Si bien en este espacio analizamos una etapa compleja de la copla, comprendida entre el final de la dictadura (1975) y la actualidad (2010), hoy creo enriquecedor recuperar una pieza de 1969.
Sorprende saber que estos versos estén compuestos por Rafael de León, pero pronto te das cuenta de que los cabos parecen cuadrar, empieza a tomar sentido una copla tan extraña como simpática y entiendes hasta qué punto llega la habilidad de los poetas de nuestro género para trasgredir las censuras del Régimen franquista.
A principios de los 60, llegando la dictadura de Franco a su etapa final, la copla empezaba a ser injustamente ligada a una ideología nacionalista, facha, que parecía comulgar con un Régimen político con el que nunca había tenido ningún vínculo ideológico. Si bien es cierto que en alguna ocasión el Régimen aprovechó el género para hacer ciertas coplas españolistas, propagandísticas, también hay que reseñar que la copla nació entre 1920 y 1930, en el periodo de la República. Es cierto además, que cada 18 de julio, Francisco Franco y Carmen Polo, invitaban a una fiesta organizada en el Palacio de La Granja en Segovia a Juanita Reina (la preferida de ambos), Juanito Valderrama (el único artista al que Franco pidió un bis de “El emigrante”, fijaros qué ironía, con media España emigrando a toda Europa…) o Marifé de Triana, de quién trascribo algunas declaraciones:
“El Régimen no nos utilizó nunca. Eso no es verdad. Yo fui dos veces nada más el 18 de julio a La Granja y en ningún momento me he sentido manipulada. Sí que me pareció muy mal que un día nos registraran un coche oficial que además ellos mandaban a recogernos. Me pareció muy feo, porque…, qué iba a llevar yo metido en las maletas que no fuera un traje para cantar y para trabajar.”
Marifé de Triana
Por otro lado, Concha Piquer pasaba por ser la cara del Régimen. Representaba los valores que Franco quería trasmitir a la población: orden y moralidad. En alguna ocasión declaró su apoyo al dictador (algo que tanto dañó, injustamente, la imagen de la copla). Sin embargo, la intachable valenciana, no fue nada condescendiente con el General. En una ocasión coincidieron ambos en una cacería y El Caudillo la requirió para que le cantase en privado tras la merienda. Las palabras de Concha Piquer al mensajero fueron las siguientes: “Dígale a su Excelencia que si él ya ha merendado. La Piquer va a hacerlo ahora mismo”. Comprendiendo siempre la profesionalidad, la ética y el a veces pedante humor irónico de Concha Piquer, rechazó todas las medallas habidas y por haber, incluso la de Isabel la Católica, que no debió sentar demasiado bien al dictador.
Pero volviendo al tema que nos ocupa, después de situarnos en el contexto político y haciendo como siempre un breve análisis de las contingencias que rodeaban a nuestros defendidos defensores, los poetas y músicos que trabajaban para la copla, tampoco pasaban por su mejor momento. Rafael de León, que venía de escribir la interminable lista de éxitos que junto a los músicos Antonio Quintero y Manuel López-Quiroga fue capaz de poner en pié (unas 8.000 coplas, de tal calidad e intensidad, que ya se han convertido en piezas eternas del repertorio clásico: “María de la O”, “Francisco alegre”, “Ojos verdes”, “Y sin embargo te quiero”, “Me embrujaste”, “La niña de fuego”, “La Salvaora”, “Ay, Maricruz”… y un largo etcétera que por fascinante y sentido asombra), mientras estaba inmerso en su nueva etapa con el músico extremeño Juan Solano (con el que seguía evolucionando la copla y escribiendo a destajo cada día en su casa de Sevilla para artistas como Marifé de Triana y Rocío Jurado, pero sobre todo en sus años finales para Isabel Pantoja), también tuvo que dedicarse a componer para otros artistas españoles que investigaban otros caminos. Rocío Dúrcal estrenaba un asombroso “Mi amigo”, que en 1969 registraría y haría eterno Rocío Jurado en su primer disco y Nino Bravo convertiría en paradigma de esta situación la canción “Te quiero, te quiero” que Rafael de León escribiera para él.
En estos años, de adaptación, de evolución, de catarsis cultural, de conflictos políticos, aparecía una joven Encarnita Polo que junto a Carmen Sevilla, Conchita Bautista o Pepa Flores (Marisol), formarían una nueva generación de artistas de copla que impregnarían su música de sonidos pop sin prejuicios ni miedos; lo que algunos han creído conveniente denominar copla-pop o copla-yeyé.
El culpable de esta fortuita ramificación fue el músico Augusto Algueró, que musicalizó muchos de los versos de Rafael de León y vistió las coplas con arreglos pop, liberando al género de arquetipos y clichés. Este "Paco, Paco, Paco" de Encarnita Polo, con sonidos tan eurovisivos en una España al borde de la democracia, es una versión de la pieza "Coplas de los siete niños" que grabó Concha Piquer en 1943 y versionó más tarde Marifé de Triana en 1962. Existe una actuación de Marifé de Triana y Encarnita Polo cantando un fragmento de estas "Coplas de los siente niños" o "Paco, Paco, Paco".
Encarnita Polo, que nació en Sevilla en 1939, comenzó su carrera en el 63 con una identidad musical que se balanceaba entre la música italiana, el flamenco-pop, la copla desprejuiciada y todas las influencias que podían venir de una Europa sustancialmente liberada, pero con la vigencia de una irreprochable raíz andaluza. En un EP de 1969 titulado “Paco, Paco, Paco”, se incluye la copla de hoy. A continuación rescato el verso original a partir del cual se crearía la pieza:
Van siete niños camino de Sevilla, con uno de los siete va mi cariño.
Que son ladrones y roban como nadie los corazones.
Ya vienen por el llano los migueletes pero son poca cosa para los siete.
Qué valentía la de los siete niños de Andalucía.
Suspira el viento por Écija la llana tocando las campanas de los conventos.
Siete alazanes y siete capas negras de capitanes.
