Las 10 más populares del día

13 feb. 2011

Quiéreme que tengo tela


Intérprete: Gracia Montes
Título: Quiéreme que tengo tela
Autores: Rafael de León / Juan Solano
Disco: Claveles en mayo
Año: 1976


“Gracia Montes podía ser llamada cuando canta, la plenitud de lo popular andaluz. Es ese popularísimo que se codea con lo señorial y que lo mismo roza los mármoles italianos de la sevillana Casa de Pilatos, que El Corral del Carbón granadino y archimoro, que cualquiera de los patios de vecindad malagueños o gaditanos...”

Xandro Valerio


María Gracia Cabrera Gómez nació en el sevillano pueblo de Lora del Río, el 1 de marzo de 1936. Primogénita de cuatro hermanos en una familia dedicada a la ganadería y a la agricultura, fue alumna en Sevilla de la insigne Adelita Domingo. Pronto destacó por sus cualidades artísticas en su pueblo natal, llegando a participar en las populares Galas Juveniles celebradas en el sevillano Teatro Cervantes.

Pepe Pinto se interesó por ella para uno de sus espectáculos, algo a lo que su padre se negó en rotundo y a lo que la joven Gracia Montes respondió con una huelga de hambre de varios días. Aquello le valió la cesión de su progenitor. También participó en el de Mercedes Vecino y en el de Los Gaditanos.

“Del corazón a los labios” (1951) y “La copla puso bandera” (1953) fueron los dos primeros espectáculos de Pepe Pinto en los que participó Gracia Montes.

Pronto empezaría a darse a conocer en un concurso radiofónico llamado Cabalgata fin de semana. En él interpretaría composiciones como “¿Será una rosa?” de Francisco del Val y Miguel C. Díaz o “Palito de ron” de José Antonio Ochaíta, Xandro Valerío y Juan Solano, un triunvirato que más adelante escribirían para ella grandes éxitos de la talla de “Coplas del chapinero”, “Sin pensarlo”, “Cariá la sanluqueña”, “La romera”, “Tus brazos me han detenío”, “¡Ese día!”, “Un rosa colorá”, “La niña de Punta Umbría” o “Habla con los ojos”.

“Yo soy una artista a la que el pueblo dijo sí.”

Gracia Montes


Desde el primer momento la loreña supo combinar la canción andaluza con la tonadilla y los cantes flamencos. Descubierta por José Brageli, en 1957 presentó su primer espectáculo, “Rosa de Andalucía”.

A este le siguió “Coplas al viento”, un espectáculo en el que sobresalían “Cariá la sanluqueña” o “Maruja limón”, este último título, una zambra de Quintero, León, Quiroga y Clavero que desechó Juanita Reina y que Gracia Montes convirtió en un clásico dándole aire de rumba. También en esos años conocería a Rafael de León, quien más tarde le compondría junto autores como Clavero, Quiroga, Quintero o Solano títulos como “Moscatel”, “Poema de mi soledad” o “Soy una feria”.

En la cresta del éxito, Gracia Montes decidió retirarse durante ochos años por un amor que finalmente fracasaría. De este periodo confesó su arrepentimiento tras su vuelta a los escenarios en el Teatro San Fernando en 1965, con el espectáculo “La rosa de las marismas”, que para ella compusieron Ochaíta, Valerio y Solano. En aquellos años nacerían coplas como “La lumbre de tu cigarro”, “La niña de Punta Umbría”, “La rosa de las marismas” o “Sevilla lleva el compás”.

Posteriormente La voz de cristal seguriría insistiendo en la copla con piezas creadas por la pareja artística formada por Rafael de León y Juan Solano, pero también por otros autores como Manuel Alejandro, F. Montero, B. Lauren o al final de su carrera Moradiellos, Daniel Pineda Novo o Rafael Rabay.

También hay que detenerse en su vestuario, porque la copla le debe la cúspide de la elegancia a Gracia Montes. Ha vestido de modistos de la talla de Manuel Pertegaz o Toni Benítez.

“Azul y blanco de Andalucía, sin que falte nunca en lo blanco y azul, ese sollozo, ese quiebro de voz, esa rotura, ese estremecimiento y escalofrío con que el amor denuncia su presencia y da a la copla su temblor mortal.”

