa y el viento”, “Y sin embargo te quiero”, “Mi amigo”, “La loba”, “Ten cuidado”, “Ay pena, penita” o “Rosa venenosa”) también se recoge el incandescente “Te quiero, te quiero” que Nino Bravo inmortalizó en 1969 (obra de Rafael de León y Augusto Algueró, en un momento en el que los compositores de copla tuvieron la necesidad de buscarse un futuro en otros estilos) o dos piezas inéditas: “A manos llenas” (una rumba que con letra de Rafael de León y Manuel López-Quiroga Clavero fue musicalizada por Manuel López-Quiroga Miquel y quedó sin registrar) o “La lluvia proseguía” (un poema de Rafael de León al que Clara Montes quiso poner melodía y voz).

“La lluvia proseguía” es una copla otoñal, de tarde lluviosa y oscura -quizá de chimenea de leña en un salón caoba, o de habitación austera en un edificio viejo-, evocadora y sugerente. Está basada en un verso que Rafael de León escribió en 1930, a la temprana edad de 22 años, dedicado a Conchita Herrero y titulado “Lluvia”. El poema fue musicalizado en los años 30 aunque con escaso éxito. Clara Montes lo rescató 79 años después de su composición para volver musicalizarlo e incluirlo en un disco en homenaje al poeta sevillano.

Esta copla, a la que Clara Montes dio aire de bulería, es una doble declaración de amor en la que la lluvia siempre aparece como testigo del breve momento en el que dos enamorados se confiesan. Ella comienza con un “¡Te quiero!” al que le sigue un dudoso “¿Me querrías tú lo mismo?”. Él responde un “¡Para toda la vida!” y de nuevo otro “¡Te quiero!”, aunque finalmente el protagonista duda del sentimiento de ella y la lluvia reseña, como en todo el desarrollo del poema con los sentimientos variables, su duda amarga: “¡Para toda la vida! / dijiste sonriente / y una duda escondida / me atravesó la frente. / En la ventana oscura / la lluvia proseguía / rimando su amargura / con la amargura mía.”

“La lluvia proseguía” tiene también ciertas cadencias de bolero-rumba, con un nostálgico piano de “arpegio triste” -que dice la letra- y un cajón flamenco que va marcando su tiempo de bulería.

Con guitarras de Josemi y Carlos Carmona, percusión de Juan Carmona y Antonio Montoya, contrabajo de Yelsi Heredia, piano y programaciones de Adrian Schinoff y palmas de Carlos Carmona, Juan Carmona y Machuca, esta copla se rescata o se reinventa nueva y majestuosa en la voz siempre elegante de Clara Montes.

La madrileña, símbolo de sobriedad y sencillez sobre el escenario, aparecía en la portada de este disco con una chaqueta dorada de bordados negros y el pelo suelto, evocando cierto aire de nobleza (hay que recordar que Rafael de León fue Conde de Gómara, Marques del Moscoso y Marqués del Valle de la Reina). Además ha vestido la copla de diseñadores de la talla de Jesús del Pozo.

Para la copla es tiempo juego, de experimentación respetuosa. Clara Montes personifica el paradigma del menos es más y lo demuestra a manos llenas, en esta lluvia que tantos años después prosigue llorando en los cristales.

¡Te quiero!, me dijiste,
y la flor de tu mano
puso un arpegio triste
sobre el viejo piano.

En la ventana oscura
la lluvia sonreía...
Tamboril de dulzura,
gong de melancolía.

¿Me querrías tú lo mismo?
Y en tu voz apagada
hubo un dulce lirismo
de magnolia tronchada.

La lluvia proseguía
llamando en la ventana,
con una melodía
antigua de pavana.

La lluvia proseguía
llorando en los cristales,
cortina de agonía,
guadaña de rosales.

¡Para toda la vida!,
te dije sonriente.
Y una estrella encendida
te iluminó la frente.

Después, casi llorando,
yo te dije: ¡Te quiero!
Y me quedé mirando
tus pupilas de acero.

¡Para toda la vida!
dijiste sonriente,
y una duda escondida
me atravesó la frente.

En la ventana oscura
la lluvia proseguía,
rimando su amargura
con la amargura mía.

La lluvia proseguía
llamando en los cristales,
cortina de agonía,
guadaña de rosales.

La lluvia proseguía
llamando en la ventana,
con una melodía
antigua de pavana.

La lluvia proseguía
llamando en los cristales,
cortina de agonía,
guadaña de rosales.

¡Te quiero!, me dijiste…

Web de Clara Montes
Video de Clara Montes cantando “La lluvia proseguía”

5 dic 2010

Con el alma en los labios


Intérprete: Enrique Bumbury
Título: Con el alma en los labios
Autor: Rafael de Paz
Disco: Tatuaje
Año: 1999


"La copla ha sido un descubrimiento doloroso además, porque creo que existe en la memoria colectiva un..., por lo menos de determinada generación, quizá de la nuestra, sentimos que la copla es algo franquista, o es una música del régimen, que no nos representa. Yo creo que es nuestro tango. Ha habido una época, por los menos hasta finales de los años cuarenta o principios de los cincuenta, en los que los arreglos de la copla son fantásticos, y que los textos se pueden equiparar perfectamente al tango argentino."

Enrique Bunbury

Enrique Ortiz de Landázuri Izardui, nacido el 11 de agosto de 1967 en Zaragoza, es un cantante español que no pertenecería propiamente al género de la copla, más bien al ámbito de pop-rock nacional.