Rafael de León
Conociendo a Rafael de León, que era capaz de cuajarnos la sangre con la copla más sentida y a la vez tirar por ironías sin que existiera quien le ganase (“Soltera yo no me quedo”, “Compuesta y sin novio”, “Las gitanas infantas”… ), me cabe la duda de si el poeta sevillano dedicó estos versos a la situación de Andalucía y las Comunidades en un momento determinado de la dictadura y en consecuencia al General Franco (Paco, Paco, Paco….). No sería descabellado pensar que los “siete niños” son siete de las ocho Comunidades Autónomas de Andalucía (Almería, Cádiz, Córdoba, Granada, Huelva, Jaén y Málaga), mas Sevilla, que es la ciudad natal de Rafael de León y a la que nombra diciendo que van a parar los “siete niños” (“van siete niños camino de Sevilla”). Pero… ¿Quiénes son “los migueletes”?
“Los migueletes eran los miembros de la milicia de carácter mercenario o voluntario, reclutada por las diputaciones y las juntas de la Corona de Aragón, para acciones especiales o como refuerzo de las fuerzas regulares. El miguelete, como tal, es el nombre que recibía un mercenario catalán durante la Guerra dels segadors, el conflicto armado que enfrentó a la Generalidad de Cataluña con el rey Felipe IV durante el conflictivo programa centralizador iniciado por el Conde-Duque de Olivares (la Unión de Armas). De aquí procede la denominación de migueletes para referirse al cuerpo armado que, paradójicamente, sobrevivió a esta guerra y se popularizó al Principado de Cataluña entre los siglos XVII-XIX”
Por lo tanto, y sorprendentemente, “los migueletes” a los que hace referencia Rafael de León (aunque durante el periodo franquista ya no existieran como tal), son las fuerzas del Gobierno de Franco, que en esta copla parecen impedir la llegada de las demás comunidades autónomas a Sevilla: capital de Andalucía. De ser todo esto cierto, podemos dar cuenta de la astucia y de la audacia que nuestros poetas tuvieron para esquivar las censuras de “los curitas” (así llamaban a los censores).
En 2009 “Paco, Paco, Paco” volvió a ponerse en auge gracias a un usuario de youtube que la utilizó como banda sonora del videoclip de Beyoncé titulado "Single ladies (Put a ring on it)", llegando a las casi tres millones de reproducciones. Además, el tema fue relanzado y se ubicó en el puesto número 4 del Top Musical en España en abril de 2009. La recuperada fama de la canción resultó también en diversas parodias de programas televisivos. Johnny Demoni también hizo una versión del tema, aunque de dudoso interés. La pieza, con arreglos pop o de flamenco-pop, se sostiene en una estructura de sevillana que Augusto Algueró supo bien llevar a otro terreno.
Dedico esta entrada a mis amigos, a mis compañeros de universidad y de tantos momentos de la vida, que el otro día me sorprendían cantando este “Paco, Paco, Paco”. Aunque les resulte extraño entender mi amor por este género, siempre tratan mi debilidad con el mayor de los afectos. Espero que en el viaje a Cáceres que haremos juntos en los próximos días no nos olvidemos de cantarla. Va por Lolo, Iván, Luís, Andoni, Jon, Pimo, Lúa, Raquel, Vero, Amaia y Leire. ¡Qué pena que ninguno de vosotros se llame Francisco!
Paco, Paco, Paco, que mi Paco…
Van siete niños, Paco, Paco, Paco, van siete niños, van siete niños camino de Sevilla, Paco, camino de Sevilla, Paco, camino de Sevilla, Paco, Paco, Paco, van siete niños.
Van siete niños, con uno de los siete, Paco, con uno de los siete, Paco, con uno de los siete, Paco, Paco, Paco, va mi cariño.
Que son ladrones y roban como nadie, Paco, y roban como nadie, Paco, y roban como nadie, Paco, Paco, Paco, los corazones.
Ya vienen por el llano los migueletes, los migueletes, ya vienen por el llano, ven acá primo y siéntate aquí, ya vienen por el llano los migueletes.
Los migueletes, pero son poca cosa, ven acá primo y siéntate aquí, pero son poca cosa para los siete.
Que valentía la de los siete niños, ven acá primo y siéntate aquí, la de los siete niños de Andalucía.
Suspira el viento por Écija la llana, Paco, por Écija la llana, Paco, por Écija la llana, Paco, Paco, Paco, suspira el viento.
Suspira el viento, tocando las campanas, Paco, tocando las campanas, Paco, tocando las campanas, Paco, Paco, Paco, de los conventos.
Siete alazanes y siete capas negras, Paco, y siete capas negras, Paco, y siete capas negras, Paco, Paco, Paco, de capitanes.
Título: Tiene que tiene Autor: Clara Montes Disco: Uniendo puertos Año: 2004
“Es una cantante de copla y canción de voz clara y diáfana, de origen gaditano”
Manuel Francisco Reina
Nació en Madrid el 31 de diciembre de 1968, aunque predica a los cuatro vientos su condición gaditana. Clara Montes es la artista vigente más arraigada a la forma de Carlos Cano. La escuela del granadino le sirvió para aprender que la copla es un género abierto y vigente, en continua evolución e impregnado de las contingencias del tiempo en el que se efectúa.
La relación entre Cano y Montes, comenzó cuando el artista de Granada grabó el disco “Diván del Tamarit” (1998); nueve gacelas y doce casidas de inspiración andalusí escritas por Federico García Lorca, que musicalizó dotando a los versos de vestidos sinfónicos y constituyendo así uno de sus trabajos de mayor intensidad.
Al cantautor andaluz, con el que compartió afecto y escenario en muchas ocasiones, y que apostó decididamente por la carrera de una joven Clara Montes, le homenajearía un año después de su muerte en el disco “Carlos Cano. Que naveguen los sueños” (2001), haciendo una escalofriante versión a dúo, póstumo, de “Tango de las madres locas”. Años más tarde también participaría en el homenaje que Cuba a través del Teatro Nacional de La Habana le rendiría a Carlos Cano, compartiendo escenario con Pablo Milanés y Javier Ruibal.
Clara Montes decidió con elocuencia hacer una copla sencilla, alejada de clichés. Autora de muchas de sus piezas, apasionada de la poesía y el flamenco, bordea la pura canción española e impregna su música de sonidos externos.
La copla de hoy es una nana que la madrileña quiso dedicar a su hijo, incluida en el disco “Uniendo puertos” (2004). En él se encuentran también coplas como “La mirada violeta”; tema principal de la banda sonora de la película homónima protagonizada por Cayetana Guillen Cuervo, una versión extraordinaria del fado “Extraña forma de vida” o el clásico de Joan Manuel Serrat “Romance de Curro el Palmo”. A las composiciones de la cantante, se suma también “De carne y verso”, una letra del poeta y escritor vinculado a la copla Manuel Francisco Reina.