José Antonio Ochaíta


De los años setenta rescatamos una copla con letra de Rafael de León y música de Juan Solano.

La dictadura en España había terminado un año antes y el país estaba inmerso en una transición política que lo llevaría finalmente a una democracia en forma de monarquía parlamentaria. La copla empezaba a ligarse injustamente a un periodo político doloroso. Muchos de los artistas del género empezaban a retirarse, y al mismo tiempo, a faltar autores importantes.

León y Solano formaron pareja artística a principios de los 70. Rafael de León venía de formar el popular y magistral trío Quintero, León y Quiroga, pero también había compuesto junto a García Padilla ‘Kola’, Xandro Valerio, José Antonio Ochaíta o Salvador Valverde, así como posteriormente junto a Augusto Algueró o Manuel Alejandro.

Juan Solano fue un soberbial músico extremeño que perteneció al trío Ochaíta, Valerio y Solano. Al morir sus dos compañeros, formó pareja artística con Rafael de León.

Esta pareja compuso para Juanita Reina, Marifé de Triana, Gracia Montes, Macarena del Río, Concha Márquez Piquer, Rocío Jurado, Rocío Durcal, Bambino o Isabel Pantoja.

“Quiéreme que tengo tela” es una hermosa copla con aires de rumba que Gracia Montes editó en 1976 en un EP titulado "Claveles en Mayo" para la casa Columbia. Cuenta en primera persona la historia de una mujer adinerada que sufre el desengaño de un hombre que solamente la quiere por su fortuna.

El poema se desarrolla en el campo, ante una estampa primaveral donde él la conquista. Un amor que ella lleva en silencio: “Fuimos un sábado hasta el campo, / al campo que estaba en flor, / yo a nadie se lo he negado… / (…) / Y ahora que lloro por tu amor / Lo tengo que muy bien callado.

En el campo tiene un cortijo donde pastan los erales. Hay mayorales y capataces vestidos de traje corto, lo que da cuenta del alto estatus social de la joven: “Un cortijo con erales. / ¡Quiéreme, niño, que tengo tela! / Un torreón de canela, / capataz y mayorales / con trajes cortos y espuelas.

De forma casi irónica, ella le pide que la quiera por su ‘tela’ (por su dinero), quizá porque esa es la única forma en la que él está dispuesto a quererla: “¡Quiéreme, niño, que tengo tela!

La protagonista, ahogada en llanto, se entera de que él pregona su amor, algo que sabe de sobra incierto. Lo único que le interesa es su ‘parné’ (su dinero): “Andas diciéndole a la gente / que mueres por mi querer, / llorando me estoy riendo… / (…) / Pero es por mor de mi parné. / Por lo que tú te estás muriendo.

Le ofrece toda la fortuna a cambio de su amor. Enamorada pero sufriendo de desengaño, de nuevo le repite: “¡Quiéreme, niño, que tengo tela!”

Gracia Montes aportó a esta copla su cristalina voz y su elegante vibrato, no exento de tercios flamencos. Los arreglos de Juan Solano, siempre categóricos, se acercan a lo sinfónico partiendo de las estructuras musicales de lo popular andaluz. Durante estos años Juan Solano introducirá una vanguardia musical inmensa. En este caso, una banda con violines, metales y una batería que no deja de posicionarnos en los 70’, años en los que dominaban en Europa las influencias anglosajonas.

Rafael de León opta en el poema por versos sencillos y marcos populares como el del campo. También incorpora a sus letras palabras o expresiones que tienen que ver directamente con la jerga popular, como “tela” (que significa dinero), “por mor de” (que quiere decir “a causa de”, o “en consideración”), o “parné” (que de nuevo hace referencia al dinero).

Una copla bellísima y tres nombres de oro para el género santo: Rafael de León, Juan Solano y Gracia Montes. Juntos hay que admirarlos sin más opción.

Fuimos un sábado hasta el campo,
al campo que estaba en flor,
yo a nadie se lo he negado…
¡Yo a nadie se lo he negado!

Y ahora que lloro por tu amor.
¡Y ahora que lloro por tu amor!
Lo tengo que muy bien callado.
¡Lo tengo que muy bien callado!