Conocido por su etapa como vocalista en el grupo Héroes del Silencio, Enrique Bunbury, tomó su apellido artístico de un personaje de Oscar Wilde en la obra literaria “La importancia de llamarse Ernesto”.

Su andadura musical comenzó a los 12 años, en los 80, etapa en la que ejerció como baterista, bajista o vocalista de diversos grupos emergentes. En 1984 alcanzó el triunfo junto a Juan Valdivia y Pedro Andreu, creando Héroes del Silencio, un grupo que marcaría la historia del pop-rock en España y que conseguiría incluir muchos de sus discos entre los 250 mejores álbumes del rock iberoamericano.

Con Héroes del Silencio estaría 12 años, desde 1984 hasta 1996, y por inquietudes musicales iniciaría su carrera en solitario editando su primer cedé en 1997, “Radical sonora”.

Por otro lado, la copla transcurría por su etapa más difícil. Corrían los años 90. Las primeras figuras hacía años que habían empezado retirarse y las que quedaban vigentes, habían tenido que evolucionar musicalmente hacia sonidos cercanos a la balada, el bolero o la canción melódica.

Carlos Cano y Martirio iniciaron en los 80 su particular cruzada a favor de una nueva copla, a veces, con escasa repercusión popular (lo que no quita calidad a su fortuita obra). Haciendo cosas muy puntuales, más cercanas al clasicismo, se encontraban Gracia Montes, Marifé de Triana o Macarena del Río. En la línea de las grandes sucesoras, Rocío Jurado o Isaben Pantoja, que por aquellos años grabaron varios álbumes de clásicos e incluso apostaron por coplas y autores nuevos: “Canciones de España. II” (1988), “La Lola se va a los puertos” (1992) o “Con mis cinco sentidos” (1998) en el caso de Rocío o “La canción española” (1990), “De nadie” (1993) o “A tu vera” (1999) en el de Isabel. A sus respectivas luchas discográficas hay que sumar el éxito de ambas en las películas que grabarían durante aquellos años, Rocío Jurado en “La Lola se va a los puertos” (1992) e Isabel Pantoja en “Yo soy esa” (1990) y “El día que nací yo” (1991). Por el panorama además deambularían otros artistas como Charo Reina, María Vidal, Patricia Vela o unos jovencísimos Carlos Vargas, Pasión Vega o Marta Quintero. También fallererían en esos años Juanita Reina, Lola Flores, Rafael Farina, Miguel de Molina, Bambino o Camarón de la Isla.

La compañía discográfica BMG decidía en 1999 apostar por una revisión original de la copla, ofreciéndola a través de artistas relevantes que ocupaban durante aquellos años el panorama musical español. Así quedaron registradas las particulares versiones de Antonio Carmona, Enrique Bunbury, Rosario, Luís Eduardo Aute, Antonio Vega, Joaquín Sabina, Marta Sánchez, Andrés Calamaro, Cristina del Valle, Victor Manuel, Malú, Javier Álvarez, Navajita Plateá o Ana Belén en coplas de la talla de “Ojos verdes”, “Con el alma en los labios”, “Te lo juro yo”, “Falsa monea”, “Ay pena, penita”, “La bien pagá”, “Y sin embargo te quiero”, “Rocío”, “María de la O”, “La Parrala”, “A tu vera”, “Ay Maricruz”, “Consolación la de Utrera” o “Tatuaje”. Cuatro años más tarde se volvería a repetir la experiencia, con nuevos artistas y nuevas coplas en “Tatuaje. II” (2003).

En el primer “Tatuaje” (1999), donde muchos de los clásicos tomaban un carácter sorprendentemente nuevo, Enrique Bunbury versionaba una hermosa y elegante obra de la triada de oro Quintero, León y Quiroga titulada “Con el alma en los labios”.

Esta copla fue estrenada por Concha Piquer, quien la grabó en 1947. Es un precioso vals-serenata, obra literaria de los poetas Rafael de León y Antonio Quintero, musicada por Manuel López-Quiroga. Estos tres autores formarían la triada áurea que compondrían la infinidad de clásicos con los que hoy cuenta este género y posiblemente, las canciones más importantes, hermosas y pasionales que se han hecho en la historia de España.

Esta bellísima pieza fue vestida para Concha Piquer con arreglos de marcha, casi procesional, ungida de sonidos sinfónicos y con tal gusto y delicadeza junto a la voz siempre precisa y afilada de la valenciana, que pronto pasaría a ser una de sus obras más reverenciadas.

Medio siglo más tarde no pudieron evitar versionarla artistas como Martirio en el disco “Coplas de madrugá” (1997), Pasión Vega en un trabajo al que además daba nombre: “Con el alma en los labios” (1997) o Enrique Bunbury en “Tatuaje” (1999).

Podemos considerarla una declaración de amor en toda regla. El poema trata la sinrazón de un/una protagonista que en primera persona se pregunta por el motivo de un amor tan apasionado. Declara con intensidad setimientos apasionantes en los que el/la protagonista no duda en retratarse como “El alero de un pájaro herido / que busca la sombra de tu corazón”. Su ansiedad llega hasta un punto en el que ese sentimiento le quema, necesitando encontrar una repuesta, un gesto curativo, en la otra persona: “Por eso a tus plantas / tu cariño imploro / igual que un milagro / se implora de Dios”. De nuevo León y Quintero (en este género al que le caben las pasiones más brutales), se superan poniendo el alma en los labios de el/la protagonista y haciéndole afirmar: “Si tú me quisieras / como yo te quiero / por toda vida / no habría de quedar amor / para nadie, / en el mundo entero, / ni sobre la tierra, / ni abajo del mar.”