La nana de hoy se mece entre el fado portugués y la música italiana, pasando por la esencia de lo andaluz sostenida en una estructura de bulería y sonidos árabes. Clara Montes utiliza palabras de origen popular y diminutivos: chiquetito, toíta, arrebujaíta o guardaíta… que dan a la pieza un cariz de ternura. La ráfaga de salitres y olor a mar parecen adueñarse de los sentidos al escuchar esta copla, que cualquier madre, podría entender como suya.
Mi niño tiene, tiene que tiene, el color de la buganvilla, que asoma por la ventana y nos da los buenos días.
Mi niño tiene, tiene que tiene, los ojitos del mar de invierno, tan chiquetito, tan pequeñito, cómo me tiene…
Mi niño duerme, nanita nana, ea la ea, ya llega el alba, canta que canta, nanita nana, ea la ea…
Mi niño tiene, tiene que tiene, a su padre en vela toíta la noche. Que no le falte, pá que no tenga ningún mal sueño que lo acalore.
Mi niño tiene, tiene que tiene, arrebujaíta con los besitos, bien guardaíta, entre los puñitos, mi alma escondida.
Mi niño duerme, nanita nana, ea la ea, ya llega el alba, canta que canta, nanita nana, ea la ea…
Título: Coplas de la violeta Autores: Antonio Mata / Carlos Cano Disco: Quédate con la copla Año: 1987
”Me pongo mirando al Caribe, cierro los ojos y empiezo a notar cómo me laten los pulsos del corazón, cómo recuerdo el pasado que no he vivido... Y oigo las habaneras, los boleros, las canciones de Violeta Parra, que fue mi maestra.”
Carlos Cano
Carlos Cano es a la etapa de la copla que analizamos, lo que Neptuno a la mar o Miguel de Cervantes a la literatura española. Nunca hubiese querido él que le adjudicásemos connotaciones divinas, sin embargo, para muchos de nosotros, la admiración por su obra nos lleva a la devoción.
El artista de Granada hizo lo que tenía que hacer en el momento en el que había que hacerlo. Mantuvo una posición firme y sincera respecto a la música popular y a la copla. Sin la carrera infatigable del granadino a favor de un género que transcurría por su etapa más decadente, no puede entenderse la obra que artistas de copla de vanguardia están desarrollando.
Como en todo momento de catarsis, desde el final de la dictadura franquista (1975) hasta su muerte (2000), algo indefinible se impone en la globalidad de sus trabajos que nos atrapa. El último cuarto del siglo XX fue para este género uno de los tiempos más duros que vivió, quizá, por el momento político de liberación que en una España no tan lejana, estaba sucediendo con el inicio de la democracia. Los equivocados clichés machistas o fachas que ligaban la copla al gobierno de Franco y la impregnaban de connotaciones políticas, injustas, hicieron que en un momento de liberación social como lo fue la Transición Española, la copla, quedase relegada al olvido, y sus artistas, señalados injustamente y tachados de abanderados de una cultura pretérita, casposa y nacionalista.
Por fortuna apareció Carlos Cano, un hombre que con traje chaqueta y sin mayores aspavientos indagó en la raíz de la copla y la posicionó en su lugar, impregnándola de nuevos matices y constituyendo para este género un imperio de sensaciones. Comprometido con la realidad social y política de la época, dio forma a coplas que podrían situarse al mismo nivel que muchos de los clásicos de los años 30 o 50. Manuel Francisco Reina en su libro “Un siglo de copla. De Concha Piquer a Miguel Poveda” dice al respecto de Carlos Cano:
“Carlos Cano entraría con nombre propio en la escena de nuestra canción concienciada, a caballo de un sonido folk, con raíces, y la reivindicación del rico mundo del flamenco y la copla. (…) Nadie podrá poner, sobre su cuerpo o su memoria, más bandera ideológica que la de la libertad.”
Manuel Francisco Reina
“Coplas de la violeta” es una de las tantas muestras con la que Carlos Cano nos cautivó en el disco “Quédate con la copla” (1985). En él se incluye su eterna y magnífica “María la portuguesa”, así como “Proclamación de la copla”, “Alacena de las monjas”, “Copla de seis”, “Habaneras de Sevilla” o “Pasan los campanilleros”, que junto a tres piezas del repertorio clásico, “Falsa monea”, “Ay, Maricruz” y “Chiclanera”, constituyen uno de los trabajos más significantes del autor.
Maestra para Cano, Violeta Parra fue su brújula. Toda la admiración que sintió por ella la volcó en estas “Coplas de la violeta”. Dice de sus canciones que “como blancas gaviotas echan a volar / y me traen de los cielos la luna de azahar / la caricia del viento, la rosa del tiempo que no volverá.”
Estos tanguillos de Cádiz se visten con arreglos sencillos. Algún día la obra de Carlos Cano pasará a tener la relevancia que merece en el mundo de la copla, pero quizá para eso tengamos que asumir que la copla es un género abierto, en continua evolución y que absorbe todos los significantes de su época.
Coplas de la violeta, arena y sal, coplas de mi recuerdo, cuchillo y rosal, por la playa desierta de mi soledad igual que una sirena cantando su pena a la orilla del mar.
Coplas de la violeta, arena y sal, como blancas gaviotas echan a volar y me traen de los cielos la luna de azahar, la caricia del viento, la rosa del tiempo que no volverá.
Amor mío tu nombre alga y cobre, princesa en mis bosques, nube y colorín, ven conmigo a la senda perdida del alba esperada que huele jazmín.
Amor mío, que huele a jazmín. Amor mío, nube y colorín. Ven conmigo a la senda perdida del alba esperada que huele jazmín.
Hoy recuerdo aquel cielo, hermosa mía, y las nueves de fresa donde vivías. Hoy recuerdo aquel cielo de luna y de amor, y la flor de aquel tiempo me llena de viento todo el corazón.
Amor mío tu nombre alga y cobre, princesa en mis bosques, nube y colorín, ven conmigo a la senda perdida del alba esperada que huele jazmín.
Amor mío, que huele a jazmín. Amor mío, nube y colorín. Ven conmigo a la senda perdida del alba esperada que huele jazmín.
Título: Háblame del mar, marinero Letra: Rafael Alberti Música: Manuel Alejandro / Ana Magdalena Disco: Háblame del mar, marinero Año: 1976
En un corralón malagueño nació Josefa Flores González, en la calle Refino número 10. Debutó en Casarabonela interpretando la célebre pieza “María Belén Santajuana”. Su sólida formación en el cante y el baile flamenco la llevaron a ingresar en coros y grupos de danza de su ciudad natal.