Un cortijo con erales.
¡Quiéreme, niño, que tengo tela!
Un torreón de canela,
capataz y mayorales
con trajes cortos y espuelas.

Quiéreme niño…
¡Quiéreme niño que tengo tela!

Quiéreme niño...
¡Quiéreme niño que tengo tela!

Andas diciéndole a la gente
que mueres por mi querer,
llorando me estoy riendo…
¡Llorando me estoy riendo!

Pero es por mor de mi parné.
¡Pero es por mor de mi parné!
Por lo que tú te estás muriendo.
¡Por lo que tú te estás muriendo!

Un cortijo con erales.
¡Quiéreme, niño, que tengo tela!
Un torreón de canela,
capataz y mayorales
con trajes cortos y espuelas.

Quiéreme niño…
¡Quiéreme niño que tengo tela!

Quiéreme niño...
¡Quiéreme niño que tengo tela!

Un cortijo con erales.
¡Quiéreme, niño, que tengo tela!
Un torreón de canela,
capataz y mayorales
con trajes cortos y espuelas.

Quiéreme niño…
¡Quiéreme niño que tengo tela!

Quiéreme niño...
¡Quiéreme niño que tengo tela!

Web de Gracia Montes
Video de Gracia Montes cantando “Quiéreme que tengo tela”

12 feb. 2011

Lola de España


Intérprete: Rocío Jurado
Título: Lola de España
Autores: Antonio Burgos / José Juan Porlán
Disco: Con mis cinco sentidos
Año: 1998


“Es un homenaje que tenía pendiente desde que falleció esta gran artista, pero que se ha producido ahora, como podría haber sido en cualquier momento, porque ella es atemporal y siempre está ahí.”

Rocío Jurado

Chipiona, 18 de septiembre de 1944. Este pueblo pesquero de Cádiz, ve nacer a una niña a la que pondrán de nombre Rocío Trinidad Mohedano Jurado, que para más señas, será hija de un humilde zapatero que dominará los cantes y de una ama de casa que cantará con gusto la canción popular andaluza.

Su padre murió cuando ella tenía sólo 15 años, lo que la obligó a trabajar como zapatera o en la labores del campo, recolectando frutas.

De forma paralela, la afición de Rocío Jurado (este será finalmente su nombre artístico) por la música, la llevó a presentarse a infinidad de concursos radiofónicos en los que se ganó por derecho el sobrenombre de La niña de los premios.

En aquellos años se decía que Rocío “era una cantante con poderío”, pero a pesar de ello, su abuelo intentó evitar las expectativas de aquella joven gaditana que soñaba con ir a Madrid para convertirse en primera figura.

Una huelga de hambre de una semana sirvió para que él cediera, y junto a su madre y 8.000 pesetas, tomó rumbo a la ciudad de las oportunidades, donde conocería a Pastora Imperio, Manolo Caracol o La Niña de los Peines, quienes al escucharla decidieron contratarla en el tablao El Duende.

Cantante y cantaora, ambas cosas, porque Rocío Jurado lo cantaba todo, desde el flamenco al gospel, pasando por la copla, los clásicos latinoamericanos, las rancheras, la canción ligera, el pop o la música anglosajona. Para muchos, la voz más ambiciosa y poderosa que ha dado este país -si no el mundo-, un motivo más que suficientes para un productor discográfico mexicano, quien a pocos años de su muerte, decidió apodara con el sobrenombre de La más grande.

A lo largo de su trayectoria se movió en los más diversos registros, lo cual le valió para ser considerada la artista “más larga” (lo que en el ámbito flamenco viene a ser quién es capaz de abarcar más palos).

De esta historia al famoso encontronazo con Concha Piquer. Cuentan que ante la valenciana, la joven Rocío no dudó en cantar dos coplas, “Mañana sale” y “Romance de valentía”, ambas emblemáticas de la primera. Pero La Piquer respondió a aquella joven ilusionada diciéndole: “Con esa cara dura llegarás muy lejos. Ni si quiera las artistas consagradas se han atrevido a cantar mis canciones en mi cara”. Una situación a la que años más tarde Rocío Jurado respondería: “De esa señora prefiero no hablar. Yo sé qué soy más larga que Concha Piquer.