La hermosa versión que nos legó Enrique Bunbury, con tiempos suavizados y más cercana a compases de vals, cuenta con un traje de guitarras acústicas, mandolinas y un acordeón que le aporta un aire nostálgico y afrancesado. Popularizada por el cantante zaragozano a finales del siglo XX, esta versión contó con la máxima devoción de su público, convirtiéndose en uno de los más aclamados éxitos del cantante.

“Con el alma en los labios” es otra de esas obras que nos asombran por la capacidad de aquellos músicos, poetas e intérpretes, de transmitir las sensaciones más encendidas. A veces me gustaría haber estado cerca de Concha Piquer para entender cómo en un país que diez años antes había sido destrozado por la Guerra Civil y que transcurría por una situación social tan crítica, se podían poner en pié tales maravillas, esquivando la censura del Régimen y haciendo cultura, historia, arte... Supongo que lo que yo siento al respecto debe ser ese séptimo cielo del que habla esta copla.

Te quiero yo tanto,
que nunca he podido
llegar a explicarme
cual es la razón.

Parezco el alero
de un pájaro herido,
que busca la sombra
de tu corazón.

Si tú me quisieras
como yo te adoro,
el séptimo cielo
sería de los dos.

Por eso a tus plantas
tu cariño imploro,
igual que un milagro
se implora de Dios.

Y al sentir que me quema
esta ansiedad febril
con el alma en los labios
te vuelvo a decir:

Si tú me quisieras
como yo te quiero,
por toda la vida
no habría de quedar amor
para nadie,
en el mundo entero,
ni sobre la tierra,
ni abajo del mar.

Y al sentir que me quema
esta ansiedad febril
con el alma en los labios
te vuelvo a decir:

Si tú me quisieras
como yo te quiero,
por toda la vida
no habría de quedar amor
para nadie,
en el mundo entero,
ni sobre la tierra,
ni abajo del mar.

Web de Enrique Bunbury
Video de Enrique Bunbury cantando “Con el alma en los labios”

28 nov 2010

Feriante


Intérprete: Isabel Pantoja
Título: Feriante
Letra: Ignacio Román
Música: Paco Cepero
Disco: Cambiar por ti
Año: 1983

“Mientras exista una madre que de a luz, la copla no va a morir.”

Isabel Pantoja


María Isabel Pantoja Martín nació el 2 de agosto de 1956 en el sevillano barrio de El Tardón, en Triana (Sevilla).

Su primera actuación en el Teatro San Fernando con tan sólo siete años con motivo de un homenaje a Juanito Valderrama y Dolores Abril, le valió el feliz premio de tres globos de gas. A esa edad Maribel (como la llaman coloquialmente) ya tenía coplas propias compuestas por el Maestro Rabay que decían:

Yo llevo a España en mis labios
y en mi pecho una canción,
que brota como una rosa
dentro de mi corazón.

Su padre, el compositor y cantaor Juan Pantoja, disconforme con que su hija fuese artista, tuvo que asumir el progresivo involucramiento de Isabel en el mundo del arte. Su madre, Ana Martín, bailaora profesional que trabajó junto a Pepe Pinto o La Niña de los Peines, marcó en Isabel una pasión terrible por el baile andaluz y la danza flamenca. Juan y Ana vieron los primeros pasos de la joven Isabel de la mano de su primo, en cantaor Antonio Cortés “Chiquetete”, cuando por primera vez en 1969 fue contratada en el tablao El Rombo de Palma de Mallorca durante unas vacaciones de verano y gracias a la fe que depositó en ella su abuelo.

En su niñez ya cantaba coplas de sus admiradas Concha Piquer, Juanita Reina, Lola Flores o Marifé de Triana. Fue estando en Sevilla cuando el empresario Baldomero Negrón decidió hablar con el poeta sevillano Rafael de León y con el músico cacereño Juan Solano (que por entonces trabajaban a destajo escribiendo coplas para Marifé de Triana, Gracia Montes, Macarena del Río, Bambino o Rocío Jurado en su estudio de Madrid). En la madrileña Calle Luna, en el estudio de la pareja musical, Isabel Pantoja cantó acompañada al piano por Juan Solano una copla que debió dejar asombrados a músico y poeta, tanto, que la joven Isabel pasó a ser alumna exclusiva de ambos durante un largo periodo donde se curtió como artista.

“Estuve ocho años de mi vida yendo a la calle La Luna a la una en punto de la tarde para ensayar hasta las cuatro y media o las cinco. Todos los días, aun trabajando en El Corral de la Morería, que me acostaba tarde porque el tablao era por la noche, a la una de la tarde tenía que estar en casa del Maestro Solano donde ya se incorporaba Don Rafael de León, y ahí pasábamos horas de arte maravillosas. Yo estrenaba, aunque no fuesen para mí, todas las canciones que componían para otras artistas. Yo era su niña, la que cantaba al piano todos los días. Y cuando no estaba bien, el Maestro Solano cerraba el piano y decía: “Hoy no estás bien. Hoy no quiero que ensayes”. Se enfadaba conmigo además, pero era maravilloso.”

Isabel Pantoja

Trabajó en El Corral de la Morería como bailaora. Hay que recordar que en aquellos años de dictadura en España, los artistas tenían que examinarse para obtener un carnet que les acreditase. Isabel Pantoja se examinó en los apartados de cante y baile, concediéndole el jurado ambos exitosamente.