En 1959, en un viaje a Madrid, fue descubierta por el productor de cine Manuel J. Goyanes. Fue entonces cuando nació Marisol, uno de los símbolos infantiles más célebres, junto a Joselito, de la España de la década de los 60.
El director Luis Lucía Mingarro la dirigió en películas como “Un rayo de luz”, “Ha llegado un ángel”, “Tómbola”, “Las cuatro bodas de Marisol” y “Solos los dos”. Comenzaba entonces el despegue del mito de una niña prodigio de cuya infancia, más tarde, se descubrirían las escenas oscuras.
Entre los triunfos destacados de su carrera se encuentra su participación en el Festival de la OTI en 1972, con la canción “Niña”, obteniendo la tercera posición. A finales de los 70, una adulta Marisol decidía cambiar su nombre artístico por el real, Pepa Flores; un acto simbólico que le serviría para romper con una infancia paradigmáticamente dolorosa y llena de triunfos.
En su discografía, que abarca desde 1960 hasta 1983, se comprueba la evolución de una inocente niña a una mujer comprometida con la realidad social. La artista de Málaga ha cantando a poetas clásicos como Federico García Lorca o Rafael Alberti, pero también a Joan Manuel Serrat, Augusto Algueró, Juan Pardo, Manuel Alejandro o Luis Eduardo Aute; nombres que pertenecen a una etapa de la copla que comienza en los años 60, y que en algunos casos, se prolongan hasta la actualidad.
Pepa Flores podría pertenecer a una generación de artistas que fusionaron la copla con los sonidos pop más frescos que entraron en el país tras el final de la dictadura de Franco y la muerte del general en 1975. Una generación a la que también pertenecerían Carmen Sevilla, Conchita Bautista o Encarnita Polo; lo que algunos han denominado copla-pop o copla-yeyé.
La copla de hoy forma parte de uno de los LPs de mayor éxito de la cantante, titulado “Háblame del mar, marinero”, editado en 1976. De Rafael Alberti son estos anhelos, a los que Manuel Alejandro y Ana Magdalena pusieron melodía a mediados de los 70. Una obra certera que trata las añoranzas de un Alberti lejos de los barcos y que declara, una vez más, su pasión por el mar.
Marisol se desenvuelve en este verso con una voz madura, aceitunada, vestida con una guitarra española y unos arreglos sinfónicos que la solemnizan. Espléndidas versiones de esta obra las han realizado Isabel Pantoja, Raphael, Manolo Escobar o El Consorcio.
Dicen que hay toros azules en la primavera del mar. El sol es el caporal y las mantillas las nueves, que las mueve el temporal.
Dicen que hay toros azules en la primavera del mar.
Háblame del mar, marinero. Dime si es verdad lo que dicen de él. Desde mi ventana no puedo yo verlo. Desde mi ventana el mar no se ve.
Háblame del mar, marinero. Cuéntame qué sientes, allí, junto a él. Desde mi ventana no puedo yo verlo. Desde mi ventana el mar no se ve.
Dicen que el barco navega enamorado del mar. Buscando sirenas va, buscando sirenas nuevas, que le canten al pasar.
Dicen que el barco navega enamorado del mar.
Háblame del mar, marinero. Dime si es verdad lo que dicen de él. Desde mi ventana no puedo yo verlo. Desde mi ventana el mar no se ve.
Háblame del mar, marinero. Cuéntame qué sientes, allí, junto a él. Desde mi ventana no puedo yo verlo. Desde mi ventana el mar no se ve.
Título: Ten cuidado Autor: Rafael de León / Juan Solano Disco: Elena Andújar Año: 2000
“Elena Andújar es una de las jóvenes figuras que se ha establecido más sólidamente en el cante”
Álvarez Caballero
Si la pureza está en la mezcla, como dice Paco de Lucía, no hay persona más pura que Elena Andújar. Nació en Sevilla. Creció en un ambiente en el que el flamenco se entendía como una forma de vida y absorbió todo su carácter. Sus primeros flirteos con el mundo del espectáculo llegaron como bailaora, colaborando con Antonio Canales en su gira por Japón en 1990, aunque pronto sería conocida como cantaora después de que Joaquín Cortés la invitara a cantar en sus espectáculos Cibayi (1993) y Pasión Gitana (1994).
Ha trabajado con su grupo de baile en salas flamencas como La Trocha (Sevilla), Café de Chinitas (Madrid), Casa Patas (Madrid), Tablao de Carmen (Barcelona), Zambra (Alicante) o Suristán (Madrid). También ha participado en películas como El abogado del Diablo, de Taylor Hackford, bailando con Al Pacino o como cantaora en el documental del director Mike Figgs; Flamenco Women (VPRO, Países Bajos y Channel 4, Reino Unido). La sevillana ha colaborado a lo largo de su trayectoria con artistas como Romero San Juan, Arrajatabla, Diego Carrasco, Dulce Venganza, Cantores de Híspalis, Niña Pastori, Familia Fernández, Antonio Reyes o Manuel Reyes.
Su incursión en la copla llegó a través de “Ten cuidado”. Elena Andújar grabó en el año 2000 esta pieza del repertorio clásico perteneciente a la sociedad musical formada por Rafael de León y Juan Solano. Este soneto se convirtió en una copla que en 1971 grabarían tanto Rocío Jurado como Marifé de Triana y cuya hegemonía atribuimos a ambas, que la defendieron con igual categoría desde sus diferentes aptitudes artísticas. Una buena versión de esta copla la realizaría también Mayte Martín, por bulerías, en el disco “Querencia” (2000). No nos olvidamos de la registrada por Clara Montes en el cedé “A manos llenas” (2009); un homenaje que la madrileña quiso hacer a Rafael de León y en el que incluyó su versión de “Ten cuidado” con arreglos de Juan Carmona El Camborio.
Esta copla narra la común historia de las advertencias en el amor. Una voz de conciencia, -posiblemente de amiga o de madre-, que llama a cordura con frases tan certeras como “después no te arriendo la tarea / de borrar de tu frente lo pasado”. A través de este tipo de frases, Rafael de León, muy inteligentemente, conjugaba los versos más selectos con las expresiones populares.