En su carrera musical es significante la etapa creativa que tuvo junto al compositor Manuel Alejandro, pero a pesar de todas sus experimentaciones, es justo señalar que Rocío Jurado nunca dejó de lado las músicas populares de su tierra: el flamenco y la copla.

Respecto a la copla, en la que siempre insistió, hay que destacar de manera especial discos como “Proceso a una estrella” (1970), “Rocío Jurado” (1976), “Canciones de España. I” (1981), “Y sin embargo te quiero” (1983), “Canciones de España. II” (1988) o “Con mis cinco sentidos” (1995). Todo ello sin contar sus EP’s (1962-1974), en los que investigaría respecto a una copla tan esencial como flamenca y modernista, u otras aportaciones puntuales a lo largo de los años entre las que cabría destacar títulos como “Sevilla” o “Viva el pasodoble”.

El cante está en sus raíces
porque nació cantaora
Se lo escuché a Pastora y a Caracol:
¿conoce y dice los cantes?
¡Los de ahora y los de antes!
Tiene cicatrices en la garganta
y un quejío que da escalofrío.
Copla en flor de Andalucía,
perla de la mar Atlántica.
Rocío es una muchacha romántica
acodada en la bahía.
Farera mayor, vigía luminosa.

Antonio Murciano

En el disco “Con mis cinco sentidos” (1998), Rocío Jurado quiso recuperar todos los sonidos populares de su música original y regresar a “un género genuinamente flamenco, andaluz y español”, un objetivo para el que trabajaron autores como Rafael del Estad, Jesús Bola, Diego Carrasco, José Miguel Évora, Antonio Burgos o José Juan Porlán.

“La primera persona a la que enseñé esta canción fue a Lolita. Me dijo que si era capaz de cantarla sin llorar, es que tenía el corazón como una piedra, pero ella no se imagina lo que yo lloro cada vez que la interpreto.”

Rocío Jurado


“Lola de España” es una copla con letra de Antonio Burgos y música de José Juan Porlán dedicada a Lola Flores. Ambos autores formaron pareja creativa en este disco dando vida a cuatro piezas, “Lola de España”, “Tus mentiras”, “Ay! Soledad!” y “Va por usted”.

Es el sentido homenaje con el que Rocío Jurado quiso honrar la memoria de Lola Flores, quien fallecía el 16 de mayo de 1995 en su casa de la Moraleja, en Madrid, aquella a la que bautizó con el nombre de uno de sus primeros éxitos, “El lerele”.

Sabida es la amistad que las unía y la admiración mutua que se prefesaban ambas artistas, tan distintas sobre el escenario y tan comprometidas a favor de su cultura siempre.

Rocío Jurado estuvo en el homenaje que a Lola Flores se le rindió en Miami, con quien cantó “Dejándonos la piel” y a quien al empezar hizo una cortés reverencia, pero también formó parte del homenaje que se le rindió en España, en el que le dedicó unas sentidas palabras:

“Te voy a querer, y en la eternidad voy a sentir cómo todos los Dioses me están jaleando para quererte más, porque tú eres la más Diosa de todas. Gracias Lola por existir. España entera te debe la gloria del arte de España.”

Rocío Jurado


El poema de “Lola de España”, escrito por Antonio Burgos, nos sitúa en Jerez de La Frontera, tierra en la que nació La Faraona y desde la que -según la copla- emprendió su viaje hacia la eternidad. La llegada de la irrepetible artista al cielo debío poner en pié a los allí presentes: “A las viñas de Jerez / la torre de San Miguel / se lo dijo con campanas, / que en el cielo de Undivé / la gente se ha puesto en pie / al llegar la jerezana.”

Llegó al cielo con su distinguido abanico y debió armar un revuelo considerable al ponerse a cantar. Dice Antonio Burgos que hasta el cielo se le quedó pequeño a esta inconmesurable artista: “Que llegó con su abanico, / abrió el pico, armó el revuelo, / que a ella le viene ‘chico’ / el escenario del cielo.

Allí estaba el señor de los cielos, Undivé (que en caló quiere decir Dios) y ella se presentó: “Pues mire usted, don Undivé, / mi nombre es Lola (…) soy de Jerez, / soy española”.