Estando en El Corral de la Morería, un buen día le debieron pedir que cantase y tal fue el asombro de los allí presentes, que la hicieron primera figura del tablao. Pasó de cobrar 500 pesetas a cobrar 1500. El asombro del Maestro Solano lo llevó a dejar de componer para otras artistas y centrarse exclusivamente en la joven promesa. Mientras ensayaba, Isabel estrenaba todas las magníficas piezas que la pareja artística León-Solano componían para las primeras figuras de la copla.

Paralelo a la muerte de padre se gestó su primer disco, “Fue por tu voz” (1974), el primero de ocho que para ella escribirían principalmente León y Solano, aunque no faltarían en ellos piezas de la tripleta Ochaíta, Valerio y Solano, incluso en alguna ocasión versos musicalizados del poeta Manuel Benítez Carrasco o incursiones de los compositores Montoro, Castellanos o Sarmiento. De esta fructífera etapa de Isabel Pantoja (1974-1981) destacan obras como “El pájaro verde”, “Garlochí”, “Embrujá por tu querer”, “Ahora me ha tocado a mí”, “Niña Isabela”, “Doña María”, “22 abriles tengo”, “El señorito”, “¡Ay Torre, Torremolinos!”, “Qué bonita es mi niña”, “Ay Curro, Curro Romero”, “Esta pena mía”, “Isabel Pantoja”, “Al alimón” o “Aquella Carmen”.

Franco moría en 1975 y con su muerte se daba fin a un sistema de dictadura en España que había sumido el país en una profunda represión. El franquismo había intentado adueñarse de un género que nació durante la Segunda República (1920-1930) y que utilizó de forma propagandística, haciendo un terrible daño a la imagen de la copla. Por aquellos años, tras el fin de la dictadura, Isabel Pantoja se mostraba reivindicativa en un momento en el que a este género se le miraba con malos ojos. Vestía las coplas de León y Solano de su modista habitual, Lina, que hacía para ella un vestuario fresco y alejado de clichés, todo ello unido a un pelo largo y en ocasiones a una flor o un peinecillo que la reseñaban como folclórica.

El 9 de diciembre de 1982 moría en su casa de Madrid Rafael de León. Los artistas de copla se quedaban si el poeta más importante que posiblemente haya dado este género. Isabel Pantoja lanzaba ese mismo año un disco de sevillanas compuesto por Manuel Pareja Obregón: “Viva Triana” (1982), y otro al año siguiente producido y musicado de Paco Cerero con algunas letras de Ignacio Román: “Cambiar por ti” (1983). Más tarde José Luís Perales compondría para ella “Marinero de luces” (1985), el trabajo más emblemático de la artista (dedicado a la memoria de su marido, el torero Francisco Rivera “Paquirri”) u otros discos importantes alternando autores como Juan Gabriel o Manuel Alejandro, aunque todos ellos pertenecerán a otra etapa posterior.

“Feriante” es una copla que se incluye en el álbum “Cambiar por ti” (1983). Lo produciría el músico y guitarrista Paco Cerero y en él están presentes los ecos de la copla de los años 70 de la que venía la artista sevillana, impregnada de sonidos y formas modernistas, en ocasiones cercanas al pop. Cabe reseñar que ciertas candencias de la copla de Isabel Pantoja, podrían incluirse dentro de una ramificación de la copla que ha dado en llamarse copla-pop o copla-yeyé, a la que pertenecen artistas como Carmen Sevilla, Paquita Rico, Conchita Bautista, Encarnita Polo o Marisol.

Paco Cepero, es un guitarrista flamenco de jerez de la Frontera (Cádiz) que ha trabajado con cantaores de la talla de Manolo Caracol, Camarón de la Isla, El Lebrijano, Tío Borrico, El terremoto o La Perla de Cádiz. Para este trabajo Isabel Pantoja contó con la inestimable colaboración del compositor malagueño Ignacio Román en tres de los temas: “Feriante”, “Nada” y “Cambiar por ti”.

Ignacio Román es un poeta y literato de Málaga, autor de copla y de flamenco, que cuenta en su haber con más de 1.500 canciones grabadas por los más importantes artistas hispanos y musicadas por los mejores músicos de su época como Manuel López-Quiroga, Manuel Alejandro, Rafael Jaén, Manuel Gordillo, Francisco Naranjo, Augusto Algueró o Paco Cepero. De su puño y letra han salido coplas de la talla de “Quién dijo pena”, “Romance de Zamarrilla”, “Lola de España”, “Sangre de Reyes”, “Senda prohibida”, “Vendedora de coplas”, “Separaos”, "La Paula”, “Volveré” o “Consolación la de Utrera”.

La insólita pareja artística formada por Paco Cepero e Ignacio Román en “Feriante”, impregnan la copla de un gusto clásico y al tiempo fresco, conservador pero modernista, renovador y esencial, y paralelamente desprejuiciado.

La poesía de esta bulería narra la hermosa historia de amor entre una mujer de alta alcurnia, con apellidos, y un gitano feriante. Ella, Reina prometida en matrimonio, no duda en dirigirse al feriante desde su caballo, al que se entrega con deseo imperante: “Pero sí quisiera que me besaran tus labios / mientras que sigue la fiesta / y esta mi gente bailando...”. En actitud de entraga le pide que la lleve al río, que le bese la boca, que le haga olvidar sus apellidos y que galopen juntos a caballo por el campo. La entregada Reina termina asumiendo un amor imposible y el recuerdo apasionado de aquel gitano como “una herida de luna”.