En el desarrollo del argumento encontramos estrofas tan sugestivas y exquisitas como la que dice: “Pero yo me perdí por tus jardines / dejando que ladraran los mastines / y ya bajo la zarpa de tus besos / sin miedo de morir en la aventura / me colgué de tu boca con locura / y me caló tu amor hasta los huesos”. Nuestra amiga la puñales, escribe en su blog Te doy mi copla lo siguiente al respecto de “Ten cuidado”:
“Amamos sin medidas, sin pensar en las consecuencias personales que podemos tener. Amamos sin oir al pasado que nos advierte de nuestra equivocación. Puede que el amor no sólo sea ciego, sino además sordo, y en esa sordera nos metemos en una espiral en la que nos perdemos en jardines hasta que el dolor nos muerde el corazón casi muriendo en el intento”.
Elena Andujar retrata esta pieza con unos arreglos de flamenco Chil Out que la trasladan a un terreno totalmente distinto, curioso, pero de buen resultado. Los sonidos tecno y las programaciones, hace tiempo que llegaron a nuestro defendido género. Dedico esta copla a Laura, por su cariño, apoyo y constancia siempre.
Me avisaron a tiempo: ¡Ten cuidado! Mira que miente más que parpadea. Mira que por su modo y su ralea es de lo peorcito del mercado.
Que son muchos los labios que ha besado y a lo mejor te arrastra en su marea, y después no te arriendo la tarea de borrar de tu frente su pasado.
¡Ten cuidado! ¡Ten cuidado!
Pero yo me perdí por tus jardines, dejando que ladraran los mastines y ya bajo la zarpa de tus besos, sin miedo de morir en la aventura me colgué de tu boca con locura y me caló tu amor hasta los huesos.
Nunca utilizó la peina ni la bata de cola para retratar la copla. Ni falta que hacía. Madrid la vio nacer. Málaga hizo de su niñez el recuerdo más dulce y hoy es Cádiz quien la protege y quien con el vaivén de su mar pule la perla en la que se ha convertido.
Su compromiso con Andalucía la llevó a iniciarse en la copla. La evolución lógica de una artista comprometida con su género, condujeron a La voz de seda a hacer una música de raíz, que al tiempo que reivindicaba una identidad, se abría a la más exquisita vanguardia. El fado, los sonidos jazzísticos, el sould, el flamenco, la bossa o la música latinoamericana, han sido influencias con las que la malagueña ha impregnado la copla; clásica o contemporánea.
Desde su ductilidad ha retratado géneros -tango, ranchera, música iberoamericana, de autor, bolero- desde un punto concéntrico en el que se desenvuelve y despliega reconocible su identidad. Es en su obra personal, donde Pasión Vega redacta estas características en toda su dimensión, con gusto, de manera magistral.
Nuestra suerte se ve favorecida con la rubia de los ojos de miel, que olvidó intencionadamente todos los clichés de este género para imprimir la copla parándola, respirándola, sitiéndola, diciéndola y meciéndola; haciéndola desde el corazón. El mejor reconocimiento desde nuestro escenario es seguir poniendo en valor su obra. Un verso de Antonio Romera recitado por Pasión en su espectáculo Gracias a la vida, me sirve para concluir sin mayores aspavientos, con los sentimientos de niñez de la rubia que le canta a Teresa.
Me gustaba asomarme al mundo por su dorada trompeta y respirar las brisas frescas que traían los “Gardeles” los “José Alfredo Jiménez” los “Laras” y las “Violetas”.
Por sus gargantas de arena cuesta abajo iba la rabia cantando en los cambalaches tardes grises y nostalgias.
Brindando con copas rotas entre todos me enseñaron con coplas de la otra orilla que este mundo no es tan raro, que por negras que las pinten siempre queda una salida.
Y que es mejor vivir cantando; coplas, rancheras o tangos; dando gracias a la vida.
Antonio Romera
El Teatro de la Maestranza veía hoy, 28 de febrero de 2010, entregar la medalla de Andalucía a una de las artistas más distinguidas de la vanguardia de la copla. La Pasión de la eterna sonrisa agradecía la distinción con la elegancia y la frescura que siempre la han caracterizado.
Discografía de Pasión Vega:
- Estos detalles (1993) - Un toque de distinción (1996) - Con el alma en los labios (1997) - Corona de perlas (2000) - Pasión Vega (2001) - Banderas de nadie (2003) - Flaca de amor (2005) - Pasión en el Maestranza (2005) - La Reina del Pay-Pay (2006) - Gracias a la vida (2009) - Pasión en Buenos Aires (2009)
"Es un historia contada en tres o cuatro minutos -planteamiento, nudo y desenlace-, una suerte de “miniópera”, a decir de Placido Domingo. Nuevas voces impulsan un género que se ha librado de los prejuicios del pasado."
Javier Pérez Senz
Adjunto un artículo publicado en el periódico EL PAIS el 30/01/2010, titulado “Copla eterna”, que trata la ascendencia del género. El periodista Javier Pérez Senz se detiene en artistas y motivos que justifican la línea creciente de una nueva generación que está poniendo en valor nuestra defendida música y analiza el éxito actual de Miguel Poveda: El cantaor de los muchos trajes.
3 PREMIOS DE LA MÚSICA Miguel Poveda y “Coplas del querer”
Todos los periódicos se hacían eco hoy del éxito de Miguel Poveda en los Premios de la música 2010, que este año celebran su decimocuarta edición el 4 de marzo, y que dejan ver específicamente la vigencia de la copla en la música actual y de un género en auge y creciente.
El artista badalonés, con tres nominaciones por “Coplas del querer” (2009), se ha alzado con los tres triunfos en las categorías de Mejor álbum del año, Mejor álbum de canción española y Mejor arreglista.
En la Modalidad de Mejor álbum ha competido con Quique González y Fito & Fitipaldis; otro de los triunfadores de esta edición, que a pesar de sus triunfos, no ha podido superar a Poveda en esta modalidad. Como Mejor álbum de canción española ha competido con artistas del género y trabajos como “Bendita locura” (2009) de Pastora Soler, “Pasión en Buenos Aires” (2009) de Pasión Vega y “Martirio. 25 años en directo” (2009) de Martirio. A estos dos éxitos se le suma el de Mejor arreglista, obtenido por Joan Albert Amargós, productor y arreglista que junto a Chicuelo ha vestido muchas de las coplas incluidas en “Coplas del querer”.