Ni corta ni perezosa dudó en decir a Dios quién era y hacer referencia a algunas de sus coplas más emblemáticas: “La Zarzamora”, “El lerele”, “Ay pena, penita”, “Torbellino de colores”, “Lola de España” o “Lola de España me llaman”. También a su apodo popular, afirmándole al Señor, que a ella la había parido España: “Soy la zarzamora que enamora en un Lerele, / pena, penita, pena de mi corazón. / A mí me llaman, mire usted, La Faraona, / bata de cola, torbellino de color. / A mí me llaman, mire usted, Lola de España, / y no me extraña, porque España me parió.

Lola ya se ha ganado el cielo y Dios le manda montar un tablao flamenco allí: “Pues pase usté, / y me monta aquí un tablao”. Mira los papeles para confirmar que aquella gitana es la que dio vida a “El lerele” y tal es la admiración le profesa, que como en la mejor de las faenas taurinas, le saca dos pañuelos blancos y le dice: “Puerta grande para usted”. El poema afirma que “To’ el cielo le hacía el compás / cuando estaba repitiendo / su carné de identidad.

Rocío Jurado aportó al buen hacer de Antonio Burgos y José Juan Porlán, la potencia y el tinte flamenco de su garganta.

Vistió la portada del disco con un mantón rojo y un gesto de artista grande, de diva, de diosa inabarcable, paseándose en su interior con facilidad por muchos palos del flamenco y poniendo en pie coplas nuevas con aires populares. Un trabajo que produjo Jesús Bola, en cuyos arreglos colaboró la Royal Philarmonic Orchestra, grabada en Londres y dirigida por Alan Branco.

Está claro que el arte nace para revisar los mitos de cada época y que Rocío Jurado quiso dejar constancia del de Lola Flores, contribuyendo al suyo propio, recordándonos el llanto de aquellas campanas que doblaron en la torre San Miguel por la muerte de La Faraona.

A las viñas de Jerez
la torre de San Miguel
se lo dijo con campanas,
que en el cielo de Undivé
la gente se ha puesto en pie
al llegar la jerezana.

Que llegó con su abanico,
abrió el pico, armó el revuelo,
que a ella le viene ‘chico’
el escenario del cielo.

Porque es más que una mujer,
porque es más que un baile suyo,
porque es más que todo el orgullo
de española de Jerez.

Y Dios se puso a escuchar,
con qué arte está diciendo
su carnet de identidad.

Pues mire usted, don Undivé,
mi nombre es Lola, mi nombre es Lola.
Pues mire usted, soy de Jerez,
soy española, soy española.

Y escuche usted lo que canté,
y mire lo que bailé.

Soy la Zarzamora que enamora en un ‘Lerele’,
pena, penita, pena de mi corazón.
A mí me llaman, mire usted, la Faraona,
bata de cola, torbellino de color.

A mí me llaman, mire usted, Lola de España,
y no me extraña, porque España me parió.

Y al oírla así Undivé
le dice: “Pues pase usted,
y me monta aquí un tablao”.
Con tu arte de Jerez,
con esa forma de ser
hasta el cielo te has ganado.

Y miró pa’ cerciorarse,
pa’ acordarse los papeles
que ponen que era la madre
que dio su vida al ‘Lerele”.

Dijo Dios, que es un Undivé,
presidente de los cielos:
“Aquí saco dos pañuelos,
puerta grande para usted.”

To’ el cielo le hacía el compás
cuando estaba repitiendo
su carné de identidad.

Pues mire usted, don Undivé,
mi nombre es Lola, mi nombre es Lola.
Pues mire usted, soy de Jerez,
soy española, soy española.

Y escuche usted lo que canté,
y mire lo que bailé.

Soy la Zarzamora que enamora en un ‘Lerele’,
pena, penita, pena de mi corazón.
A mí me llaman, mire usted, La Faraona,
pena, penita, pena de mi corazón.

A mí me llaman, mire usted, Lola de España,
y no me extraña, porque España me parió.

Pena, penita, pena de mi corazón…
Bata de cola, torbellino de color…

A mí me llaman, mire usted, Lola de España,
y no me extraña, y no me extraña...
¡Porque España me parió!


Web de Rocío Jurado
Video de Rocío Jurado cantando “Lola de España”