La estampa, tan andaluza en esta letra de tintes románticos, reitera las diferencias entre ambas clases sociales. De nuevo un romance racial, entre gitanos y payos, como tantas coplas nos acostumbraron a lo largo del siglo XX. Una monarquía altiva que debe conservar su estatus y una raza gitana retratada por el poeta como trabajadora y de clase humilde. La situación se desarrolla en un paisaje no exento de lujuria, festivo y nocturno, en el que ella termina deseando lo prohibido. Una vez más, la mujer y su mundo interno, protagonistas en este género.

Isabel Pantoja es la última de una generación de divas que nació para la copla a mediados de siglo XX. Una generación que comenzó con Concha Piquer y que podríamos concluir en ella, todas, herederas de la poesía de Rafael de León. Recogió el legado de sus predecesoras y lo puso en valor en un momento de confusión, recién iniciada la democracia, en una España que arrastraba 40 años de fatigosa dictadura y que miraba su propia cultura con asqueante desprecio, con ojos ansiosos de progreso y con el perfume a Modernidad que rezumaba una Europa sustancialmente más avanzada.

A Isabel Pantoja le debemos haber evolucionado, revolucionado y reivindicado la copla en el último cuarto del siglo XX, en un momento en el que estaba cuajada de clichés injustos y en el que muy pocos eran quienes se interesaban por esta suerte de músicas a la que denominamos copla.

Luces de la feria, voy en mi caballo,
yo soy una Reina, tú eres un gitano.
Eres un feriante, vas por los caminos,
yo voy a casarme, dos mundos distintos.

Pero sí quisiera,
que me besaran tu labios,
mientras que sigue la fiesta
y está mi gente bailando.

Feriante, llévame al rió,
¡Que quiero volverme loca!
¡Que quiero besar tu boca
y olvidar mi apellidos!

Feriante, llévame al campo,
¡Que quiero soñar contigo!
¡Galopar por los caminos
sobre tu caballo blanco!

Feriante...,
¡Qué mala suerte!
¡Que nací para quererte
y no puedo ser tu amante!

Todo fue un mal sueno, cosas de la feria:
unos ojos negros, como dos candelas.
Sobre mi caballo, vuelvo con los míos,
apaga el gitano su fuego en el rió.

Fue un mal pensamiento
que pudo ser la locura,
y se quedó en mi recuerdo
como una herida de luna.

Feriante, llévame al rió,
¡Que quiero volverme loca!
¡Que quiero besar tu boca
y olvidar mi apellidos!

Feriante, llévame al campo,
¡Que quiero soñar contigo!
¡Galopar por los caminos
sobre tu caballo blanco!

Feriante...,
¡Qué mala suerte!
¡Que nací para quererte
y no puedo ser tu amante!


Web de Isabel Pantoja
Video de Isabel Pantoja cantado “Feriante”

23 nov 2010

Las morillas de Jaén


Intérprete: Antonio Cortés
Título: Las morillas de Jaén
(Tres morillas)
Autores: Popular / Federico García Lorca
Disco: Lo que a mí me está pasando
Año: 2010



"Hago copla con ritmos y arreglos muy actuales. No es que quiera reivenar la copla, pero sí que me gusta rescatar del baúl de los recuerdos temas clásicos y darles mi toque particular."

Antonio Cortés

Nació en Rumania. Con un año y medio ya vivía en Nerja (Málaga), adoptado por una familia andaluza de clase humilde, causa por la cual este rumano afincado en Andalucía se siente nerjeño de cepa pura.

Lo suyo con la música debió acontecer inesperadamente, casi de forma vengativa, como él mismo cuenta:

“Llegaba con las notas en la mano. Eran malísimas, de manera que lo primero que hizo mi madre fue castigarme en lo que más me dolía y me prohibió salir ese año de penitencia en mi cofradía. Decidí vengarme de una manera muy especial y, hoy me produce ternura, muy infantil. Decidí cantar una Saeta a mi Cristo, mi primera saeta, desde el balcón de casa de mi abuela. A mi pueblo le gustó tanto, que, durante tres años, toda Nerja se ha estado congregando en la calle de Las Angustias para oírme cantar al paso de mi cofradía.”

Antonio Cortés


El cante debió ir arraigando en su ser y fue en 2007 cuando se presentó a la primera edición de un concurso televisivo de copla que se estrenaba en Canal Sur Andalucía, donde adquirió gran popularidad y se alzó con el segundo puesto, lo cual le valió importantes giras y la oportunidad de grabar su primer disco a largo plazo.

“Lo que a mí me está pasando” (2010) es el primer trabajo discográfico de Antonio Cortés, producido por el músico algecireño Chico Valdivia. En él revisa importantes clásicos del género como “Mi niña Lola”, “Romance de valentía”, “Carcelero, carcelero”, “Con los bracitos en cruz” (que incluye una nana cantada en rumano), “No me tires indiré” o una tan desconocida como hermosa pieza que Marifé de Triana registró en 1958 titulada “Ya no sé querer”, cuyo poema además da título al álbum. Del mismo modo incluye temas inéditos “cantados a modo de copla” -dice Antonio Cortés-, como “Herido de muerte”, “No puedo vivir sin ti”, “Quién tiene la culpa” o un íntimo “Padre”. Dos versiones más se suman al total del cedé, una de Enrique Urquijo titulada “Agárrate a mí, María” y el incombustible bolero de Richard Dannenberg, “Corazón loco”.