Miguel Poveda nos sorprendía en 2009 con un disco de versiones de clásicos, implantando en ellos su particular impronta desde una visión más flamenca y al que se añadía el admirable trabajo de Joan Albert Amargós y Chicuelo. Rescataba para la ocasión títulos memorables, aunque menos populares, como “Vente tú conmigo”, “¡Ay, mi hermanita!”, “Vamos a dejarlo así”, “Sere… serenito”, “Compañera y soberana”, “Como las piedras” o “Me da miedo de la luna”. Revisaba clásicos de la talla de “Rocío”, “Ojos verdes”, “Sendas del viento” o “La bien pagá”. Todo ello contando con que se atrevería a poner voz masculina, por primera vez, a “Ni un padre nuestro”, “Mis tres puñales”, “En el último minuto”, “Tientos del cariño” o un reconvertido “Embrujao por tu querer”, realizando además, con arreglos de Alberto Iglesias para la película de Pedro Almodovar “Los abrazos rotos”, una insuperable versión de “A ciegas”.
Con "Coplas del querer" conseguiría también en 2009 una nominación a los Grammy Latinos como Mejor álbum flamenco y anunciaría para 2010 una reedición del disco con nuevos contenidos. A finales de 2009 Canal Sur emitiría su exitoso concierto en el Teatro Liceu de Barcelona con el espectáculo Coplas del querer, del que nacerían titulares como "Miguel Poveda revienta el Liceu" o "Miguel Poveda puso el Liceu al rojo vivo con sus coplas en una cita histórica".
Los vínculos entre el catalán y la copla quedaron definitivamente ligados con este trabajo. Podemos caer en la evidencia de afirmar que cuando Miguel Poveda canta poesía, la poesía sangra (así sucede cuando canta a los poetas catalanes, a Federico García Lorca o a Rafael Alberti); pero es lo cierto. Lo mismo sucede con la copla; cuando Poveda se adueña a través del prodigio de su voz de toda la capacidad literaria y musical que implantaron en esas obras autores como Quintero, León, Quiroga, Valverde, Solano, Cabello, Freire, Salazar, Gómez, Montorio, Ochaíta, Gallardo u Ortega, la copla supura por las heridas, llora amargamente y se vuelve festera e irónica cuando el guión lo solicita -¡Sere... serenito, guarda el pito!-, ganándose, Poveda, a toda la crítica del flamenco; conservador y progresista, y por derecho, el trono del número uno en la flamencología actual.
Ante este acontecimiento, sólo podemos sentirnos felices y afortunados de que uno de los máximos exponentes de la música contemporánea, reivindique como suyo y nuestro, un género como la copla. Estos tres premios, emocionantes, son la confirmación de la calidad de la obra de Miguel, que debe servirnos para reafirmar nuestra admiración al revolucionario badalonés, que ni andaluz ni gitano -catalán y payo-, se ha adueñado de la hegemonía de los cantes, haciendo caer de rodillas a los que saben entender.
Título: Ahí te mando mi guitarra Autor: Manuel Alejandro / Ana Magdalena Disco: Ahí te mando mi guitarra Año: 1976
“Manuel Alejandro quería hacer algo distinto, un pasodoble moderno, que dijera algo. Así nació “Ahí te mando mi guitarra”.
Blanca Villa
Nacida en 1956 en el seno de un pueblo onuvense llamado Villablanca, Blanca Villa, de nombre real Loli Pérez Espeleta, es una cante española perteneciente a una generación de artistas que se iniciaron en la copla en los difíciles momentos de La Transición. Igual que María José Santiago, Sonia Miranda, Charo Reina, María de Gracia, María Vidal, Eva Santa María, Merche Cuadrado o Esther Quirós, Blanca Villa, siguió una línea más o menos purista, pero irremediablemente adaptada, y en consecuencia, evolucionada y revolucionaria.
Sus inicios se desarrollaron en la copla más tradicional. Sin embargo, su ductilidad la han levado a lo largo de su carrera a defender con igual capacidad géneros como la copla, la canción española y andaluza, ciertos palos del flamenco, las rancheras o la música melódica.
En 1965, a la temprana edad de nueve años, Blanca Villa debutó en Radio Sevilla. Su adolescencia la pasó actuando en diferentes festivales y ferias, cantando y bailando flamenco. En 1971 ganó dos premios en Ayamonte; el de Villancicos Flamencos y el de Cante y Rondallas. Poco después emigró a Barcelona y en Madrid grabó su primer disco como Loli Villablanca, que pasó desapercibido.
Blanca Villa inició su discografía en Beverly Records con “Ahí te mando mi guitarra” (1976), un LP-single que incluía el éxito homónimo, compuesto por Manuel Alejandro. Poco después editó “Blanca Villa”, un disco en el que además de “Ahí te mando mi guitarra” incluyó varios temas más de Manuel Alejandro como “Por eso y por muchas cosas más” o varios de Paco Cepero como “Anoche yo soñé” o “Yo me estoy enamorando”. Además, en este disco, contó con muchos de los arreglos del admirable y recientemente desaparecido en 2009 Manuel Gas. “Y tú… qué sabes” (1987) es un sencillo compuesto por “Y tú… qué sabes” y “Dilo cuanto antes”. Al año siguiente llegaría “Íntima” (1988), uno de los discos de los que más orgullosa se siente la artista y que contiene temas de J. Mª Purón, J. L. del Toro o Jesús Gluck y que está dirigido por Manolo Rubio. “Solo tengo amor” es otro trabajo discográfico que sigue una línea similar al disco anterior y que incluye, además, un tema de Juan Gabriel, presagio de lo que ocurría poco después. Entre sus trabajos de mayor éxito se encuentra “Blanca. Canta las mejores rancheras de Juan Gabriel”, un disco en el que la artista de Villa Blanca reinterpreta las mejores obras del Divo de Juárez; títulos como “Se me olvidó otra vez” o “Ya no me vuelvo a olvidar”. También se suman a su discografía “Al viento de una ilusión”, un disco de copla clásica grabado en directo en 1996, o su último cedé, realizado y dirigido por Rafael Rabay, otro de los músicos, compositores y arreglistas a considerar en este acontecer de la copla y que ha trabajado para Antonio Molina, Adelfa Soto, Carmen Flores, Charo Reina, El Fary, Gracia Montes, Isabel Pantoja, Juanito Valderrama, Lola Flores, Lola Beltrán, Lolita Sevilla, Mariam Conde, Marifé de Triana, Manolo Escobar, Marujita Díaz, María del Monte, María Jiménez, Paquita Rico o Raphael.