Entre las piezas que podríamos considerar dentro del ámbito de la copla, también se encuentra “Tres morillas”, una popular obra que lleva el sello literario del internacional poeta granadino Federico García Lorca.

Sobre 1930, Lorca recogió y adaptó poéticamente once de las doce canciones populares que grabó en 1931 La Argentinita. Recogidas en cinco discos gramofónicos, el trabajo, denominado Colección de Canciones Populares de España, es el único registro con un insólito piano tocado por Federico García Lorca.

La argentinita fue una bailarina, coreógrafa y bailaora de flamenco hispanoargentina, hija de emigrantes españoles, que volvió a España en el año 1901. Tras su primera actuación en público en el Teatro-Circo de San Sebastián, recibió el sobrenombre de La Argentinita. Fue entonces cuando devino una larga gira por los principales teatros de España como niña prodigio, conjugando el tango con el flamenco o las bulerías con los boleros en una suerte de músicas que resultaron novedosas para la época.

Su renovación artística, con piezas adaptadas a la tradición popular por intelectuales de la Generación del 27, recorrió las principales ciudades de Europa. Participó en relevantes movimientos de la mano de Rafael Alberti, Federico García Lorca, Edgar Neville o Ignacio Sánchez Mejías.

Con la llegada de la Segunda República Española formó su propia compañía de baile y fue en 1931 cuando grabó el disco titulado Colección de Canciones Populares de España, en el que Federico García Lorca adaptó once de las doce letras populares (exceptuando “Sones de Asturias”) y la acompañó al piano con notable.

Cuentan que de no haberse dedicado a la poesía, Lorca, hubiese llegado a ser un magno pianista. Podría considerarse esta grabación el documento sonoro más personal del poeta de Granada. En ella se encuentran las populares “Zorongo gitano”, “Anda jaleo”, “Sevillanas del siglo XVIII”, “Los cuatro muleros”, “Nana de Sevilla”, “Romance Pascual de los Pelegrinitos”, “En el Café de Chinitas”, “Las morillas de Jaén”, “Romance de los mozos de Monleón”, “Las tres hojas”, “Sones de Asturias” y “Aires de Castilla”.

Las “Tres morillas” que analizamos, tienen como nombre original “Las morillas de Jaén” y es una adaptación que Federico García Lorca hizo de una canción popular del siglo XV.

En el poema un mozo en primera persona se enamora de tres morillas cristianas de nombre Axa, Fátima y Marién, que van a Jaén a la recogida de la aceituna. Allí encuentran ya recogido el verde fruto y del disgusto vuelven “desmaídas” y con “las colores perdidas”. Algo similar sucede con la cosecha de la manzana (en el poema original se cita, aunque en las versiones musicalizadas suele omitirse, y dice: “Tres moricas tan lozanas / iban a coger manzanas / y hallábanlas tomadas / en Jaén: / Axa y fátima y Marién.”). El mozo, entre romántica y lorquianamente pregunta: “¿Quién sois, señoras, / de mi vida robadoras?” Y ellas humildemente no responden más que con sus nombres y afirmado: “Cristianas que éramos moras en Jaén”.

Debemos situar esta copla dentro de una Andalucía que aunque para entonces ya estaba dominada por los Reyes Católicos, seguía contando con un profundo arraigo musulmán. La recogida de la manzana y de la aceituna, además, nos posicionan frente a un paisaje entre otoñal e invernal, propio de estas fechas.

Antonio Cortés nos deja una hermosa versión de “Las morillas de Jaén”, con arreglos étnicos, de fusión y programaciones, la guitarra flamenca de José Manuel León, la batería y percusión de Sergio Martínez, el bajo de José Manuel Posada “Popo”, el violonchelo de José Luís López, los teclados y pianos de Chico Valdivia, un destacado violín de Nin Vargas y su voz gorda y caracolera.

Las versiones del disco completo que Federico García Lorca hizo junto a La Argentinita son incontables, desde Manuel de Falla con Joaquín Rodrigo a Teresa Berganza junto a Narciso Yepes, Enrique Granados, Rafael Catalá, Paco Ibáñez, Paco de Lucía, Nati Mistral, Victoria de los Ángeles junto al piano de Miguel Zanetti, Ana Belén, Evoeh o Diana Navarro. A todas estas versiones de “Las morillas de Jaén” hay que sumar las de artistas internacionales que han revisado a Lorca, las de innumerables grupos, formaciones musicales y coros populares (nacionales e internacionales), como Divadams, Duo Florecer, Toni Xuclà con Adolfo Osta, Núria Chocq Mampel con Christian Locussol, Zurbrügg, Catherine Sury con Manuel Calderón, Jacques Burtin, Bernard Wystraëte con Cristina Delume o Toni Cotolí... y un largo e interminable etcétera.

De nuevo Lorca para la copla en esta hermosa zambra que evoca los paisajes mediterráneos, jienenses, de nuestra cultura eterna del oro líquido, que comenzó con los griegos, dominando los paisajes, convirtiendo el bosque en lugar, ordenándolo de olivos, reticulados, plateados, retorcidos hasta la agonía por la tortura de los fuertes inviernos y el sol imponente de verano. Miguel Hernández diría: “No los levantó la nada, / ni el dinero, ni el Señor, / si no la tierra callada, / el trabajo y el sudor”.

Para aquellas manos pardas que durante tantos siglos han trabajado en la oliva y con su sudor, regado de dignidad y honor las tierras de Jaén.

Tres morillas me enamoran
en Jaén:
Axa y Fátima y Marién.

Tres morillas tan garridas
iban a coger olivas,
y hallábanlas cogidas
en Jaén:
Axa y Fátima y Marién.

Y hallábanlas cogidas
y tornabas desmaidas
y las colores perdidas
en Jaén:
Axa y Fátima y Marién.

Tres moricas tan lozanas
iban a coger manzanas
a Jaén:
Axa y Fátima y Marién.

Díjeles: ¿Quién sois, señoras,
de mi vida robadoras?
Cristianas que éramos moras
en Jaén:
Axa y Fátima y Marién.


Web de Antonio Cortés

21 nov 2010

Separaos


Intérprete: Marta Quintero
Título: Separaos
Letra: Ignacio Román
Música: Rafael Jaén
Disco: Te sigo amando
Año: 2003

"La copla es algo que me reclama el público, y yo la hago encantada."

Marta Quintero

Nació en el pueblo sevillano de La Rinconada el 18 de noviembre de 1982. No cabe duda de que Marta Quintero se educó en las formas de la copla. En su familia el ambiente musical marcó sobremanera. Su padre cantaba y tocaba la batería y su madre (una de las tantas admiradoras de Marifé de Triana) también cantaba copla, igual que sus abuelos, grandes aficionados.

Marta Quintero hizo a los 8 años su primera actuación como alumna de Adelita Domingo. Con 9 empezó a educarse musicalmente en un Conservatorio, con 11 ofreció su primera aparición televisiva y con 13 ganó la segunda edición del Certamen de Copla del Campo de Gibraltar. Las posteriores apariciones de Marta Quintero en el programa de Canal Sur presentado por Marifé de Triana, “Lo que yo te cante”, la encumbraron como una de las mejores voces de la nueva copla o canción andaluza.

En 1997 Televisión Española convocó un concurso nacional de nuevos valores llamado “Hale bopp”. Entre los cientos de aspirantes, siendo ella la más joven, la artista rinconera ganó la primera plaza y se alzó con el importante premio de 7 millones de pesetas.

Ese mismo año firmó con la compañía discográfica andaluza Senador su primer contrato. José Pive Amador (quien ya la seguía desde su primera aparición televisiva a los 11) y José Miguel Álvarez, produjeron su primer disco: “Una cantaora” (1997). En él abordaron clásicos que vistieron de arreglos frescos y modernistas como “Te lo juro yo”, “Tengo miedo”, “Y sin embargo te quiero”, “Una cantaora”, “Tientos del cariño”, “Me embrujaste”, “La Lirio”, “Quién dijo pena”, “Elvira la cantaora” o “Torre de arena”. Cuentan que hubo que esperar a que la joven sevillana cumpliese los 15 para iniciar la grabación de su primer cedé, y que así fue el mísmo día de su cumpleaños.

Posteriormente “Llama de amor” (1999), “Te sigo amando” (2003) o “Besos de miel” (2005), han sido trabajos en los que ha intercalado rumbas, bulerías, coplas o sevillanas populares con temas inéditos compuestos por Miguel Moyares o José Luís Figuereo, más conocido popularmente como “El Barrio”. En 2007 su carrera dio importante giro con “No te olvido” (2007), un trabajo íntegramente inédito en el que experimentaba con un sonido de pop-rock andaluz. En la misma línea publicaría dos años más tarde “Dulce otoño” (2009).

Marta Quintero jamás olvidó la copla. En el disco “Te sigo amando” (2003) publicaba cinco clásicos más, “Separaos”, “Cárcel de oro”, “No puedo vivir contigo”, “Tientos del reloj” o “Falsa monea”, así como otras piezas cercanas al género, como una versión de las hermosas sevillanas de Eva Santamaría tituladas “El afilaó” o un tema que Manuel Alejandro compuso para Isabel Pantoja titulado “Desde que vivo con otro”.

“Separaos” son unos hermosos tientos con letra del poeta malagueño Ignacio Román y con música de Rafael Jaén que estrenó Marifé de Triana en 1967.

Ignacio Román es un poeta y literato de Málaga, autor de copla y flamenco, que cuenta en su haber con más de 1.500 canciones grabadas por los más importantes artistas hispanos y musicadas por los mejores músicos de su época, como Manuel López-Quiroga, Manuel Alejandro, Rafael Jaén, Manuel Gordillo, Francisco Naranjo o Augusto Algueró. En el grueso de su aportación a la copla se encuentran “Quién dijo pena”, “Romance de Zamarrilla”, “Lola de España”, “Feriante”, “Nada”, “Cambiar por ti”, “Sangre de Reyes”, “Senda prohibida”, “Vendedora de coplas”, “Separaos”, "La Paula”, “Voveré”, “Falsa”, “Cada minuto una vez más”, “Cosas de chavales” o “Consolación la de Utrera”.

Rafael Jaén por otro lado, fue un músico gaditano nacido en La Línea de la Concepción y que musicó letras para artistas como Manolo Escobar, Lolita Sevilla, Imperio Argentina, Juanita Reina o Marifé de Triana. En su haber se encuentran “Mi carro”, “Quién dijo pena”, “Tira tu silencio al río”, “Jarrito”, “Nardo con bata de cola”, “Separaos” o “Española y gaditana”.

El dúo artístico formado por Ignacio Román y Rafael Jaén dio como resultado “Separaos”, una copla que registró por primera vez Marifé de Triana en un EP de 1967 junto a tres coplas más, “Tengo miedo”, “Desesperada” y “Tú me hiciste de ese modo”.