En la biografía Blanca Villa destacamos su aportación a bandas sonoras en películas españolas y mejicanas como “La coquitos”, “Piernas cruzadas” o “Quiero soñar”. Sus visitas a Sudamérica también la han llevado a actuar en Ecuador y Colombia interviniendo en exitosos programas televisivos.
Dentro de su costosa carrera nos detenemos en la década de los 90. En 1996 trabajó en un espectáculo de copla con la Orquesta Sinfónica de Siberia (considerada como una de las mejores de Rusia) defendiendo títulos eternos como “La lirio”, “Lola la piconera”, “Romance de valentía”, “Yo soy esa”, “Y sin embargo te quiero”, “Cinco farolas”, “Francisco alegre”, “Falsa monea”, “María de la O”, “La zarzamora”, Callejuela sin salía” o “Romance de la Reina Mercedes”. Un espectáculo que quedó registrado en un cedé titulado “Blanca Villa con la Gran Orquesta Sinfónica de Siberia” (1996), grabado en directo y para nuestra fortuna el 4 de enero de 1996 en la Casa Colón de Huelva. Doce coplas clásicas que la artista en esta ocasión vistió con trajes del diseñador onuvense Justo Salao.
Adentrándonos en la copla de hoy, debemos remitirnos a los inicios de su carrera. Blanca Villa grabó su primer disco en 1976, un sencillo que incluía una canción compuesta por un triunfante Manuel Alejandro, que por aquel entonces desarrollaba toda su capacidad creativa en obras para artistas como Rocío Jurado o Raphael. La historia de esta copla nace tras el exilio del cantautor catalán Joan Manuel Serrat. Cuentan que fue exiliado a Méjico en tiempos de dictadura por estar en contra de la pena de muerte. Contestatario éste, exiliado en Méjico, quemó una bandera de España.
Manuel Alejando supo apropiarse de esta situación para componer “Ahí te mando mi guitarra”, una letra inteligente que hacía referencia al exilio de Serrat y con la que Blanca Villa se presentó al Festival de Benidorm en 1976. Debido a las circunstancias políticas, la actuación de la Blanca Villa nunca fue editada en TVE y a la primera de cambio fue eliminada del Festival. Encontramos al respecto unas declaraciones de la artista que citan lo siguiente:
“Manuel Alejandro quería hacer algo distinto, un pasodoble moderno, que dijera algo. Así nació “Ahí te mando mi guitarra”, una canción dedicada a la ausencia de Serrat, que estaba entonces exiliado. La presentamos al Festival de Benidorm y salió elegida para participar”
“Pasó algo incomprensible, ya que según el jurado obtuvo la mayor votación de la noche y, a pesar de ello, la descalificaron. Imagino que fue porque recordaba a Joan Manuel Serrat, que no era grato entonces. Ahora no me dejan cantarla por televisión.”
Blanca Villa
El Festival de Benidorm, entonces, uno de los más prestigiosos no sólo en España, si no a nivel Europeo, descalificó esta copla por considerarla una canción con tintes políticos. El título “Ahí te mando mi guitarra” obtuvo posteriormente el premio Dyango. Otras declaraciones de la intérprete apuntan lo siguiente:
“¿Qué pasó? ¿Política? Yo canto. Sí, esta dedicada a Serrat, pero si la admitieron… Me dijeron que de votos estaba muy bien y de pronto, cayó. ¿Órdenes de arriba? ¿No querían a Serrat en la “tele”? Podían haberlo dicho antes. A Serrat le hemos enviado un disco a Méjico. Yo soy de Huelva, siempre canté canción española, pero ahora voy a la moderna. No conozco personalmente a Serrat, pero le admiro. Es un tío que me encanta. (…) Tengo veinte años. Caí en el Festival de Benidorm. No sé cómo, pero voy a dar mucha guerra”
Blanca Villa
Por encima de las circunstancias, esta copla ha pasado a ser la más emblemática dentro del repertorio de la artista. El tiempo y la calidad artística de la pieza han hecho de ella un emblema relativo a los años de La Transición Española, de la vida y obra de Serrat; a la que hace claros guiños, y por supuesto, de Blanca Villa y Manuel Alejandro.
Quiero agradecer enormemente a Chema Marín y a Blanca Villa su trato y la información facilitada, porque sin ellos esta entrada no hubiese sido posible y tan enriquecedora. Me siento muy feliz de que este pasodoble suene en nuestro escenario y de que Blanca Villa ya forme parte de él. Una digna cantante y defensora de nuestro género, que aunque en ocasiones haya sido injustamente valorada, incluso olvidada, ha dejado para fortuna nuestra el legado de su obra y su calidad artística impregnada en ella. Si Blanca Villa manda su guitarra a Joan Manuel, yo le envío a ella toda nuestra admiración.
Porque pensabas volver cuando despuntara el alba, tan solo por un clavel te fuiste esa madrugada.
Porque pensabas volver dejaste hasta tu guitarra. Y ahora ¿qué vas a hacer sin ese amigo del alma?
Ahí te mando mi guitarra, Juan Manuel, en esta canción de España, para que enjugues tu llanto y el quejido en tu garganta.
Ahí te Mando mi guitarra, Juan Manuel, para que sigas cantando, tu saeta y tu sardana, tu Lucía y tu Manuel.
Sin tus rincones de ayer, sin tu mar y sin tus Ramblas, la pena te debe hacer las noches frías y largas.
Pero no viertas la hiel en tus poemas mañana, que antes que den las diez quizás estés en tu casa.
Ahí te mando mi guitarra, Juan Manuel, en esta canción de España, para que enjugues tu llanto y el quejido en tu garganta.
Ahí te Mando mi guitarra, Juan Manuel, para que sigas cantando, tu saeta y tu sardana, tu Lucía y tu Manuel.
Así retrató Rafael Alberti a Rocío Jurado. El poeta del Puerto de Santa María no se equivocó afirmando de la artista de Chipiona que era “ansia de los lentos barcos”. Rocío Jurado supo defender como nadie la copla; recuperarla, revolucionarla, evolucionarla y transgredirla hasta convertirla en algo diferente, distinto y fresco.
El 9 de diciembre de 1982 muere en Madrid el poeta Rafael de León. Con su muerte, deja parcialmente huérfano un género que durante más de medio siglo había bebido de su obra.