El poema sitúa a la intérprete femenina como protagonista, quien empieza describiendo en forma de anhelo la situación que surge cuando se cruza con el hombre que amó, ese que ahora “como si tal cosa” pasa a su lado. Condenados a vivir en el recuerdo, repite un doloroso “separaos” después de descubrirnos que él marchó “buscando unos besos”, y claro, pronto se revela casi maldiciéndolo: “El corazón se le pare / si pide clemencia para su persona / antes me falte hasta el aire / que verme a su vera, ni en la misma gloria”. La interprete, protagonista y sufridora, retrata la imagen de una mujer que durante los años de dictadura era víctima del machismo imperante y del engaño, aunque en este caso y llorando en silencio, sabe poner un punto final tras la mentira. De nuevo la mujer, heroína y protagonista de este género, sufridora, en tantas letras.

Esta copla ha sido interpretada también por Carmen del Alba o Eva Román. Versiones maravillosas nos las han dejado Marta Quintero, con arreglos más modernitas e interpretación purista y apasionante, o Diana Navarro, quien incluyó un escalofriante fragmento a capella en su disco “Camino verde” (2008) en homenaje a su paisano y autor, el poeta malagueño Ignacio Román.

Ese que va por la calle,
que pasa y me mira como si tal cosa,
era mi vida y mi sangre,
mi norte y mi guía, mi pena y mi gloria.

Le di la flor del cariño,
el alma entera le di.
Puede ser que al final del camino
se acuerde de mí.

Separaos, igual que dos enemigos.
Separaos, como la ortiga y el trigo.
A vivir con aquel recuerdo
los dos vamos condenados,
y a pasar frente a frente sin vernos,
igual que dos ciegos.

Separaos, por tu delito y mi pena.
Separaos, con mi dolor por frontera.
Que se fue sin decirme hasta luego,
buscando unos besos que nos tienen separaos.

El corazón se le pare
si pide clemencia para su persona,
antes me falte hasta el aire
que verme a su vera ni en la misma gloria.

Pedí perdón sin motivo,
después lloré y supliqué.
Y su amor no merece un suspiro,
que yo bien lo sé.

Separaos, y sé que sueña conmigo.
Separaos, como quien cumple un castigo.
Me pidió perdón por aquello
que casi estaba olvidao,
y mi amor que lloraba en silencio
gritó con desprecio:

Separaos, aunque me muera y te mueras.
Separaos, aunque la sangre te duela.
A pasar por la vida sin verlo,
ni vivo ni muerto, pa’ los restos, separaos.

Web de Marta Quintero

12 nov 2010

¡Más de 30.000 visitas!


¡30.000 gracias!

Hace unos días me decía entre zalemas un muchacho sevillano de 15 años: “¿Ah, pero también existen unas habaneras dedicadas a Sevilla? ¡No lo sabía!” Y entusiasmado continuó: “¡Aprendo más en tu blog que en el Instituto!”. Los dos carcajeamos simpáticamente. Claro que a mí eso me encantó.

Cuánta historia revisada para entender este género, cuántos libros de poesía devorados, cuánta alta costura, cuántas influencias musicales de época, cuánto paladar educado en los sabores infinitos, cuántos prejuicios fusilados, cuántos periódicos viejos, cuánta ironía… cuántas horas!

El muchacho insistía: “Me encanta tu blog porque ofreces una visión abierta de la copla”. Aquello me hizo sentirme bastante satisfecho, la verdad -que no conforme-, y proseguía: “Gracias a ti la copla es un poco menos desconocida”. Me quedé perplejo y lo agradecí, pero uno es conciente de sus limitaciones y quizá por eso tenga la necesidad de pedir disculpas. No soy la persona más capacitada para enfrentarme a tantas significancias como le caben a este género y por mi ignorancia -y mi atrevimiento-, de veras, mis más sincero perdón.

Hay algo en esta música que me convoca. Parafraseando alguna que otra emblemática pieza, al escucharla “me duele hasta la sangre” y “desde el alma hasta la boca, se me sube el corazón”. Sucede que en Andalucía, lo popular es exquisito, y ante eso todos tenemos la necesidad de rendirnos.

Gracias de corazón por estas 30.000 visitas. Me siento terriblemente feliz por la gente que este blog me ha dado la oportunidad de conocer, a quienes a estas alturas no tengo la menor duda de consideraros mis amigos.

Mil gracias a cada uno de los amáis la copla con el cerebro y sin prejuicios. A quienes disfrutáis sus valores porque los sentís como vuestros y la defendéis de las injustas connotaciones. Gracias también a los artistas que no sólo se pasan a visitarnos, si no que además -a parte de brindarme su amistad- han contribuido a difundir esta página a través de sus medios, privada o públicamente. Hago referencia a Miguel Poveda, Diana Navarro, Pasión Vega, Pastora Soler, La Shica, Clara Montes, Martirio, Juan Valderrama o Mª José Santiago, así como al séquito de acérrimos y admiradores que les siguen incondicionalmente (igual que a ellos, a otros que no he nombrado, como Rocío Jurado, Isabel Pantoja, Carlos Cano, Concha Piquer, Marifé de Triana, Miguel de Molina, Gracia Montes… en fin, tantos y tantos).

Espero tener el tiempo suficiente como para seguir luchando por poner en pie nuestro patrimonio y encontrarme con vostros de nuevo aquí. Os quiere de verdad, a todos y cada uno: "
limosnadeamores"