Para la fecha, Rocío Jurado ya había triunfado en más de medio mundo. Desde 1976 había venido grabando muchos de los éxitos que para ella compusiera el genial Manuel Alejandro. Títulos como “A que no te vas”, “La querida”, “Si amanece”, “Lo siento mi amor”, “Mi amante amigo”, “Si te habla de mí”, “Señora”, “Ese hombre”, “Algo se me fue contigo”, “Se nos rompió el amor”, “Vibro”, “Paloma brava” o “¿Dónde estás amor?” fueron la continuación a una discografía que comenzó en la copla más tradicional (1969), con Rafael de León y Juan Solano, y a la que se añadieron progresivamente autores como José Antonio Ochaíta, García Tejero, Bazán o Bourbon.
Estas firmas aportaron títulos nuevos al género con sonidos modernistas, haciendo una copla verdecida y renovada (1969-1975). Destacamos de esta etapa de Rocío “Tengo miedo”, “Mi amigo”, “¡Dolo… o… res!”, “¡Decir Sevilla!”, “Un clavel”, “Con ruedas de molino”, “Cuchillo y espada”, “Cinco corazones verdes”, “Amor marinero”, “Mira, mira, mira”, “Dímelo”, “Aburrida estaba yo”, “Soy de España”, “Tus cinco toritos negros” o “Vamos a dejarlo así”.
A pesar del trabajo revolucionario que la artista de Chipiona llevó a cabo en su música más identitaria, siempre alternó su discografía con la copla, clásica o inédita. Así, encontramos a lo largo de su carrera discos que han hecho referencia directa a ella. Obviando su primera etapa, en la que también editó “Proceso a una estrella” (1970); un disco en el que retrata clásicos, destacan en este aspecto “Canciones de España (I)” (1981), “Y sin embargo te quiero” (1983), “Canciones de España (II)” (1988), “La Lola se va a los puertos” (1993) o “Con mis cinco sentidos” (1998).
El disco al que recurrimos hoy es un exquisito trabajo íntimamente ligado a nuestro género. Podemos decir de él que es el último disco de copla, inédito, íntegramente escrito por Rafael de León. Como hemos citado anteriormente, este muere en 1982. A mediados de los 80 Juan Solano, decide musicalizar muchos de los versos que León dejó escritos. Sucedería en este sentido lo mismo que cuando poeta y músico se conocieran; Juan Solano acudió a Rafael de León habiendo musicalizado alguno de sus sonetos, entre ellos “Mi amigo”, “Poema de mi soledad” o “Con ruedas de molino”. Al escuchar tal fantasía, el poeta sevillano debió quedar tan maravillado que decidió trabajar conjuntamente con el músico cacereño y crear un patrimonio tan extenso como exquisito para la copla.
La sentida ausencia de Rafael de León no se echa en falta en “Canciones de España (II)” (1988). El poeta está más presente que nunca a través de su reconocible forma de disponer la poesía. Juan Solano, introdujo en este disco una vanguardia musical de tal calibre, que clasicismo y contemporaneidad se aunaron para dar como resultado títulos tan fortuitos como “Pastora Imperio”, “La Yerbabuena”, “La mujer del torero”, “Compañero mío” o “La Clavela”. Al mismo tiempo, la etapa de Rocío Jurado con Manuel Alejandro y su cadencia baladista se hacen notar, imbuyendo la copla en una forma hacerla, medida y certera.
Cuentan que este trabajo estaba pensado para la voz de Isabel Pantoja. Cuentan también que la copla “La mujer del torero” esta inspirada en su vida. Finalmente la sevillana no fue la elegida, dicen, por problemas de ventas con sus anteriores discos, algo que debemos desmentir ya que “Marinero de luces” (1985) fue el disco más vendido de su carrera y “Desde Andalucía” (1987) el segundo. Posiblemente toda esta información forme parte del mito de ambas artistas, de su supuesta rivalidad (aunque eran grandes amigas y entre ellas existía verdadera admiración mutua) y debamos observarlo simplemente como leyenda. Rocío Jurado declara al respecto de "La mujer del torero":
"Quiero ser compañera, quiero ser amiga. Ya tenemos bastantes cosas de las que huir, de las que curarnos, como para que encima nosotros, los compañeros, tengamos que tirarnos. Jamás he tirado a ningún compañero mío, ni lo voy a hacer. Esa canción está hecha antes que se muriera Rafael de León y se murió en el 82. Está claro que la canción estaba hecha para mí."
Rocío Jurado
La copla de hoy narra la historia de una prostituta que suplica al hombre que la besó que no vuelva a su lado, pidiéndole ser condenada al olvido. Es hermoso el momento en el que la mujer se confiesa diciéndole: “El farol y la neblina / y el Café que hay en la esquina / te dirán mi condición”. El enredo, gana con cualquiera de los graves plomizos de la voz de La más grande, suficientemente sugestivos como para que caigamos rendidos. Después de haber dejado marcada en la memoria de nuestros huesos toda su capacidad vocal, que en estas coplas es medida, administrada y justa para retratar lo dispuesto, la chipionera nos abduce con la calidad invertida en este disco. Con producción de Luís Sanz, Rocío Jurado lo dedica a la memoria del poeta más importante que ha tenido la copla: “… a mi querido Rafael de León”.
No me pidas que te explique el motivo y la razón de porque me voy a pique cada noche, corazón.
El farol y la neblina y el Café que hay en la esquina te dirán mi condición.
No vuelvas a mi lado que el beso que te he dado ni en los labios los sentí. Ha sido sólo eso, un pobre y triste beso que esta noche te vendí. Olvídate de mi amor, que no es amor, ni verdad, y no recuerdes la flor de mi maldad.
Condéname al olvido, por Cristo te lo pido y no vuelvas por aquí.
Déjame sola, muy sola, fumando junto a esta farola, que es mejor para ti.
Cada piedra de la calle, cada sombra de rincón, pueden darte algún detalle de mis horas de pasión.
Y porqué bajo la luna voy más sola que la una, deshojando mi canción.
No vuelvas a mi lado que el beso que te he dado ni en los labios los sentí. Ha sido sólo eso, un pobre y triste beso que esta noche te vendí. Olvídate de mi amor, que no es amor, ni verdad, y no recuerdes la flor de mi maldad.
Condéname al olvido, por Cristo te lo pido y no vuelvas por aquí.
Déjame sola, muy sola, fumando junto a esta farola, que es mejor para ti.